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Así marcha el `culebrón´ de Mercedes y el refrigerante

mercedes interior
El líquido refrigerante del aire acondicionado es objeto de controversia
Autofacil
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Mercedes ya ha conseguido que Francia le deje matricular todos sus coches... por ahora. Mientras tanto, Toyota se ha sumado a la polémica abandonando en Alemania el uso del refrigerante homologado por la UE.


Francia considera que el líquido refrigerante para el aire acondicionado usado por Mercedes no se adapta a la última directiva de la Unión Europea, que regula los fluidos emisores de gases causantes del efecto invernadero. Debido a ello, en Francia no se ha podido matricular ningún Mercedes Clase A, Clase B, CLA o SL desde junio, decisión que ratificaron los ministerios de Transporte y Ecología. Los modelos afectados suponen el 60 % del mercado de la marca alemana en Francia.

Mercedes no quiere usar el líquido anticongelante sugerido por las autoridades porque, de acuerdo a las pruebas que realizó, éste es altamente inflamable. Esta semana, Toyota se ha unido a Mercedes y ha vuelto a usar el líquido R134a en algunos de sus modelos. El fabricante japonés dice que ha tomado esta decisión debido a los temores de los usuarios alemanes sobre la seguridad del líquido autorizado. No obstante, Toyota se muestra «muy convencida» de la seguridad de éste último, a pesar de que deje de usarlo por el miedo de los compradores.

El último capítulo ha sido la entrada en escena del Consejo de Estado francés. Éste ha levantado la prohibición a la matriculación de unidades de Mercedes. En realidad, se trata de una suspensión temporal de la decisión de los ministerios, pero sólo mientras el asunto se estudia con más detenimiento. Eso sí, lo que el Consejo de Estado ya tiene claro es que con la puesta en circulación de los Mercedes afectados no se pone en riesgo grave el medio ambiente «por la escasa proporción de nuevos modelos -menos de un 6 %- y de vehículos -un 1,74 %- con el citado gas». También ha recordado al gobierno francés que, con respecto a la directiva sobre gases débilmente contaminantes, la UE ha dado un amplio periodo de adaptación a los fabricantes, hasta el año 2017.