Lo bueno y lo malo de un SUV

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Lo bueno y lo malo de un SUV
Autofacil
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El segmento de los SUV está en plena efervescencia; son los preferidos por los clientes que buscan su imagen poderosa y su polivalencia, pero no siempre son la mejor opción.


Cuáles son las ventajas de un SUV

Son más ‘pintones’

Es el principal argumento de venta de este segmento. Su aspecto dinámico y aventurero ha calado entre el gran público, que encuentra un modelo casi tan capaz como un clásico monovolumen con un ‘envoltorio’ más atractivo y hasta con mejor imagen social.

Son espaciosos

La forma de su carrocería les permite contar con un interior amplio y, sobre todo, con un buen maletero, que también resulta más práctico por la presencia en muchos de los casos de una bandeja flexible.

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Facilitan la carga y el acceso

Su mayor altura permite que las personas mayores o que no sean demasiado ágiles puedan acceder al interior con más facilidad. También son más cómodos a la hora de colocar a un niño en su sillita, pues no hay que agacharse tanto sujetando al niño.

Ofrecen mejor visibilidad

Tener una mayor altura permite ver mejor lo que ocurre por delante, algo que aumenta la seguridad, por ejemplo, en tráfico denso. A cambio, es más difícil ‘cogerles las medidas’ a la hora de aparcar, algo que se puede complicar aún más en algunos parkings y si son SUV’s de gran tamaño.

A veces, van mejor en campo y nieve

Su mayor altura libre les permite adentrarse por caminos con un menor riesgo de rozar en los bajos. Si, además, ofrecen algún tipo de tracción total, algún control de tracción avanzado y con un programa para campo o unos neumáticos M+S, su resultado en pistas embarradas o nieve puede ser muy satisfactorio. Por norma general, no se llevan demasiado bien con las trialeras de fuera de pista.

Y cuáles son sus inconvenientes

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Son más caros de adquirir y de mantener

De media, un SUV cuesta entre 2.000 y 4.000 euros más que su homólogo en versión turismo. Además, su mayor peso suele provocar un mayor desgaste de los frenos o de los neumáticos, que también son más caros. En mantenimiento, es fácil gastarse en torno a un 15 % más de media que con un turismo equivalente.

Consumen más y andan menos

Su mayor peso, peor aerodinámica y neumáticos de generoso tamaño influyen negativamente en el consumo, que aumenta entre un 10 y 20 % respecto a un turismo convencional de similar longitud y tipo de mecánica. Lo mismo ocurre con las prestaciones, que se ven mermadas en una proporción similar.

Son más torpes

De nuevo, su altura, peso y unos neumáticos con mucho perfil, además de unas suspensiones más enfocadas al confort, hacen que los SUV’s no se muestren tan estables como un turismo convencional. Resultan fáciles de conducir y se muestran aplomados en autopista, pero en curva pierden agilidad de forma notable.