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Movilidad La nueva alternativa de carsharing de Madrid ya se encuentra en las calles

Javier Martínez, CEO de Wible: "Ofrecemos un servicio más premium"

Publicado el jueves 15 de noviembre de 2018
Javier Martínez, CEO de Wible: "Ofrecemos un servicio más premium"

El pasado 24 de julio, Wible, la nueva alternativa de carsharing de Madrid creada por Kia y Repsol, se ponía en marcha con una flota de 500 Kia Niro PHEV. Hemos entrevistado a Javier Martínez, su CEO, para conocer en qué se diferencia su compañía de la competencia ya existente, y los retos de futuro a los que se enfrenta su sector.

El sector del carsharing, al que pertenece Wible, es cada vez más popular. ¿Cree, en este sentido, que es el mejor momento para su lanzamiento en Madrid?

Desde el punto de vista de Kia y de Repsol, hemos sido conscientes de que cada vez están apareciendo nuevas formas de moverse, y lo más importante, llegan para quedarse, especialmente en las grandes ciudades. Todo ello impulsado, claro, por una nueva normativa que busca tener aire más limpio. Madrid, en este sentido, es un ejemplo. Gracias a las etiquetas de cero emisiones que concede la DGT no existen restricciones de ningún tipo, ni de aparcamiento ni de acceso al núcleo central de la ciudad, aunque es cierto que no todo el mundo tiene la capacidad adquisitiva para comprar uno de estos vehículos. Pero para nosotros es más importante que las generaciones más jóvenes, pero también las mayores, empiezan a entender que hay otras formas de disfrutar de las cosas en vez de comprarlas, sino solamente usarlas. En este contexto, una empresa del mundo del automóvil y otra del sector energético lo han visto claro. Acabaremos vendiendo coches por horas, por días, por semanas...

El concepto en el que se basa Wible es muy distinto al del resto de operadores de carsharing. Es la primera vez que se utiliza un coche híbrido con todo lo que ello implica, tanto por duración de batería, como por la posibilidad de tener el coche más tiempo y hacer recorridos más largos... Cuando vas a entrar en un mercado nuevo en el que ya hay competidores, necesitábamos llegar con un servicio nuevo, diferente. En definitiva, llegar con algo que haga que el cliente te elija siempre. En este sentido, hicimos un análisis sobre el perfil de los clientes que aún no habían comenzado a utilizar este tipo de servicios, y vimos que el factor de la distancia era una oportunidad importante. La etiqueta cero emisiones permite aparcar en zonas cubiertas por el SER, así que encontramos que en la gama de Kia había un coche que permite hacer las dos cosas: tener más autonomía y poder cubrir más distancia, y seguir pudiendo aparcar en el centro de la capital. Esto es justo lo que es Wible: es como los demás en proporcionar movilidad de un punto A a un punto B, pero lo que hemos buscado es crear capas nuevas en el servicio para hacerlo más "Premium". ¿En qué sentido? Primero, al ofrecer un coche más grande, sobre un crossover de cinco plazas con 700 km de autonomía. Una vez que ya teníamos claro el coche y el servicio diferencial, era fácil crear Wible. Un coche nuestro lo puedes coger y hacer un recorrido de 25 minutos, que es más o menos la media, o lo puedes coger y pasar un día en la sierra de Madrid y volver tranquilamente por la tarde.



Pero aunque el usuario tenga un mayor radio de acción, el coche siempre tiene que acabar aparcado dentro de la zona Wible, ¿verdad?

El vehículo siempre tiene que empezar y terminar viaje en una zona Wible. Pero la diferencia es que nuestra zona de acción no coincide solo con el centro de Madrid, sino que además hemos creado un concepto nuevo, que hemos llamado "bases", que las situamos en las zonas de la M-40 y M-45. En este momento tenemos tres: una en el sur de Madrid, en Villaverde; otra en Pozuelo; y una tercera en Las Tablas, en la zona norte. Sí tienes que empezar y terminar tus viajes en zona Wible, pero lo que hacemos es llevar esa zona más lejos con el concepto de las bases. El plan es ir aumentando el número de bases poco a poco, cuando vayamos validando todas las hipótesis con las que estamos trabajando en este momento.

