BMW X5 M50D: prueba a fondo
Cuando despliega todo su potencial, el X5 M50d ofrece una respuesta salvaje, como si en lugar de gasóleo detonara TNT. A plena carga y alto régimen, los gases de escape mueven los tres turbocompresores a la vez, el combustible se inyecta a 2.200 bares y la presión de la mezcla en la cámara de combustión alcanza los 200 kilos por centímetro cuadrado. Fuego, contravolantes, diversión, patadas en la nuca… y aún hay quien dice que los todocaminos diésel son tranquilos.









