Adiós a José Ramón Oller, uno de los grandes del motor

José Ramón Oller
Adiós a José Ramón Oller, uno de los grandes del motor
Autofácil
Autofácil
El sábado 24 de julio José Ramón Oller, conocido como Joserra por todos, falleció en Madrid tras ser hospitalizado por COVID. Joserra era uno de los grandes personajes del mundo del motor y ha dejado un enorme vacío. Descanse en paz.

Hace tan solo unos días, el pasado 24 de julio, nuestro amigo José Ramón Oller nos decía adiós. Un grande del mundo del motor que, desde sus inicios en este mundillo, a finales de los años 80, ha estado fuertemente vinculado al mundo del motor. Primero como responsable de pruebas de Autopista y Automóvil, entre 1984 y 1989; más tarde como Director de Fórmula TodoTerreno, entre 2001 y 2003 y, en última instancia, colaborando con nuestra editorial de forma habitual.

Joserra Oller

Juan Manuel Pichardo

Querido Joserra,

Nos has dejado con la palabra en la boca, pero así eras tú… diferente hasta en la manera de irte. Duele infinito no haber disfrutado de ese último abrazo, esas últimas risas juntos, sin poder decirte todo lo que te queríamos, aunque sé que tú ya lo sabias.

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va; nunca una frase había cobrado tanto significado. Eres el primero de mis grandes amigos que me deja, que se va de repente, y es que José Ramón Oller significabas tantas cosas para mí. Eras un sabio de los que parece que han vivido muchas vidas en una, no estábamos preparados para perderte tan pronto.

Siempre he pensado que hay almas especiales que llegan a tu vida para dejar huella, y en la mía Joserra tú has tenido mucha influencia, me enseñaste tantas cosas, que podría escribir un libro. Pero lo más importante, es que me enseñaste el significado de la amistad, daba igual cuantos meses pasáramos sin hablar, que siempre parecía que habíamos hablado el día anterior. Me enseñaste que la vida está para disfrutarla cada segundo y que los límites nos los ponemos nosotros mismos. Que hay que ser positivo, constante y perseverante en todo lo que te propongas.

Aventurero, disfrutón, excelente comunicador, radical como ninguno, pero con una sensibilidad muy especial que tocaba el corazón. No eras alguien tradicional no, eras un alma libre. Vamos a notar enormemente tu falta querido Oller. Eras de esas personas que llenabas los espacios al estar y que siempre se notaba cuando no estabas.

Mi amigo el pensante, el guerrero que no le valía un no por respuesta, antisistema te encantaba pelear por tus creencias. Creo que la frase “de que hablamos que me opongo” la inventaste tú y me encantaba ver ese espíritu luchador.  Siempre andabas dos pasos por delante de la gente en tu forma de pensar, tanto, que había veces que no podíamos seguirte. Inconformista por naturaleza, cariñoso, detallista, entregado en todo lo que te comprometías hasta dejarte la piel.

Amigo fiel por encima de todo, por eso siempre seguiremos queriéndote cada minuto de nuestras vidas. Tu voz y tus míticas frases nunca se borraran de mi cabeza.

Sé que no querrías que estuviéramos tristes, así que celebraremos que te has ido, como te gustaba, con un precioso atardecer que te mande toda la luz del universo para que encuentres tu nuevo camino y las nuevas aventuras que estarán esperándote, aunque conociéndote seguro que ya las tienes pensadas y planificadas desde hace tiempo. Suerte y buen viaje querido amigo, volveremos a encontrarnos algún día.

Balba Camino

Conocí a José Ramón Oller a finales de los años 70 participando en un trial de motos en Collado Villalba, pueblo donde él pasaba los veranos, mientras que yo era de Moralzarzal, el pueblo de al lado. Subiendo por unas piedras me di un mamporro de cuidado con mi Ossa MAR y allí apareció Joserra para echar una mano y recomponer la moto. A partir de ahí nos hicimos amigos y empezamos a ir a ver rallyes juntos como espectadores, más tarde como asistencia de Pipo Couret y por fin pudimos competir juntos. Desde 1982 hasta 1989 bien me hacía la asistencia o ejercía de copiloto en las Copas Panda, Fiesta, Corsa o Suzuki.

