Conducir bajo los efectos del alcohol puede ser un delito penal

¿Cuál es la tasa de alcoholemia permitida en España?

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¿Cuál es la tasa de alcoholemia permitida en España?
Antonio Moraleja
Antonio Moraleja
Conducir bajo los efectos del alcohol es una de las principales causas de accidentes de tráfico en España y es por eso que las autoridades de tráfico cada vez son más exigentes con el control de los conductores infractores.


De cada 100 accidentes mortales producidos en carretera, el alcohol está presente de un modo u otro en una cifra que oscila entre los 30 y los 50. De hecho, durante el año 2016 en torno al 40% de los conductores fallecidos en las carreteras españolas había consumido alcohol o drogas. Esta dato influyó, sin duda alguna, en el aumento de la siniestralidad durante el pasado año cuando la cifra de fallecidos en accidentes de tráfico alcanzado las 1.160 personas.

Pese a las constantes campañas de intensificación de la vigilancia y los controles que se realizan a diario en las carreteras, el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, reconoció hace unos meses la gravedad del problema. «(En España) Tenemos un problema con el alcohol y la droga en la conducción», afirmó. Durante 2016, de los 4,6 millones de controles de alcoholemia que realizaron los Agentes de Tráfico, 68.852 arrojaron un resultado positivo.

El Reglamento General de Circulación establece que no se puede circular con un vehículo cuando la tasa máxima de alcohol en sangre sea superior a 0,5 gramos por litro, o de alcohol en aire espirado superior a 0,25 miligramos por litro. Si el control de alcohol da positivo, se inmoviliza al conductor y, en caso de accidente, se realiza el test de droga para buscar responsabilidades que podrían ser incluso penales.

Duplicar la tasa de alcohol permitida o negarse a someterse al test de alcoholemia puede suponer sanciones administrativas o incluso un delito penal. Las sanciones pueden ir desde una multa de 500 euros y la retirada de 6 puntos del carné de conducir hasta una pena de prisión de 6 meses a 1 año de cárcel, además de la retirada del carné de conducir de 1 a 4 años. Por otro lado, desde 2014 los conductores reincidentes que hayan sido sancionados por dar positivo en alcohol en el año inmediatamente anterior, se enfrentan a una sanción de 1.000 euros y la detracción de 6 puntos.

Para dar positivo en un control de alcoholemia no es necesario beber demasiado. En el caso de un hombre de unos 70 kg basta con que haya bebido dos cervezas o una copa y media de vino para que, en un control de alcoholemia, presente una tasa de entre 0,25 y 0,50 mg/l en aire expirado. Para una mujer de unos 60kg, una cerveza o una copa y media de vino bastarán para alcanzar esa misma tasa de alcohol. 

Por último, cabe recordar que el alcohol produce alteraciones muy evidentes en el comportamiento de los conductores y afecta a casi todas las capacidades psicofísicas necesarias para una conducción segura.