'Cochera': Un lugar para los clásicos de Mercedes-Benz

Cirugía para estrellas… o cómo resucitar un Mercedes

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'Cochera' existe por y para los clásicos de Mercedes-Benz
Autofacil
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Históricamente, nuestro país no tiene demasiada tradición en lo que al culto a los coches clásicos se refiere. Eso no quiere decir que sea insignificante porque, aunque resulte un sector minoritario en España, tiene un gran nivel.

Y, a quien piense lo contrario, le recomendaría que visitase Cochera, porque así comprendería a la perfección la diferencia entre un trasto viejo y un coche clásico.

Cochera nació en el año 1990 como un taller de mantenimiento y reparación de automóviles clásicos de cualquier marca; pero, al poco de nacer, la predilección de su fundador por los coches antiguos de Mercedes les llevó a especializarse únicamente en el mantenimiento y restauración de clásicos de la marca de Stuttgart -con la que, además, tienen una relación muy cercana-; algo que les ha permitido acumular mucha experiencia y eficacia en su trabajo.

Por su especialización y las dimensiones de sus instalaciones, se puede considerar este lugar como unos pioneros dentro del sector del automóvil clásico.

Chasis de hace 60 años que está siendo reconstruido desde cero.

Las instalaciones de Cochera cuentan con 3.000 m2 y se encuentran en un emplazamiento tan insólito como Cercedilla, un encantador pueblo de la sierra madrileña de apenas 7.000 habitantes.

La pregunta es obvia: ¿por qué en un sitio tan apartado y no más cerca de una gran capital como Madrid o Barcelona? Pues porque, según asegura Raúl, uno de los dos socios, -estar en un lugar tan tranquilo y acogedor son todo ventajas para el tipo de cliente que acude a Cochera.

Suelen ser adinerados propietarios de joyas del pasado que encuentran en su coche una herramienta de recreo.

Para ellos, acudir a estas instalaciones en Cercedilla significa una escapatoria del día a día; de hecho, viene gente de toda España y Portugal.

Evidentemente, instalarnos aquí también tiene una ventaja en cuanto a costes y espacio, aunque tampoco creemos que tendríamos más éxito si estuviésemos ubicados en el centro de Madrid-.

Por todo esto, no es de extrañar que el trato con los clientes sea exquisito y hospitalario: ¿qué mejor manera de discutir los detalles de la restauración de tu clásico que degustando un rico cocido madrileño con los dos socios de Cochera?

El Mercedes 300SL de 1958 es el predecesor espiritual del actual SLS AMG.

¿Cuál es el proceso de restauración?

Todo comienza con una evaluación del vehículo llevada a cabo por el personal de la empresa.

Si el cliente vive lejos de la Comunidad de Madrid, dicho examen puede realizarse inicialmente por medio de fotografías, aunque sólo un análisis en el taller es realmente revelador.

Tras evaluar el coche, se trasladará al dueño del mismo un presupuesto estimativo de la restauración y, si lo acepta, se le pedirá una provisión de fondos -la cantidad depende del modelo y de los trabajos a realizar- para comenzar a trabajar.

El primer paso es desmontar el vehículo al completo y clasificar sus piezas, ya que absolutamente todo se revisará, se pondrá nuevo, o bien se restaurará.

Hasta el último tornillo será rehecho e, incluso, tratado o cromado en caso de que sea necesario -por inexistencia de unos nuevos-.

A medida que la restauración avance, se le pedirán nuevos fondos al propietario. Para garantizar el resultado perfecto, Cochera cuenta con planos originales y libros de montaje -algunos cedidos por la marca- de cada vehículo.

Así, se han creado una completa biblioteca de consulta con documentación del despiece y montaje de todos los Mercedes antiguos.

Las restauraciones son tan espectaculares que parece que hubieran congelado el coche en 1955… y descongelado hoy.

Una vez finaliza la restauración, se realiza un rodaje para comprobar que todo está en orden y, a continuación, se entrega el coche al propietario junto con un dossier en el que se detalla todo el proceso paso a paso.

Pero esta no es la única forma en la que el dueño puede saber qué se le ha hecho a su vehículo ya que, durante la estancia del mismo en Cochera, el cliente podrá conocer al detalle la evolución de la restauración de su automóvil a través de un espacio privado en la web de la empresa -www.cochera.es-, donde el personal publica fotos y comentarios.

El precio por hora de trabajo no es excesivo –46 , pero una restauración completa necesita un mínimo de un año de trabajo y hasta 2.000 horas de dedicación, por lo que el importe invertido puede ser cuantioso.

Además, no cuesta lo mismo restaurar una berlina de los años 50 que un exclusivo 300SL Roadster de 1958.

-Restaurar un coche supone invertir una cantidad de dinero elevada, pero tienes la garantía de que es un producto que no se devaluará nunca, es más, seguramente, incluso gane valor con el tiempo-, asegura Regis, el otro socio de Cochera.

Evidentemente, la condición de -clásico- hace que tratar con este tipo de automóviles sea mucho más complicado que hacerlo con cualquier coche actual, empezando por la localización de las piezas y recambios.

l área de compraventa se diferencia de un concesionario convencional en que en ésta pueden encontrarse auténticas reliquias con olor a nuevo, como este 250SE Cabrio de 1965 -99.000 --.

Cochera cuenta con un almacén en el que existen más de 30.000 referencias de recambios nuevos, reacondicionados o usados.

Y además, el departamento de clásicos de Mercedes en Alemania, siempre afable con su patrimonio histórico, tiene recambios en stock para casi todos sus modelos.

No obstante, hay casos en los que la marca no puede -ofrecer- su ayuda, y entonces es el momento de buscar las piezas requeridas en Ebay, en desguaces, en foros de Internet…

En esa tesitura se han visto en Cochera en varias ocasiones como, por ejemplo, cuando les llegó un Mercedes 600 de 1964 destartalado. ¿Y si alguna pieza resulta definitivamente ilocalizable? Pues, se fabrica.

En la mayoría de los casos se trata de elementos de la carrocería -puertas, techos…-, pero también algunas partes de la mecánica -bombas de agua, transmisiones…-.

En definitiva, no se trata de un taller convencional… también tiene su parte de museo, de lugar de culto y de centro social.

Tal vez, cuando amaine -la crisis-, resulte un poco más fácil disfrutar de la belleza que atesoran todas las maravillas que hoy a veces crían polvo, con los neumáticos deshinchados, en un rincón oscuro de un garaje.

Fachada de Cochera, lugar que, además, es la Delegación centro del Mercedes-Benz Club España.

Galería de fotos : A. Lessman