Fueron unos años muy intensos en los que tuvimos ocasión de vivir muchas experiencias y pasar mucho tiempo juntos. Por aquel entonces Joserra había empezado a trabajar como periodista en Autopista y en algunas pruebas me llamaba para que le ayudara en las sesiones de fotos con Gonzalo Arche como fotógrafo. Esto me sirvió para introducirme poco a poco en el mundo de la prensa del motor y comenzar a trabajar primero en Auto Hebdo y más tarde en Motorpress Ibérica, ocupando su puesto en AUTOMOVIL cuando Joserra se marchó a trabajar a BMW como Jefe de Prensa. BMW fue la primera de una larga lista de marcas y firmas de renombre para las que trabajó, porque era una persona que no aguantaba mucho estar demasiado tiempo en el mismo sitio. Muchas veces porque se cansaba de hacer siempre lo mismo y otras por discrepancias con los jefes, ya que Joserra era capaz de todo con tal de imponer siempre su criterio frente a los jefes. Seguro que me dejo algún trabajo en el tintero, pero después de BMW estuvo de jefe de patrocinios en Marlboro en la época dorada en la que la multinacional americana invertía mucho dinero en el deporte del motor en nuestro país.

Después de Malboro fue Jefe de Prensa en SEAT, más tarde en alguna agencia de publicidad, como director de la revista Todo Terreno y uno de sus proyectos más llamativos fue la puesta en marcha de la Superleage Fórmula. Joserra era una persona con una creatividad y un ingenio increíbles, lo que le permitía reinventarse cada vez que se daba un batacazo. No es de extrañar que de los coches pasara al mundo del tenis, trabajando durante varios años como director de marketing del Master de Tenis de Madrid. De vuelta al mundo del motor trabajó durante algún tiempo como director de marketing de Infiniti y a partir de ahí, como freelance en el mundo de la formación para empresas como Infova, Lamborghini en Italia y la mayoría de las marcas del motor. Porque Joserra tenía una mente prodigiosa y era capaz de aprender las cosas en tiempo récord y no es de extrañar que hablara con soltura inglés, francés e italiano. En los últimos tiempos estaba muy centrado en la formación para el Grupo Volkswagen y era, por decirlo de alguna manera, el gurú en la nueva gama de coches eléctricos de la marca.

Precisamente con un ID3 tuvimos ocasión de volver a competir juntos hace tan sólo unos meses en el ECO Rallye de Castellón haciendo equipo con Luis Moya y su hijo. Fueron cuatro días inolvidables donde tuvimos ocasión de charlar durante horas de lo humano, lo divino y sobre todo de hacer muchas risas, porque Joserra era un gran conversador y uno de los tíos más divertidos que he conocido; siempre tenía un chiste que contar o una anécdota graciosa.

A la vuelta del ECO Rallye y tras pasar cuatro días juntos, recuerdo haberle comentado a mi mujer lo bien que había encontrado a Joserra, lo centrado que se le veía y, sobre todo,  lo feliz que estaba con su situación personal, con su actual pareja y con las dos niñas de ésta, que si bien no eran sus hijas, las estaba criando como si lo fueran. Estaba feliz y como siempre, con muchos proyectos en su cabeza. Siempre ideando alguna cosa.

Hace unos días cuando nos hablamos para quedar a jugar al golf me comentó que estaba con coronavirus, a pesar de estar vacunado. Que no se explicaba cómo lo había cogido, pues en las últimas semanas casi no había salido de casa al estar centrado en la preparación de varios cursos y que en su casa el único contagiado era él. Lo que no nos imaginábamos ninguno de sus amigos que estuvimos muy pendientes de él los últimos días, era tan triste desenlace. El último audio de voz que nos mandó antes de entrar en la UCI no soy capaz de volver a oírlo. Dice la canción que, cuando un amigo se va, algo se muere en el alma. Pues eso…         

José Ramón Oller

Juan Collín

José Ramón Oller era un valiente. Honesto, inteligente, interesante y divertido. No se puede pedir más. Le conocía desde hace unos mil años, como uno de “mis” periodistas de motor. Pero Joserra era millones de cosas, siempre íntegro y coherente, y loco en sus decisiones si hacía falta. No estaba en venta. Íntegro hasta la médula, sin filtro. Estos últimos años he tenido la suerte de compartir con él horas de curro como parte del equipo del Driving. Maravilloso compañero. Me cago en todo porque «nos» la han jugado y ya no está. Pero nos quedamos contigo, Joserra. No vas a dejar de estar. Siempre seguirás siendo parte del equipo de amigos de Volkswagen y del Driving. Nuestro más sentido pésame para su familia y amigos.

