Al volante de la, de momento, versión más deportiva

Prueba Mercedes-AMG EQE 43 2022: un gran coche eléctrico… ¿y un gran AMG?

Mercedes-AMG EQE 43
Mercedes-AMG EQE 43 4MATIC (Stromverbrauch kombiniert (WLTP): 22,5–19,7 kWh/100 km; CO2-Emissionen kombiniert (WLTP): 0 g/km; Elektrische Reichweite (WLTP): 462–533 km); Exterieur: MANUFAKTUR hyazinthrot metallic; Interieur: AMG Leder Nappa schwarz // Mercedes-AMG EQE 43 4MATIC (combined electrical consumption (WLTP): 22.5–19.7 kWh/100 km; combined CO2 emissions (WLTP): 0 g/km; Electrical range (WLTP): 462–533 km); exterior: MANUFAKTUR hyacinth red; interior: AMG nappa leather black
Eduardo Alonso
Eduardo Alonso
La segunda berlina eléctrica de Mercedes es un gran producto si lo valoramos como berlina eléctrica, valga la redundancia. Pero, ¿qué hay de su versión AMG?

Esto es una primera toma de contacto. Hay coches que han alcanzado tal nivel de complejidad, que no es posible completar un análisis del todo exhaustivo en tan sólo unas horas de uso. El Mercedes EQE es lo que la marca llama Sporty Executive y, a grandes rasgos, es una especie de versión acortada del EQS, con el que comparte plataforma. Con 4,94 metros de largo y una ‘E’ en su denominación, como te puedes imaginar el EQE viene a cubrir el hueco de un Clase E eléctrico.

Pero, como decía, es un automóvil cuya sofisticación requiere de una prueba de varios días, al menos para mí. Ya sólo hacerse al funcionamiento de la famosa Hyperscreen que atraviesa el salpicadero requiere de bastante tiempo porque hay mucho en lo que indagar. Cuesta 8.712 euros y, francamente, para mí es un accesorio prescindible porque veo poca utilidad al display del acompañante y porque la pantalla central de serie, de 12,8”, ya funciona muy bien.

Además, el rato que he estado con el EQE ha tenido mucho de autopista, donde no se pueden sacar demasiadas conclusiones dinámicas. Aunque bueno, el foco del EQE está claramente orientado a cubrir largas distancias.

Mercedes-AMG EQE 43 interior
La famosa Hyperscreen, conformada por tres pantallas unidas tras un único panel, es un elemento opcional que cuesta 8.712 euros. Espectacular, pero, prescindible.

De momento, hay un racional EQE 350+ de 292 CV y un EQE 43 de 476 CV que se atreve a portar las siglas AMG sin tener cuatro escandalosas salidas de escape. Se distingue por los más agresivos paragolpes, los faldones, la parrilla de bastones falsos (la calandra es ciega, va pintada) y las llantas. Dentro, hay unos asientos deportivos, pedales metálicos y un volante que sustenta las clásicas ruletas propias de los AMG para los modos de conducción y otros ajustes.

Estéticamente es un imán de miradas y está bien proporcionado. Aunque que no se pueda abrir el capó delantero (no tiene apertura, va atornillado) reduce el grado de intimidad que de alguna manera yo puedo llegar a sentir con un coche, por mucho que siendo eléctrico no haya nada que ver.

El interior se parece mucho al del EQS, tanto en estética como en términos de calidad, que es notable. Hay tapicerías de agradable tacto, puede llevar apliques de madera real, el climatizador tiene filtro HEPA para limpiar el aire y también encontramos un sistema de reconocimiento por huella dactilar para activar los diferentes perfiles de usuario. La postura de conducción es bajita y detrás hay mucho espacio, especialmente longitudinal.

