Tanta prisa se debe a que el Presidente de Lamborghini, Stephan Winkelmann, exigió un concepto rompedor e innovador para exhibir en el Salón de Ginebra -con la clara intención de quitar protagonismo a su máximo rival, el Ferrari F12-. A pesar de las aparentes similitudes con el Aventador -está fabricado sobre su plataforma y hereda esquemas