Nuestro lector nos explicaba que, tras haber conducido todo tipo de coches convencionales, sus hijos se habían ido de casa, y su mujer y él habían decidido darse un capricho y adquirir un coche fuera de lo común: un deportivo descapotable.
Nuestra lectora nos escribió para pedirnos ayuda porque su coche tenía rotos tanto el asiento del conductor como el del copiloto y la marca no quería asumir los costes de la reparación.
Nuestro lector nos pedía ayuda porque su Nissan Qashqai tenía una rotura del palier y el concesionario oficial insistía en que la garantía había caducado dos meses antes y no podían hacer nada.
Uno de nuestros lectores tuvo una avería en la caja de cambios de su Seat León poco tiempo después de pasar la revisión de los 130.000 km, donde el problema ya existía aunque no fue avisado de ello. Como él considera que la marca debe hacerse cargo de la reparación, nos pidió ayuda.
Nuestro lector nos escribió porque su padre tenía un Nissan Terrano de los primeros, con casi 300.000 kilómetros, al que se le había estropeado la culata y quería saber cómo podía arreglarlo sin que la reparación le supusiera un desembolso demasiado elevado.