Bárbara Santos, Head of Sponsoring & Events Volkswagen Passenger Cars

¡Qué difícil es escribir de alguien con el que has compartido tantas cosas hasta hace apenas unos días y que ahora sabes que no verás más! Joserra era mi amigo desde hace más de cuarenta años. Hemos disfrutado juntos de nuestra pasión, los coches. Nos hemos divertido trabajando, haciendo deporte, comiendo, tomando copas, viajando. Inolvidables fueron aquellos años, apenas cumplidos los treinta, en que salíamos juntos a diario y muchos días terminábamos en su casa pidiendo una pizza que saboreábamos con el mejor vino. Pero también los últimos eco rallyes, donde compaginábamos el esfuerzo por lograr un buen resultado con unas apasionantes veladas llenas de risas y anécdotas.

Yo no soy capaz de plasmar en pocas líneas todos estos maravillosos años, ni tampoco glosar la figura de Joserra, tan peculiar y compleja, tan inteligente y contradictoria. Porque sí, como todos, tenía “sus cosas”, pero cuando te pones a hacer balance, la báscula se desborda hacia el lado positivo. Me quedo con una reflexión que hacía ayer Marga, mi mujer, cuando entre lágrimas comentaba: “Es curioso, todo lo que me viene a la cabeza relacionado con Joserra me hace reír; son anécdotas divertidas”.

Y ahí está la clave. Hemos pasado momentos de alegría inolvidables, situaciones de estrés, épocas complicadas, pero hasta en los instantes más duros salía su ingenio, su humor inteligente, que te sacaba una sonrisa y te hacía más fácil el camino.

Querido amigo, te vamos a echar muchísimo de menos. Va ser raro ir a cualquier lugar y que no me acuerde de ti, porque el mundo en el que me muevo era nuestro mundo, las cosas que me gustan son las que nos gustaban.

Solo espero que estuvieras equivocado en un asunto y que volvamos a vernos y a compartir la eternidad. Hasta siempre, Joserra.

José Ramón Oller

Jaime Hernández, Infocar Comunicación

Buff… Nunca pensé que tendría que escribir algún día estas líneas ni que me costaría tanto hacerlo. Pero Ramiro y los amigos de Newspress me piden que recuerde a Joserra, así que ahí va.

Resumir en unos pocos párrafos más de 30 años de relaciones personales y profesionales es imposible. Hemos sido rivales deportivos, compañeros, amigos, hemos compartido un montón de experiencias… ¡Hasta fue mi jefe durante una época! E incluso podría decirse también que yo he sido el suyo en estos últimos tiempos, en los que he tenido la fortuna contar con sus colaboraciones.

Joserra era muchas cosas. Era creativo, inconformista, singular, amigo, divertido y muy buena gente pero, sobre todo, era un tipo brillante. Era una de esas personas especiales, con chispa, con una visión especial, de la vida y la profesión, capaz de redactar el reportaje más complicado, activar el patrocinio de una marca en una vuelta ciclista, dirigir el marketing de un torneo internacional de tenis o convertirse, como en estos últimos años, en un destacado formador del sector del automóvil. Y hacerlo todo bien, dejando siempre una impronta muy personal que marcaba la diferencia.

Nos ha dejado muy pronto, de repente, sin avisar. Ha sido una putada tremenda que muchos no hemos sido todavía capaces de asimilar. Pero, al menos, me quedo con la agradable sensación de que ha sabido disfrutar al máximo de la vida. Otra lección más que nos deja. Y es que vamos a echar mucho de menos, amigo…

Fernando Lobón

¡Jope Joserra! Lo volviste a hacer. Te marchaste. Si, otra vez. Eso que a mí me ha parecido una constante, seguro que no deseada, de tu trayectoria existencial.

