
Desde que el Toyota Prius inaugurara, en 1997, el segmento de los coches híbridos, varias han sido las marcas que se han propuesto fabricar modelos de tamaño compacto dotados de un motor gasolina y otro eléctrico. En todos los casos se trataba de avanzados vehículos muy ecológicos… pero poco ‘apasionantes’ de conducir, de estética algo peculiar y con cambios automáticos lentos de respuesta.






