La base de Villaverde, por ejemplo, es un sitio perfecto para usuarios de Leganés o Getafe, que no tenían realmente una posibilidad clara de utilizar cómodamente un servicio de carsharing. Debían desplazarse de alguna forma al centro de la ciudad para empezar y terminar un viaje. Imagina que vivo en Getafe y quiero pasar un día de compras en el norte de Madrid, y no tengo coche. ¿Qué podría hacer? Vendría a esta base, reservaría un coche y empezaría el viaje. Una vez fuera de la zona de acción, la app te da la oportunidad de abrir o cerrar el coche las veces que quieras, por lo que es la "llave" en todo momento. Así, el coche sigue a tu disposición todo el tiempo que lo necesites. Como el alquiler se basa en medidas de tiempo por minutos, podría ser un poco extraño alquilar el coche mucho más tiempo€ pagar por minutos si vas a tener el coche cinco horas no sería completamente viable.

Pero como sabemos que nuestros coches van a tener usos más largos, lo que hemos pensado es que, una vez que hemos pasado la primera hora, la siguiente completa sólo cuesta 3 euros, por lo que esa salida que poníamos de ejemplo tendrá un coste realista, más teniendo en cuenta que no tienes gastos. No pagas gasolina ni electricidad, porque está todo incluido. Las bases ya están funcionando a la perfección, no solo la central de Villaverde, sino que por ejemplo la de Pozuelo está sorprendiéndonos por su altísimo rendimiento.

Lo que aún no funciona pero que va a entrar en vigor enseguida va ser el segundo uso que van a tener estas bases. Cuando llevamos a cabo el análisis del estado del carsharing en Madrid, nos dimos cuenta de que es una alternativa de movilidad en el centro de la capital, pero si vienes de fuera de Madrid es complicado llegar a usarlo. ¿Para qué más pueden funcionar las bases? Por ejemplo, un cliente que llega de la Carretera de Andalucía o de Toledo, puede dejar su coche aparcado en nuestra base, entrando con un código QR que ofrece la app. Lo aparca aquí todo el día, nosotros lo cuidamos por un euro, y coge un coche nuestro para ir al centro de Madrid. De manera que todos los días posibles de restricción se eliminan, pero además te tienes que exponer al aparcamiento al entrar en Madrid. Ya sea en superficie o bajo tierra, pero el coste siempre va a ser muy alto. Nuestros vehículos pueden aparcar sin problemas en zona azul y zona verde, y además lo devuelves, por lo que en ese periodo no pagas nada. Se convierte, en definitiva, en una muy buena alternativa para entrar en la ciudad.



De esta forma, Wible también se convierte en un aparcamiento disuasorio. ¿Qué capacidad existe ahora mismo en este sentido?

Nuestra actividad tiene que ser escalable y sostenible. No tendría sentido contar con una infraestructura que realmente no vayamos a utilizar nunca. La visión de todo esto la tuvimos cuando nos dimos cuenta de que Wible necesitaba un centro de operaciones en el que limpiar los coches, repostar o recargar. En lugar de buscarlo en el centro de Madrid decidimos mirar fuera, y al poner un parking de clientes cumplíamos una doble finalidad. En Villaverde, por ejemplo, tenemos toda la infraestructura de mantenimiento de los coches, taller y mantenimiento, y además contamos con 100 plazas para nuestros clientes. Lo que también vemos es que aparcar fuera de nuestras bases tampoco parece muy complicado, y no hay zonas verdes o azules. En esta zona, si llegase el caso de que hubiese problemas, se puede aparcar en la calle. Pensando que tenemos una flota de 500 coches, que tienen que estar dispersos por Madrid, no creemos que lleguemos a tener 100 clientes que puedan aparcar en nuestra base. Las Tablas es otro ejemplo parecido. La diferencia en ese caso es que sí está dentro de la zona de operaciones, y tiene un aparcamiento al aire libre de unas 120 plazas con puntos de recarga para nuestros coches y plazas libres para nuestros clientes. Sería muy complicado para nosotros llenar el extrarradio con aparcamientos de 100 plazas. El ejemplo de cómo combinar estas dos bases es Pozuelo. Operamos en una estación de Repsol cerca de Hipercor. Es una instalación muy grande con parking para clientes. Dentro de ella tenemos cinco plazas de aparcamiento con puntos de recarga, por lo que no podemos dejar que los clientes aparquen dentro de ella, simplemente porque se saturaría. Pero la zona alrededor se caracteriza porque el aparcamiento es muy sencillo, y no es aparcamiento regulado. Esto nos permite que, si la estación se llena de nuestros coches, el cliente puede seguir devolviéndolo. Es decir, no siempre hace falta hacer parkings de cinco plantas para conseguir ser útiles para la gente.

En los futuros aparcamientos disuasorios, ¿tendrán los operadores de carsharing presencia suficiente?