Mercedes-AMG EQE 43

Bajo el punto de vista dinámico, la prueba de conducción no proporciona sensaciones positivas por le mero hecho de que no proporciona sensaciones. Es un coche tan aislado y tan fabulosamente cómodo, que no notarás tensión alguna ni circulando a los 216 km/h que se pueden llegar a ver en el velocímetro, y que por cierto alcanza en un santiamén. Es sin duda una berlina de lujo sensacional para viajar a un ritmo muy digno, con la única y obvia limitación de la autonomía, que con un consumo real que ronda los 25 kWh/100 km sin correr pero sin tampoco hacer demasiados miramientos a la eficiencia, llega a ser de unos 350 km.

Sin embargo, la mágica suspensión Airmatic (configurada en particular para esta versión AMG) y el eje trasero direccional proporcionan al EQE una agilidad que de inicio no te esperarías. Recurre a los modos de conducción, seleccionando Sport+, y podrás encontrar algo de gracia, muy poca, pero que se agradece.

Aunque bueno, es cierto que en la clase de vehículo que es una berlina de lujo eléctrica, los aspectos dinámicos no están en el primer plano. Ni siquiera en el segundo. El refinamiento, el confort y la más futurista de las tecnologías, en cambio sí lo están, y en eso el EQE se sitúa en la cúspide.

Mercedes-AMG EQE 43

¿Qué conclusiones puedo entonces sacar del EQE? Pues, la primera, que la versión que verdaderamente tiene sentido es la 350+ porque como berlina eléctrica cumple con muy buena nota y, gracias a que ‘sólo’ tiene 292 CV (cualquiera de sus rivales tiene más de 400 CV) sale mejor de precio que su competencia: 76.000 euros. Y sí, anda más que de sobra. La segunda es que esta variante AMG 43 es lógicamente rápida, pero por mucho que tenga algo más de chispa, carece del temperamento deportivo que rebosa en los AMG de gasolina.

Sus dos toneladas y media son un obstáculo para su dinamismo, la dirección no transmite nada de lo que sucede en los Michelin Pilot Sport EV, la suspensión es muy esponjosa y hay poca precisión en el pedal de freno. En su defensa, la propulsión eléctrica muchas veces implica todo eso, aunque también es cierto que en un Porsche Taycan o en un Audi e-tron GT hay un tacto un poco más satisfactorio.

El EQE es toda una maravilla de la técnica y uno de los mejores eléctricos que puedes comprar si quieres destinarlo a viajar con impecable confort y autonomía decente. Pero, como AMG, no cumple las expectativas y tampoco se queda cerca de lograrlo. Mercedes ya ha anunciado un AMG EQE 53 con hasta 687 CV para 2023, aunque quizá el problema sea precisamente ese, que con la transición a los eléctricos debamos reconducir esas expectativas.

Mercedes-AMG EQE 43 plataforma

Tecno

Contenida entre los ejes del EQE se ubica la batería, que cuenta con 360 celdas agrupadas en 10 módulos y que ofrece una capacidad de 90,6 kWh netos, sensiblemente menor que la del EQS, que con su mayor batalla alcanza 107,8 kWh. Más adelante, también habrá una batería más pequeña, de 72 kWh, que presumiblemente se destinará a una versión más económica del EQE. El proceso de recarga puede efectuarse a 170 kW en corriente continua y a 22 kW en corriente alterna.

Hay dos motores síncronos de imanes permantentes, uno delante y otro detrás. En esencia, el trasero es idéntico al del más modesto EQE 350+, pero con algunas modificaciones para incrementar sus cifras de potencia y par, como un bobinado más grueso.

Mención aparte merece el sistema de iluminación delantera Digital Light, de serie en el AMG y compuesto por un módulo de tres ledes de alta potencia por faro. Su luz se refleja en la carretera a través de 1,3 millones de microespejos. Decir que alumbran bien es quedarse corto.

Ficha técnica Mercedes-AMG EQE 43

  • Motor: Dos, de imanes permanentes
  • Transmisión: Automática, 1 velocidad
  • Tracción: Total
  • Potencia: 476 CV
  • Par: 858 Nm
  • Peso: 2.450 kg (5,14 kg/CV)
  • 0-100 km/h: 4,2 segundos
  • Velocidad máxima: 210 km/h (limitada)
  • Precio: 105.425 euros

 

Mercedes-Benz EQE

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