RM Sotheby’s siempre se ha caracterizado por ofrecer los mejores lotes del mundo de las cuatro ruedas. Para su próximo evento, previsto para el 4 de noviembre en Londres, se esperan grandes -y especialmente caras- rarezas sobre ruedas. Por ejemplo, un Mercedes-Benz 300 SL Gullwing de 1956, un Bentley de la década de los años 30… auténticos objetos de coleccionista con precios muy cercanos al millón de euros. Por supuesto, no podían faltar modelos de la marca Ferrari y este que exponen acaparará todas las miradas -y bolsillos-.
De hecho, el lote más caro de esta popular casa de subastas es un Ferrari 512 TR Spider de 1994. La denominación ‘TR’ corresponde a Testarossa, un apellido mítico dentro de la marca del cavallino rampante. Además, se trata, casi casi, de un auténtico unicornio, pues sólo se produjeron tres unidades. De ahí que se espera que este lote supere la cifra de tres millones de euros, indican desde RM Sotheby’s.
Un Ferrari 512 TR… muy singular
El rojo es el color principal que la casa italiana confiere a sus coches, pero no es el caso del Ferrari 512 TR Spider. En esta ocasión, se apostó por un esquema azul nada común para sus modelos en aquella época. Y como puedes ver en las imágenes, su estado de conservación es excepcional. Eso se debe a que su actual propietario no lo ha conducido mucho, lo que también hace que el precio final se encarezca notablemente.
Su riqueza histórica también es responsable de los más de tres millones de euros que se esperan pagar por él. Este 512 TR es el sucesor del mítico Testarossa lanzado en 1984. Dicho modelo causó mucha impresión -y éxito de ventas-, por lo que los transalpinos estaban decididos a dar continuidad al Testarossa. Sin embargo, el objetivo era desarrollar un deportivo que tuviera cierta inspiración en el Testarossa, pero cuyas líneas no provocaran un agravio comparativo.
Así las cosas, para la década de 1990 el 512 TR estaba listo. En comparación con el Testarossa primigenio, este apostó por un frontal y una zaga rediseñadas. La aerodinámica fue mejorada a través de más tomas de aire y conductos específicos, mientras que la ergonomía también experimentó una mejoría. También mantenía sus característicos faros delanteros escamoteables. A nivel dinámico, su chasis, a menor altura del suelo, ofrecía una conducción deportiva mejorada. También se añadieron unas llantas de 18 pulgadas de nuevo diseño.
Bajo el capó también diferencias. El Ferrari 512 TR montaba el confiable bloque Tipo de 12 cilindros y 4.9 litros, pero se mejoró para pasar de los 385 CV del primer Testarossa a 421 CV de potencia. Con estas cifras, era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos, junto a un techo de velocidad de 314 km/h. Prestaciones espectaculares para la época y sólo relegadas a los hiperdeportivos del momento.
Sólo tres unidades salieron de Maranello, con dos de ellas aterrizando en el concesionario oficial de Ferrar en Singapur. La unidad que se subastará en Londres el próximo 4 de noviembre es una de ellas. Con un precio previsto de más de tres millones de euros ¿cuál será el techo económico de este pedazo de historia de la marca italiana?