Te conocí cuando ambos teníamos abundante pelambrera. Tú estabas en el equipo de pruebas de la revista Autopista y yo además de pilotar coches de carreras, era el responsable del departamento de Relaciones Externas y Prensa de Alfa Romeo Española. Fueron pasando los años, yo seguí con las carreras y me “reconvertí” en periodista. Mientras tanto, tú fuiste jefe de prensa en BMW y en SEAT, pasaste al departamento de marketing y publicidad de Marlboro en la mejor época del patrocinio de coches de competición. También dirigiste el departamento de marketing de Infiniti y el del Open de Tenis de Madrid en la Caja Mágica, sin olvidar tu paso por la organización de Campeonato Internacional de la Superliga Formula. Y me dejo algunos más…

Eras la envidia de muchos. Y siempre te marchabas. O te marchaban. Porque tu ingenio y convicción decía “para la derecha” y el jefe a veces prefería ir “por la izquierda”.

En estos últimos años he tenido la suerte de trabajar contigo en “temas menores”, impartiendo formación en el sector del automóvil a colectivos varios. Y descubrí facetas nuevas en ti que antes no había tenido ocasiona de disfrutar. Tu ingenio, tu profesionalidad amarrando hasta el último detalle de la letra pequeña, tus dotes didácticas que te convertían en un extraordinario comunicador, tus aseveraciones cortas, graciosas, contundentes y difícilmente cuestionables… me dejo muchas cosas, seguro.

Pero lo que nunca olvidare será tu amistad. Esa que me ha hecho sentir una gran complicidad, tanto en el terreno personal como en el profesional. Y en este último, tengo que decirte que con pocas personas en mi trayectoria vital he tenido tanta sensación de navegar en el mismo barco. Por planteamientos, por convicciones, por forma de hacer… y hasta por cómo, a veces, ha habido que aguantar a jefes que iban a “mano cambiada”.

Siempre llevare en mi recuerdo el día previo a la entrada en vigor del primer estado de alarma consecuencia de Covid 19, cuando quedamos a comer para bocetar un trabajo futuro de formación. Tú y yo, solos en un restaurante inmenso con los camareros mirándose unos a otros y nosotros pensando que cuando daríamos esa formación… Lo que era inimaginable era que “eso” traería este desenlace.

Bueno Joserra. Te marchaste. Otra vez y ahora sin avisar. Lamentablemente esta es definitiva, al menos hasta que nos reunamos otra vez contigo que esperemos que sea muy tarde. Aquí dejas muchos amigos, entre ellos yo, que lloramos tu marcha y a los que nos has dejado un hueco irremplazable en el sentimiento.

Siempre tu amigo

Luis Villamil, se nos ha ido Joserra

Hay pocas personas en el mundo que hayan vivido una vida tan plena, y de una manera tan libre como él.

Un tío brillante, prácticamente un genio. Deja una legión de amigos que lloramos su muerte y celebramos su vida que no fue común, ya que se negó a vivir según las normas.

Un estudioso del motor, bromista, y una persona dispuesta a ayudar siempre. Joserra era un teléfono al que llamar y un teléfono que sonaba cuando tenías algún problema.

Una vida diferente de la que tenemos que aprender todos mucho. El dinero le dio igual siempre, solo le importaba hacer cosas todas de manera intensa. Un verdadero ejemplo para todos.

Era seguramente, la persona que más sabía de coche eléctrico en España y estudiaba hasta la saciedad sobre el tema. Lo vamos a echar mucho de menos, desde E2P y yo como amigo mucho más. Si existe Dios estará con el preguntándole sobre los secretos del universo, aunque Dios le regañaría por haberle llamado siempre “El amigo invisible”.

El mundo es un sitio peor desde que se nos fue Joserra.

Una anécdota que se pueda contar con el:

Estábamos los instructores de BMW jugando en un tiempo muerto. Estábamos muchos de los pilotos conocidos de España y Joserra estaba haciendo la parte teórica. Yo reté a todos a ver quién pasaba con el coche entre dos conos que estaban puestos a la anchura EXACTA del coche. Poco a poco algunos lo conseguimos y el reto pasó a ser a qué velocidad éramos capaces de hacerlo. Algunos lo lograban a 30-40 km/h. Joserra apareció, preguntó qué hacíamos y tras explicárselo dijo un “dejarme probar a mí”.