Esto forma parte de la estrategia del ayuntamiento. Si ponen este tipo de aparcamientos disuasorios, lógicamente estaremos encantados de estar ahí, porque no deja de ser lo mismo que hacemos nosotros pero con otros competidores. Y esto no es ningún problema: compartir espacio con nuestros competidores no nos incomoda.

En este sentido, la multimodalidad en el transporte tampoco parece un obstáculo para empresas como Wible.

La multimodalidad ha venido para quedarse. Antes comprabas un coche e ibas a todos los sitios en tu coche. Si ibas a la oficina, buscabas un parking en el que pudieses dejar el coche. El que iba en metro siempre lo utilizaba, y no tenía coche porque no lo necesitaba. Ahora lo que vemos es que las personas, por la multitud de opciones, ahora combinan. Un día vas en una moto compartida, al día siguiente en coche, al otro en metro...



¿Ha sido la huelga de taxis un buen impulso para el negocio del carsharing? ¿Se han esforzado los operadores por dejar sus coches cerca de los puntos clave para facilitar la circulación?

Nuestro negocio es autorregulado. Son los clientes los que siempre recogen y dejan los coches donde los utilizan. Es cierto que cuando los operadores mueven los coches por la noche intentan dejarlos en zonas donde sabemos que va a haber demanda, pero durante esos días intentamos mantener un cierto perfil bajo para no tener ningún problema. Dejamos que la distribución de los coches se autorregulase, y lo cierto es que en la zona de Castellana los coches desaparecieron completamente porque no había forma de circular por ella. Nosotros no podemos medir el impacto de la huelga de taxis porque estamos recién llegados al negocio.

El perfil de clientes al que se dirige Wible parece muy distinto al que buscan el resto de operadores. Quizás el resto pueden optar por un cliente más circunstancial, pero en Wible parece optarse por un cliente más fijo, que va a usar las plazas de aparcamiento disuasorias, que va a usar el coche más tiempo, y que puede fidelizarse.

Es un mercado muy joven, de apenas cinco años, y que funciona por capas. Los que primero lo usan son los "early adopters", la gente joven con cercanía a la tecnología y aficionada al coche eléctrico que quiere probar cualquier producto o servicio antes que los demás. Pero se van cubriendo etapas, y se llegan a capas distintas de la población. En lo que Wible puede ser diferente en lo que a tipo de cliente es que, como tiene otros casos de uso, puede llegar a otro tipo de gente que podría no ser partidaria del modelo anteriormente. Gente, por ejemplo, del extrarradio de Madrid, o gente que necesite salir de la capital, y eso es posible que sí lleve a perfiles de usuarios más mayores, o familias, porque el coche permite ese uso. Pero nuestro servicio está pensado de forma general, no solo a un perfil específico.

En nuestros estudios de movilidad hemos observado que ya no son solo los jóvenes los que optan por el carsharing, sino que cada vez su público tiene cada vez más edad. Vemos que crece la población más adulta en el coche compartido, y se produce también cierto abandono del coche particular.

Creo que es el camino, y ya lo hemos visto en la tecnología. Cuando un producto nuevo llega, son siempre los "early adopters" los que empiezan a probarlo, pero pronto se va extendiendo rápidamente por el resto de la población. En el caso del carsharing, lo que ha hecho que estos servicios lleguen a distintos perfiles es la base de la conveniencia. Es un modelo que funciona muy bien y que es muy cómodo. No hay que olvidar también el factor emocional. Conducir es algo más que ir de un origen a un destino, sino que aporta sensaciones y experiencias, pero también es algo cómodo. En nuestro caso, conduces, lo aparcas donde te haga falta, y luego puedes volver a usar el servicio en ese coche o en otro, lo que es magnífico. En una cena, por ejemplo, vas en coche, tomas algo de vino y te puedes volver en taxi. En Wible nos centramos en las personas. No hemos creado una empresa para ser solo un servicio de movilidad y solo de movilidad, queremos llegar a todo tipo de personas con sus problemas diarios y con las cosas que les pueden gustar. En ese sentido, el Kia Niro es ideal. Es más grande, fácil de conducir y muy divertido, y consigue que el usuario haga al final algo que le puede apetecer, como es ponerse al volante.



Está claro que, en el contexto actual, el factor emocional al conducir es una forma más de conseguir que los jóvenes se saquen más el carnet de conducir.

