El truco para ahorrar en gasolina y que ayuda a bajar el gasto

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El truco para ahorrar en gasolina y que ayuda a bajar el gasto
Juan Manuel Ponce
Juan Manuel Ponce
En tiempos en los que el litro de combustible supera los 2 euros, saber practicar una conducción eficiente adquiere más importancia si cabe.

En Autofácil hemos publicado muchos artículos sobre conducción eficiente a lo largo de nuestros más de dos décadas de historia. Es un asunto que siempre ha suscitado el interés de los conductores, pero ahora en mayor medida debido al precio al que se paga el combustible a día de hoy. Aquí van, de forma esquematizada, algunos consejos que puedes llevar a cabo para minimizar el gasto de combustible.

Evita acelerones

Piensa que el pedal del acelerador es como un grifo del que sale combustible. Cuanto más lo pises, más lo abrirás y, por tanto, más consumirá el motor. Procura acelerar con suavidad y, en la medida de lo posible, nunca a más de la mitad de recorrido del pedal. Esto no significa que debas llevar el motor muy bajo de revoluciones, lo cual es contraproducente. Por norma general, un motor de combustión ofrece su rendimiento más eficiente entre 1.600 y 2.500 rpm, en función de diversos factores, como si es gasolina o diésel, si es turbo o atmosférico…

Mira lejos

Es la técnica de conducción más elemental y algo que pocos conductores saben hacer como corresponde. Si diriges tu mirada a lo lejos y no al morro de tu coche, podrás anticiparte a las situaciones, lo que tiene un beneficio en tu seguridad pero también en tu bolsillo, ya que por ejemplo podrás soltar pronto el acelerador si a lo lejos ves una retención o un semáforo en rojo.

Velocidad constante

Esa anticipación de la que hablábamos te permitirá circular a una velocidad lo más constante posible, lo que hará que el motor no tenga momentos de pico de consumo.

Cuentakilómetros

Aprovecha las inercias

Siempre que respetes los límites de velocidad y que no pongas en riesgo a ti ni a nadie, deja que el vehículo ‘corra’ solo cuando lleve inercia. Es decir, evita frenar cuando no sea estrictamente necesario, ya que eso es energía desperdiciada. ¿Un ejemplo? Circulas cuesta abajo en la incorporación a una autopista y, antes de entrar en la misma, frenas ‘por precaución’.

Si hubieses prestado la atención requerida y verificado por el retrovisor que no venían vehículos a tu paso, no habría hecho falta que frenaras. ¿Otro? Circulas por autopista y un vehículo más lento te obliga a frenar. Si hubieses ido mirando lejos, te habrías podido anticipar soltando el acelerador antes de tener que frenar.

A menos velocidad, menos consumo

En autopista, la resistencia aerodinámica juega un papel primordial. Vencer la fuerza del aire es lo que le hace a un coche consumir más. Por eso, a menos velocidad, lo que además suele coincidir con un régimen de giro más bajo para el motor, menos consumo. ¿Un ejemplo? Si un coche consume 6,0 L/100 km circulando a 120 km/h, esa cifra ascenderá a unos 7,5 L/100 km si circulas a 150 km/h y descenderá a unos 5,0 L/100 km si te desplazas a 100 km/h.

Ni caso a los trucos ‘de barra de bar’

“Circula en punto muerto cuesta abajo”, “apaga el motor en las pendientes descendentes”, “conduce siempre en la marcha más larga”… Son todo comentarios que muchas veces hemos escuchado, pero que pocas veces se acercan a la verdad. Por ejemplo, en los coches manuales, circular en punto muerto cuesta abajo hace que el motor gaste más que con una marcha engranada. ¿La razón? En el primero de los casos, el motor necesita que se le inyecte combustible para seguir girando.

En el segundo, es el giro de las propias ruedas, conectadas a la transmisión. lo que le mantiene en funcionamiento. En los coches automáticos, a veces sí se desengrana la marcha cuesta abajo, pero en esos casos es la electrónica del automóvil la que obra para que el motor consuma menos. Y, por supuesto, jamás apagues el motor en marcha, pues puede ser peligrosísimo, ya que te quedas sin dirección asistida y sin servofreno. Tampoco conduzcas con una marcha tan larga que el motor vaya ahogado, pues puedes provocar graves averías.

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Evita trayectos cortos

Cualquier motor térmico alcanza su mayor grado de eficiencia cuando entra en calor. Hasta que alcance su temperatura óptima de funcionamiento, estará frío y consumirá más. Esa es la razón por la que en los trayectos cortos el consumo suele ser más alto.

Controla la presión de los neumáticos

Gran olvidada. Llevar los neumáticos a la presión recomendada por el fabricante (suele comprenderse entre 1,8 y 2,4 bares) hará que el coche consuma hasta un 10% menos que si llevas las ruedas deshinchadas.

El mantenimiento, a rajatabla

El buen estado del motor influye muchísimo en el consumo. Un filtro de aire demasiado sucio, bujías demasiado viejas o un catalizador taponado podrían incrementar en hasta un 20% el gasto de combustible.

Cárgalo con cabeza

A más peso, más consumo, puesto que el coche tiene que cargar con más masa. En la medida de lo posible, evita transportar bultos que no sean necesarios, así como circular con una baca de techo cuando no la estés usando.

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¿Aire acondicionado o ventanillas bajadas?

El uso del aire acondicionado afecta menos al consumo que las ventanillas bajadas, sobre todo cuando el coche gana velocidad, ya que las ventanillas bajadas actúan casi como aerofreno.

Apaga el motor en paradas largas

Es la razón de existencia del sistema Stop&Start, detener el motor en las paradas para que no consuma. Pero puedes hacerlo tú mismo de forma manual: si vas a estar detenido más de un minuto, apaga el motor.

Maximiza las virtudes de un híbrido

Si tu coche es híbrido, lo habitual es que su motor eléctrico sea el encargado de iniciar la marcha. Y, como en el inicio de la marcha el motor sufre un pico de demanda de energía y, por tanto, de consumo, es crucial que aceleres muy poco y muy suave para que en los primeros metros de avance no se ponga en marcha el motor térmico.

¿Y en los coches eléctricos?

Casi todo lo anterior es aplicable más una cosa: a diferencia de los vehículos con motor térmico, los eléctricos son más eficientes en ciudad que en autopista, así que en la medida de lo posible conviene desplazarse con ellos por entorno urbano antes que por vías que exigen altas velocidades. Ah, y en los eléctricos, el uso del aire acondicionado o de la calefacción sí que afecta en mayor medida: puede reducir la autonomía en hasta un 5%.