Se subió al coche afrontó los conos a más velocidad que nadie, los pasó sin tirarlos, frenó, metió marcha atrás y los volvió a pasar sin tirarlos hacia atrás. Se bajó del coche, nos tiró las llaves y se alejó con un tranquilo “¡pringaos!”.

Todos explotamos en aplausos risas y vítores. Así era, un genio.

 Javier Morcillo, Escuela Española de Pilotos

José Ramón Oller Aymat

Qué grande!!!

Compañero y vecino, pero sobre todo, amigo y gran persona. Nos conocimos hace muchos años en la empresa en la que he pasado la mayoría de mi vida profesional y los mejores momentos de mi vida, aunque allí no coincidimos durante mucho tiempo. Fue en las diferentes grandes compañías para las que trabajó y en los viajes que hicimos juntos donde tuvimos más contacto, relación y empatía.

Joserra era de esas personas inquietas que siempre estaban buscando nuevos caminos, nuevas etapas… y siempre encontraba una solución adaptada a sus necesidades. Yo le decía cariñosamente “Hombre rico, hombre pobre”, pues le he conocido en situaciones de máximo esplendor y también de penuria, comiendo en McDonalds la hamburguesa de “Euroahorro” a 1 euro. Pero incluso en esos complicados momentos siempre estaba alegre y, con razón, daba importancia a lo que de verdad la tenía… feliz y contento pensaba que muy pronto llegaría un futuro mejor.

Tan inteligente como ingenioso y visionario, sabía encontrar el camino correcto para salir airoso de todas las situaciones, buscando originales iniciativas y soluciones realmente innovadoras. Su cerebro nunca dejaba de pensar cinco años por delante. Como sabía de mi interés y afición por los temas relacionados con la electricidad, en los que él era un verdadero experto y maestro, hace unas semanas nos llamó para contarnos unas ideas que le gustaría poner en marcha y quedamos emplazados para comer juntos el viernes… ¡Tristemente no pudimos llegar a celebrar esa reunión, aunque sé que algún día la tendremos!

Descansa en paz, Joserra

Rafa Guitart, Boosters Group

Conocí a Joserra hace más de 30 años. Y compartimos mucho durante todo este tiempo: horas y horas mano a mano delante del ordenador, cierres, kilómetros al volante recorriendo medio mundo en las presentaciones… Luego se “cambió de bando” y pasó por varios puestos como responsable de comunicación en distintas marcas. Siempre recuerdo que fue en esta etapa cuando un día me dijo: “Antonio, ¿tú sabes que eso del estrés existe, que es verdad? Pero daba igual dónde, cuándo y cómo. Joserra siempre tenía una sonrisa en la cara incluso cuando la vida no le dejaba tomar las curvas como él quería; y Joserra, que tenía muchas manos, siempre elegía la carretera con más curvas. Era uno de esos compañeros con los que todos queríamos siempre compartir coche, coincidir en la mesa o dar pedales juntos. Un tipo muy especial del que, además de su gran bondad, me quedo con una enorme virtud: su capacidad para transmitir su conocimiento a los demás. Me quedo con eso. Y con su sonrisa, su eterna sonrisa.

Antonio Roncero, Boosters/Highmotor

Adiós Joserra.

Es difícil de creer, pero Joserra ya no está con nosotros. La pandemia se lo ha llevado. A un tipo fuerte, entrañable, inteligente, cuidadoso, amable, servicial, capaz de reinventarse una y mil veces, capaz de ilusionar… Lo difícil es pensar que ya no está. Habíamos quedado a comer esa misma semana Pablo Gomez, Rafa Guitart y yo con él para hablar del enésimo negocio en el que él había pensado en nosotros y nosotros habíamos pensado en él. Ahora habrá que esperar para tener esa reunión. He ido cruzándome con Joserra a lo largo de toda mi vida profesional; viajes a Inglaterra con Marlboro y la Federación, con BMW, con SEAT, en infinidad de presentaciones como compañeros de profesión, en carreras. Siempre era una sonrisa y un abrazo sincero, una mirada de complicidad y un gesto de ofrecimiento, ¡si necesitas algo aquí estoy! Está todo dicho, más arriba, en esta misma página, desde el sábado no he dejado de recibir comentarios de lo vacío y roto que ha dejado este mundo, todos los comentarios llenos de cariño y admiración. Joserra ha dejado un enorme vacío que nunca se llenará.