El fabricante alemán ha lanzado un comunicado en el que asegura estar «trabajando a toda velocidad para aclarar las irregularidades sobre un software específico utilizado en motores diésel».
El Valle de la Muerte (EE.UU.) es un exigente lugar en donde se prueban un gran número de coches, que se ponen al límite para superar los tests más exigentes antes de ponerse a la venta.