Prueba: McLaren 720S Spider

16 Prueba: McLaren 720S Spider
Fotos del McLaren 720S Spider en acción


Los modelos descapotables de McLaren son normalmente tan precisos como los coupés. ¿Qué tal irá el nuevo 720S Spider?

Bang! No puedo evitar encogerme instintivamente. El sonido que retumba en el ambiente es similar a como si estuviera disparando un rifle desde este McLaren 720S descapotado. Sí, estamos en Arizona –EE.UU–, rodeados de innumerables cactus y atravesando un estrecho y polvoriento barranco, perfecto para una emboscada, pero… ¿nos están disparando realmente?

Sólo cuando pulso la leva izquierda al acercarme a la siguiente curva –una de las pocas desviaciones de la línea recta que aquí predomina, todo sea dicho– me doy cuenta de que no es un rifle Colt ni un Winchester, sino que sale de los dos cañones traseros conectados al exhuberantemente potente V8 biturbo de McLaren. Despertar a la bestia en un superdeportivo se supone que debe elevar el nivel de dramatismo, ponerte los pelos de punta e intensificar la experiencia. De momento, diría que misión conseguida.

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McLaren 720S

No es que el lanzamiento de una versión descapotable de uno de los McLaren tope de gama –Super Series en su jerga– sea precisamente una sorpresa. Estamos acostumbrados ya al incesante ritmo de presentación de nuevos modelos y versiones de la marca, sin apenas tregua.

Y, como es habitual, casi todo en el 720S Spider resulta familiar, desde el motor de 720 CV o la caja de doble embrague y siete velocidades, hasta el Proactive Chassis Control 2 o la ingeniosa forma en la que el 720S dirige el aire a través de su estilosa carrocería. No obstante, para hacer que funcione el techo eléctrico retráctil ha sido necesario realizar cambios en el monocasco de fibra de carbono sobre el que se basan todos los McLaren.

Este se llama MonoCage II-S, y naturalmente se conforma sin el elemento superior, mientras que en la trasera la protección antivuelco la facilitan dos estructuras de carbono que sobresalen a cada lado. El panel de techo de fibra de carbono tarda 11 segundos en plegarse o replegarse, lo que supone unos 6 segundos menos que en su predecesor, el 650S Spider.

McLaren 720S Spider

Además, se puede accionar a velocidades de hasta 50 km/h –frente a los 30 km/h de antes–, por lo que es más probable que logres evitar un repentino chaparrón sin tener que parar a un lado de la carretera. La penalización de toda esta versatilidad es un peso adicional de 49 kg, pesando el Spider 1.468 kg.

Dicho panel de techo, en opción, puede ser electrocromático, y cambia de transparente a oscurecido con sólo pulsar un botón. Además, es posible elevar o rebajar la luneta trasera entre los soportes antivuelco, lo que significa que puedes dejar el techo puesto pero mantener gran parte del aire fresco y del intenso sonido del motor.

Una vez en la ya familiar tendida posición de conducción, el Spider conserva la genial visibilidad hacia fuera, un rasgo clave del coupé, gracias en parte a los pilares traseros acristalados. La visibilidad por detrás de los hombros es asombrosa para tratarse de un supercoche de motor central.

McLaren 720S Spider

Es esto, junto a la sorprendente calidad de marcha, en especial a velocidades altas, y el manso carácter del motor y la caja de cambios cuando no hemos hecho ningún ajuste dinámico, lo que convierte al 720S en un buen compañero para el día a día.

Sin embargo, si presionas el botón Active, empiezas a cambiar los ajustes del motor y la suspensión y colocas la caja de cambios en modo manual… el resultado es un coche completamente diferente.

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Hemos escrito mucho en EVO sobre las salvajes prestaciones del 720S pero, cada vez que experimentas la absoluta capacidad de propulsión de este coche, es una auténtica conmoción para tu sistema nervioso central. La manera en la que devora marchas frenéticamente supone que en carretera abierta sólo se puede acelerar a fondo por muy breves lapsos de tiempo. El Spider iguala al Coupé en el 0 a 100 km/h –2,9 segundos–, pierde sólo una décima en el 0-200 km/h –7,9 segundos– y es un segundo más lento hasta 300 km/h –22,4 segundos–.

McLaren 720S Spider

Con el techo puesto, la velocidad máxima es igual que la del coupé, con 341 km/h, y descapotado sigue marcando una ridícula punta de 325 km/h. A todo esto hay que sumar la característica dirección de McLaren, una cremallera de asistencia hidráulica, que aunque no es tan transparente y gratificante como la del 600LT, tiene también una fluida y hábil respuesta.

Hasta aquí todo bien. Y así debería seguir siendo dado que McLaren asegura que, debido a la naturaleza de la construcción del 720S, no hay perjuicio por eliminar el techo, ya que la estructura no necesita esa parte como sí lo hace un monocasco convencional.

El tema es el siguiente. En las pocas zonas de asfalto roto que nos encontramos, sí parece haber diferencia entre el Spider y lo que recordamos del Coupé. Una vibración en la parte superior del parabrisas que hace borrosa la imagen del retrovisor interior, o una vibración en la columna de dirección que parece ser algo más que mera retroalimentación, son signos claros y habituales de un coche descapotable.

McLaren 720S Spider

Esta es una de las primeras unidades del modelo, y quizá eso no ayude, o puede que sea algo menos importante que una pérdida real de rigidez estructural, pero el resultado final es la percepción de un coche que no es tan preciso y sólido como el coupé. Y, aunque honestamente no puedo asegurar qué diferencia supone tener ese peso adicional –si es que la hay– sin conducir ambos modelos uno detrás de otro en el mismo tramo de carretera, el Spider simplemente no se siente tan bien.

Donde el Spider recupera el terreno perdido es en la visceral naturaleza de la conducción con el techo abierto. Las corrientes de aire están bastante contenidas y, aunque el sonido del V8 es más industrial que melódico, al estar tan cerca de él descubres el lado más honesto de su carácter. En todo caso, son los silbidos y bufidos de los turbos los que dibujan la verdadera seña de identidad sonora del 720S, y aquí los escuchas más que nunca. Como hemos dicho, písale fuerte y en reducciones empieza a sonar como el Salvaje Oeste.

El 720S sigue siendo un superdeportivo único en su especie, tan diferenciado de la competencia italiana en potencia y precio como nunca y, para muchos compradores, la posibilidad de estar más cerca del entorno que pasa a su lado les convencerá frente al coupé. Aun así, a tenor de esta primera prueba, yo me quedaría siempre con el coupé.

McLaren 720S

McLaren 720S Spider

Motor V8, 3.799 cc, twin-turbo
Potencia 720 CV a 7.500 rpm
Par 770 Nm a 5.500 rpm
Velocidad máxima 341 km/h
0-100 km/h 2,9 segundos
Peso 1.468 kg (2,04 kg/CV)
Precio 322.500 euros
Cambio Automático, 7 velocidades
Tracción Trasera


 

McLaren 720S