Con estos ingredientes reposados con sabiduría, sólo falta algo para amalgamar, y qué mejor que la cerveza, ingrediente fundamental en los rituales motoristas. En este caso engullimos unas pintas de Guinness -una por barba, que hay que ser siempre prudente-. En el Irish Rover pasamos un buen rato compartiendo espacio con nuestros -bichos- y el