En los coches nuevos en Europa

Consumos reales vs consumos oficiales: 42% de diferencia

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Consumos reales vs consumos oficiales: 42% de diferencia
Antonio Moraleja
Antonio Moraleja
Un estudio de la organización International Council on Clean Transportation (ICCT) ha desvelado que la diferencia entre los consumos reales y los consumos oficiales que ofrecen los fabricantes es ya de un 42% en Europa.


Diversos medios alemanes han publicado esta semana un estudio realizado por la organización International Council on Clean Transportation (ICCT) en relación a los consumos de los vehículos en Europa. Como dato más significativo, el estudio ha revelado una enorme diferencia entre los consumos reales y los consumos oficiales que los fabricantes anotan en las fichas técnicas de sus vehículos. Esta cifra en cuestión se sitúa ya en el 42%, «una brecha más alta que nunca», según el Director del ICCT para Europa, Peter Mock.

Cuando se publicó por primera vez el estudio en 2013 la diferencia entre el consumo oficial y el real era del 25%. Sin embargo, en este 2017, la cifra se ha disparado hasta el 42%, lo que supone un incremento del 20% en tan sólo cuatro años. Una de las causas de la desigualdad de valores reside en que el consumo indicado por los fabricantes se mide en laboratorios y no en conducción real.

Estas diferencias entre consumos reales y consumos oficiales también tienen replica en otros países fuera de Europa como China, Japón y Estados Unidos, donde los valores son similares. Sin embargo, el propio Peter Mock ha resaltado que Europa ha experimentado «el mayor incremento de la brecha» desde 2001.

Y es que según el estudio, la cifra en Europa se ha cuadruplicado desde 2001. Si llevamos estas cifras al plano económico, la diferencia entre consumo real y oficial supone cerca de 400 euros al año en costes adicionales de carburante para los usuarios. A esto hay que sumar que según los datos del estudio, aproximadamente la mitad de las reducciones de CO2 marcadas sobre el papel se han llevado a cabo en la realidad.

Con el objetivo de reducir estas diferencias y ofrecer a los usuarios datos más reales, desde el pasado septiembre se han endurecido las normas para los test de laboratorio de los fabricantes.