Exacto, por eso Wible se ha creado justo en este entorno. La creación de marca es algo muy importante, porque es lo primero que habla de nosotros. Lo que hemos buscado es que en la forma de presentarnos ir hacia un concepto nuevo: hablar de personas. En todas las opciones de movilidad se habla de coches, de ciudad, de tiempo y de dinero. Nosotros queremos salir de ese concepto. El aparcamiento concertado que vamos a abrir tiene como logotipo una persona en un restaurante esperando a otra que aún no ha llegado. Buscamos problemas concretos de personas para solucionarlos. También es cierto que tenemos que trabajar sobre la conveniencia. El Kia Niro nos ayuda muchísimo, que los rótulos sean vivos y llamativos.

En una ciudad como Madrid, no siempre es fácil encontrar aparcamiento a la primera...

Los coches tienen etiqueta Cero, por lo que pueden aparcar en la calle sin problemas, también en zona cubierta por el SER. Esto es lo que, en nuestro negocio, se llama "Free Floating", un sistema que se autorregula. Respecto al aparcamiento, buscábamos cómo solucionar los problemas de nuestros clientes. Si los coches están en la calle, los tengo que devolver siempre en la calle. Pero ¿qué pasa si no hay aparcamiento, y estoy pagando por minutos? Hay otras opciones, por ejemplo con aparcamientos concertados, pero en ese caso, el coche siempre tiene que iniciar y terminar trayecto en el mismo punto, algo parecido a lo que ocurre con el rent-a car. Con nuestros aparcamientos, tenemos que solucionar un problema eminentemente técnico: si cojo un Wible en cualquier punto y voy por ejemplo a Colón, voy a tener muchos problemas para aparcar en superficie. Por eso hemos concertado plazas para evitar ese contratiempo. Hemos creado una tecnología propia para que, al llegar al parking, se abra automáticamente la barrera y todo sea más cómodo y rápido. Vamos a hacer las últimas pruebas en el mes de agosto, y estas plazas estarán disponibles en septiembre, aunque realmente no tenemos prisa. Lo importante para nosotros es que el sistema funcione bien, sin fallos. Tendremos un aparcamiento en la Glorieta de Bilbao, otro en Colón, y oro en el Barrio de Salamanca, en el centro. Nuestra idea es terminar el año con 15 opciones. En la app, el cliente verá todos los puntos y las plazas libres, y al entrar en el aparcamiento no tendrá problemas. El aparcamiento costará un euro, que se cargará automáticamente a la factura del cliente. La idea es doble: dar servicio de aparcamiento, y también posicionar nuestros coches en zonas de alta demanda. Aparcar no es un problema en sí, sino el tiempo que tardas en hacerlo. Ese es uno de los factores que hacen que la gente no opte por el coche.

¿Cómo ve Wible el futuro, con la perspectiva de las restricciones que habrá en Madrid después de verano?

Que haya más restricciones puede ser mejor o peor para nuestro negocio, pero lo que está claro es que a nadie nos debería gustar. Lo primero que creo es que no podemos entender este negocio solo en una clave, sino en todas. Los clientes que lleguen a nuestro negocio serán aquellos a los que les gusten todas las opciones. No tiene sentido que estas restricciones nazcan para acabar con el coche o con los taxis o con cualquier otro elemento de movilidad. El carsharing es una oferta más de algo que va a pasar, pero la normativa y los cambios de hábitos van a llevarnos a ser uno más en una cola junto con muchos diferentes actores que ofrecerán cosas distintas, desde motos a patinetes, pasando por los coches compartidos. Está claro que con un parque automovilístico más antiguo como el que hay en Madrid, hablando de una ciudad con cerca de 3 millones de accesos todos los días, nuestras bases ofrecen un valor añadido. Un cambio normativo empujará a nuevos clientes a servicios como el nuestro, pero como los usuarios son cada vez más multimodales, porque hay cada vez más opciones, también se crea nuevo mercado, que no solo nos usará a nosotros en función de lo que necesite en cada momento. ¿Cuánta gente que no conduce podrá empezar a hacerlo ahora?



¿Pasa parte del futuro de Wible por llegar a otras ciudades como Barcelona?

Barcelona tiene una normativa vial muy diferente. En la actualidad están en un momento de reflexión para hacer de este negocio algo más regulado. El motivo por el que Barcelona no es una opción hoy es porque el Free Floating, poder aparcar en la calle sin cargos adicionales, no es una alternativa real. Barcelona debe ser clave en el crecimiento de este negocio, pero a día de hoy no es una opción. ¿Dónde estaremos en el futuro? Lo veremos, aunque nuestra prioridad es hacer que Wible sea una marca con entidad propia y que refleje todos los valores por los que ha nacido. Daremos el salto a otras ciudades cuando realmente tengamos el conocimiento necesario para poder operar en las mejores condiciones.

