Wallbox: ¿la gran esperanza tecnológica española?

Fabricación cargador Wallbox
Wallbox: ¿la gran esperanza tecnológica española?
Álvaro Sauras
Álvaro Sauras
Con su propio indicador corto en la bolsa de Nueva York, Wallbox o NYSE:WBX es una start-up española que ha llegado tan lejos y tan rápido como es posible en la primera fase de crecimiento exponencial de una start-up. Ahora, con la inauguración de su fábrica en Barcelona, se enfrentan a otra etapa aún más compleja que la anterior: la de no morir víctima ni de su éxito… ni de las expectativas que han creado.  

“Bodas hacen bodas”. Así reza un refrán popular español, que el Centro Virtual del Instituto Cervantes define así: “cuando se celebra una boda, acude gente muy diversa, lo que propicia en ocasiones que se conozcan personas que, a su vez, acabarán casándose”.

Este refrán también podría tener una vertiente más mercantil: “Bodas hacen empresas”. Esto es lo que sucedió con Wallbox. El germen de este fabricante de puntos de recarga para coches eléctricos nació en una conversación que surgió, en torno a 2013, durante la celebración de una boda. Desconocemos los consortes y la fecha exacta, pero los cofundadores de la compañía española, que cotiza en la bolsa NYSE de Nueva York desde 2021, decidieron convertir una idea en realidad. Dotaron a su sueño de un plan de acción, convirtiéndolo en un reto que nació, al menos administrativamente, en 2015, año en el que fabricaron un solo cargador “que logramos vender”, puntualiza su CEO y cofundador, Enric Asunción.

El unicornio español, valorado en más de 2.000 millones de dólares y que prevé dar empleo a 1.800 personas a finales de 2022, posee cuatro fábricas en el mundo: dos factorías de ensamblaje en España (donde se producen unidades para todo el mundo), una en China (para el mercado de dicho país) y otra más, en construcción, en Texas, Estados Unidos, que abastecerá el mercado estadounidense y canadiense.

Actualmente, la capacidad productiva global de Wallbox se sitúa en 1.200 unidades de carga al día (cerca del medio millón anual) y se espera llegar a una capacidad de 1 millón de unidades al año a finales de 2022. En 2025, sólo la nueva fábrica de Barcelona, de 11.000 metros cuadrados y construida con una inversión de 9 millones de euros, llegará a ensamblar más de 1 millón de unidades por año, cuando se encuentre a pleno rendimiento. Si se cumplen todas las previsiones, estaríamos hablando un mínimo de otros tres años más con un crecimiento exponencial.

Inauguracion nueva factoria Wallbox
Inauguración de la factoría con autoridades

En la actualidad, todo indica que la empresa, fundada en Barcelona, tiene un gran potencial de crecimiento. El presidente de Iberdrola, José Ignacio Sánchez Galán, indicó recientemente, durante la apoteósica inauguración de la nueva fábrica de Wallbox en Barcelona, que las necesidades en cuanto a capacidad de carga deberán multiplicarse por 40 de aquí a 2030, y la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, apuntaló esa información con el compromiso estatal de invertir 225 millones de euros para promover ese crecimiento.

En el mismo evento, Sánchez Galán también anunció la intención de la compañía eléctrica española de adquirir 10.000 unidades de dispositivos de carga rápida en corriente continua como los que podemos encontrar en espacios públicos. Y es que uno de los secretos de Wallbox, y su mejor carta de presentación como start-up, es su habilidad para cristalizar acuerdos con grandes agentes de la movilidad eléctrica. Por ejemplo, la compañía ha cerrado recientemente acuerdos con Uber en EE.UU. y Canadá para acelerar la transición desde el automóvil de combustión hacia el eléctrico, dando facilidades de adquisición de equipos a todos los conductores de Uber que operan en ambos países.

A nivel financiero, hay que destacar que el 50 % de los gastos fijos de la compañía son invertidos en I+D+i, una cifra poco habitual, sobre todo, teniendo en cuenta que el margen bruto de la compañía de procedencia catalana se sitúa cerca del 40 %, algo también muy poco habitual y que seguramente sus inversores y la mayoría de sus empleados, convenientemente equipados con paquetes de stock options (al más puro estilo start-up) valorarán mucho.

Sus directivos, dado el acelerado ritmo de crecimiento de la empresa, se han comprometido también en el apoyo a la financiación de los proveedores que suministran servicios y componentes a Wallbox, que asimismo deben afrontar ratios de crecimiento muy intensos.

Cargador Hipernova de 350 kW
Cargador Wallbox Hipernova de hasta 350 kW

El fabricante de hardware y software, tal como se definen ellos, tiene previsto que, en 2025, el 50 % de las unidades fabricadas sean para uso doméstico, mientras que el 50 % restante sean dispositivos de carga rápida. Se trata de otro pronóstico asombroso, habida cuenta del enorme margen comercial que ofrecen los cargadores rápidos. Una caja mural de carga doméstica como Wallbox Pulsar cuesta alrededor de 400 euros… mientras que los precios de un cargador rápido de 50 kW como el Wallbox Supernova rondan los 30.000 euros.

El hecho es que, entre tanto dato positivo y crecimiento vertiginoso, propio de las burbujas financieras tecnológicas ocurridas durante los últimos 25 años, sorprende el mutismo de la empresa sobre circunstancias que tendrán una tremenda influencia sobre el sector a medio plazo, como por ejemplo la carga inalámbrica, lo que nos hace preguntarnos: “¿Wallbox está ignorando la siguiente gran ola que impactará el mercado o sus directivos guardan silencio sobre el arma definitiva que están preparando secretamente?”

Las informaciones de la empresa tampoco acaban de dejar clara su diferenciación respecto a otros actores del mercado. Por lo pronto, se trata de una iniciativa española, lo que nos puede hacer sentir orgullosos, pero más allá de eso: ¿Cómo podemos saber, en un mercado tan incipiente, si sus productos son mejores o peores que los de sus competidores, provenientes de diferentes partes del mundo? El tiempo lo dirá.

Render de la nueva factoría de Wallbox

La nueva factoría de Barcelona

La nueva fábrica de Wallbox se ubica en la Zona Franca de Barcelona, un área industrial muy bien comunicada y que ha cosechado innumerables titulares tras la marcha de Nissan. Wallbox ha invertido unos 10 millones de euros en el alquiler de estas instalaciones a lo largo de la próxima década (por proporcionar una referencia, el presupuesto de la factoría tejana es de 11 millones de dólares).

Aprovechando la oportunidad de partir de una hoja en blanco, las nuevas instalaciones están concebidas según el nuevo concepto de Industria 4.0, perfectamente conectada, administrada bajos los rigurosos conceptos del lean manufacturing y alimentada por energía eléctrica fotovoltaica procedente de placas solares instaladas en su tejado. La energía no consumida se va a poder almacenar en los coches eléctricos de los empleados, mediante cargadores habilitados para carga bidireccional. En caso de días nublados o durante las noches, la energía se revierte de los coches a la factoría. Según los cálculos de Wallbox, esta tecnología les va a permitir contar con una fábrica esencialmente autónoma a nivel energético, capaz de auto-producir el 85 % de la energía que consume.