Un sólido chasis, ejes rígidos, recorridos de suspensión, bloqueos, robustez y fiabilidad; este «G» es un todoterreno para toda la vida. Nos cuenta su propietario que adquirió este vehículo hace 27 años. Dos meses después de comprar un Land Rover, se deshizo de él y de un Peugeot 505 para hacerse con el 300 GD.