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Audi quattro: la historia de un coche que lo cambió todo

Publicado el miércoles 08 de abril de 2020

Presentado en 1980 en el Salón de Ginebra, el Audi quattro, equipado con un motor turbo de cinco cilindros, 2.2 litros, 200 CV de potencia y tracción total, marcó un antes y un después en el concepto de turismos y vehículos de competición.

La marca Audi, especialmente en sus versiones más deportivas, es sinónimo de rendimiento. Es imposible no pensar en la palabra quattro, nombre que recibe su sistema de tracción total. Una tecnología que se presentó por primera vez en 1980 con el Audi quattro y que desde entonces marcó un antes y un después en el mundo del automóvil.

En la actualidad, la tracción total quattro, en sus diferentes configuraciones, está presente en todas las gamas Audi excepto en el A1. Forma parte del equipamiento de serie en los modelos superiores, como el A8, el Q7, el Q8, el R8 y los SUV eléctricos, el e-tron y el e-tron Sportback, así como en las versiones S y RS. Durante 40 años, Audi ha fabricado más de 10,5 millones de vehículos con tracción a las cuatro ruedas en todo el mundo. En 2019, el 45% de los clientes de Audi eligieron modelos con sistemas de tracción cuatro.

Audi quattro: así empezó todo



Pero para conocer el por qué de la llegada de este vehículo y de la importancia de la adopción de ese sistema de tracción hay que remontarse algunos años atrás. La idea de este automóvil de cuatro ruedas motrices, un concepto de transmisión que hasta entonces se reservaba para su utilización en camiones y vehículos todoterreno, surgió en el invierno de 1976 a 1977, durante las pruebas del Volkswagen Iltis que Audi estaba desarrollando para el ejército alemán en Escandinavia, bajo la dirección de Jörg Bensinger.

Los de Ingolstadt estaban trabajando en un vehículo deportivo de altas prestaciones sobre la plataforma del Audi 80 de producción en serie, equipado con el potente motor turbo de cinco cilindros que montaba el Audi 200. Así, las cualidades dinámicas del Iltis sobre terrenos helados y nevados llevaron a los ingenieros de Audi a adaptar la tracción total del Iltis en el prototipo deportivo, buscando conseguir una fuerza de tracción óptima y constante independientemente de las condiciones de adherencia. En la primavera de 1977 se daba luz verde al proyecto 262, dirigido por Walter Treser. Eran los orígenes del futuro Audi quattro, también conocido como "Ur-quattro", donde "Ur", en alemán, quiere decir "original", o "el primero de su especie".



Para enero de 1978 el primer prototipo ya estaba realizando pruebas y dejando entrever la superioridad de la tracción total sobre el firme deslizante, pero también los inconvenientes de cara a una futura implantación en vehículos de producción: la transmisión sufría demasiadas torsiones al trazar curvas muy cerradas. La genialidad del sistema quattro desarrollado por Audi fue hacer compatibles las dos condiciones que debía cumplir la tracción total para un deportivo de calle: ser compacto y ligero, y contar con un diferencial central.

Para solucionar los problemas de tamaño y peso de una transmisión dotada de una caja de transferencia como la que se utilizaba en los vehículos todoterreno, los técnicos recurrieron a una solución genial: una disposición de ejes huecos concéntricos. El eje primario, encargado de repartir la fuerza desde el diferencial central al diferencial delantero, pasaba por el interior del eje secundario, que estaba hueco y transmitía la fuerza desde el cambio al diferencial central. Esto permitía que el tamaño de la caja de cambios fuera prácticamente el mismo que en un coche con tracción delantera. Los tres diferenciales eran libres, y para asegurar la transmisión de la potencia en condiciones de adherencia difíciles el conductor podía bloquear los diferenciales central y trasero desde unos mandos situados en la consola central, por delante de la palanca de cambios.

Y así nació el Audi quattro



Tras diversas pruebas, el prototipo entró en fase de producción, dando a lugar al Audi quattro en 1980. Se trataba de una variante con la carrocería modificada de un Audi Coupé, equipado con motor de cinco cilindros y 2.2 litros, culata de dos válvulas por cilindro, un turbocompresor con una presión de soplado de 0,85 bar y 200 CV, el Audi quattro aceleraba de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos, y alcanzaba una velocidad máxima de 220 km/h. El precio de venta en Alemania se situó en 49.900 marcos, incluyendo los asientos deportivos, faros antiniebla y llantas de aleación.



El Audi quattro original se mantuvo como un modelo más de la gama Audi hasta 1991 y fue objeto de varias actualizaciones técnicas. En 1984, Audi añadió el exclusivo Sport quattro de 306 CV. En 1987, el diferencial central con bloqueo manual instalado en el primer quattro desde su lanzamiento se reemplazó por un diferencial de tipo Torsen. Una solución que permitía distribuir el par de forma variable y de permitir el giro independiente de los ejes, por lo que, además de las ventajas en tracción, se consiguió que el sistema antibloqueo de frenos ABS dejara de ser incompatible con la tracción total. Con este sistema, Audi conservaba un diferencial convencional en el eje posterior, que podía bloquearse en condiciones de baja adherencia. El bloqueo del diferencial se desconectaba de forma automática a partir de 25 km/h de velocidad, y el ABS sólo se mantenía desconectado mientras se mantuviera el bloqueo del diferencial trasero.

Clara dominación en los rallyes



La entrada de Audi en el mundo de los rallies con un equipo oficial se produjo en 1978, por aquel entonces con coches de tracción delantera. El reglamento prohibía la utilización de la tracción total el Mundial de Rallyes, y ningún fabricante ni siquiera se cuestionó su uso cuando la Federación Alemana, a instancias de Audi, solicitó a la Federación Internacional de Automovilismo la autorización para que se permitiese la participación de vehículos con tracción a las cuatro ruedas. Al fin y al cabo, la marca que realizaba la solicitud por aquel entonces ni siquiera contaba con un vehículo con estas características en su catálogo.

Los éxitos llegaron apenas un año después de la presentación del Audi quattro original. Sobre la nieve del Rally de Montecarlo de 1981, el piloto finlandés Hannu Mikkola se adjudicó los seis primeros tramos especiales con una superioridad absoluta: se le escapó la victoria debido a un problema con el alternador, cuando contaba con una ventaja de casi seis minutos. La primera victoria no tardó en llegar: fue en la siguiente prueba, el Rally de Suecia.



El Audi quattro y la tracción total dominaron el campeonato al año siguiente, en 1982, con siete victorias y el primer título mundial. En 1983 Audi consiguió el campeonato y el subcampeonato de pilotos con Mikkola y Stig Blomqvist. Y en 1984 llegó el doblete, con el título de marcas para Audi y el de pilotos para Blomqvist, que se convirtió en el primero de la especialidad en ganar cinco rallyes en una misma temporada.

Siempre sobre la base del Audi quattro original, Audi desarrolló el Sport quattro de Grupo B para la temporada de 1984, con una distancia entre ejes más corta para conseguir unas reacciones aún más ágiles. En 1985 le siguió el Sport quattro S1, con un motor potenciado hasta los 476 CV para un peso de apenas 1.090 kilogramos, lo que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,1 segundos. Un modelo elevado a la categoría de leyenda, que se apuntó entre sus hitos la victoria en la mítica subida al Pikes Peak en Colorado, EE.UU, con Walter Röhrl al volante.

 

 
 


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