Hablando de futuro, ¿a qué retos se enfrentará Wible en los próximos meses?

Está claro que marcas como Kia o Repsol no entrarían jamás en un negocio que pensasen que no va a ser rentable a medio plazo. Pensamos que este modelo tiene una rentabilidad asumible en el tiempo, aunque no sabemos todavía cuándo. Aunque para nosotros no es tan importante la rentabilidad como ser capaces de conseguir que, cuando tengamos ya un volumen de usuarios importante, todo esté bajo control en todo momento. Cada noche recogemos, limpiamos y recargamos muchos coches, y en este sentido lo que tenemos que hacer es seguir trabajando en todas estas operaciones. Nos queda un poco de tiempo todavía.

A día de hoy es una idea prácticamente descabellada, pero ¿qué ocurriría si el usuario se queda sin autonomía en su coche Wible? ¿Habría alguna forma de que el propio usuario tomase la iniciativa en el repostaje o en la recarga?

Sobre las bases de nuestro negocio es algo casi imposible. Nuestra tarifa por minutos recoge que los 100 primeros kilómetros son gratuitos, pero a partir de entonces tiene un coste adicional. Hoy nuestro uso, y nuestro plan de uso futuro en unos cuantos años, hace prácticamente imposible que encuentres un coche por debajo de 300 km. Creemos que nuestros coches tienen una vigencia limitada, porque sabemos que en un futuro, todos los Wible serán eléctricos, los cambiaremos cuando tengamos un modelo con suficiente autonomía como para poder dar el mejor servicio. El actual Kia Soul fue el coche sobre el que empezamos a trabajar, con una autonomía real de 250 km, pero no la suficiente para lo que nosotros queríamos. La cuestión es cuánta autonomía va a tener cuando el usuario vaya a usarlo, porque a día de hoy es imposible recoger y cargar cada coche todas las noches. De momento, todas las cargas las hacemos en las bases.



Ahora mismo no es posible que un cliente vaya a repostar directamente a una gasolinera Repsol, pero es un modelo en el que estamos trabajando. En definitiva, que el usuario pueda ayudarnos en el proceso. Repsol ofrece una capilaridad enorme en todo el territorio, y además participa en IBIL, que es el proveedor de nuestros puntos de recarga. Está claro que, si ocurre, daremos una solución: que el usuario se ponga en contacto con el servicio de atención al cliente, y le diremos que reposte en una estación Repsol, que nos envíe el ticket y le reintegraremos el importe.

Una vez iniciada la compañía, llega el momento de enfrentarse al reto del mantenimiento del coche.

Está claro que es un gran reto. Quizás no el mayor, pero sí muy importante para nosotros. Es indudable que el mayor foco de coste de nuestra empresa y el mayor problema es el estado de nuestros coches, en definitiva, cómo estarán cuando pasen dos años, y tenemos claro que los cambiaremos rápido para que no se deterioren demasiado. La reparación la llevaremos a cabo aquí; tenemos una zona que hemos diseñado para que puedan arreglarse muy rápidamente en nuestras instalaciones. Gracias a la colaboración de Kia podemos hacer reparaciones más rápidas gracias a modelos de economía de escala.

Más allá de esto, intentaremos que nuestros clientes traten lo mejor posible nuestros coches, jugando con la tecnología. Afrontar correctamente este problema será lo que nos lleve pronto a la rentabilidad. Tenemos que pensar siempre en el cliente, y buscar formas que sean atractivas para él. A día de hoy somos conscientes de que un viaje en carsharing puede ser muy barato o muy caro si tienes un incidente grave por las franquicias de los seguros. Hoy, en Wible, si tienes un accidente el vehículo tiene seguro a todo riesgo, y una penalización de 99 euros, por lo que nos ponemos de lado del usuario rebajando esa franquicia para que, si hay algún problema, no suponga un recargo exagerado. Pero está claro que tenemos que disuadir, de alguna forma, a los usuarios que usan mal nuestros coches. Buscaremos y premiaremos a los buenos usuarios sin que ello suponga castigar en exceso a los malos, porque de esa forma también castigas a alguno bueno. Cualquiera puede tener un accidente o un golpe...

En las tarifas de las penalizaciones tenemos alguna parecida respecto a la competencia. No podemos permitir que se fume en los coches, o que se ensucie mucho más de lo normal el interior, y tenemos que buscar fórmulas de castigo. La autonomía juega a nuestro favor€ creemos que a día de hoy, la posibilidad de que tengas que llamar a una grúa es casi cero, y tenemos herramientas para que el cliente pueda buscar una solución sin tener que intervenir nosotros.

 
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