La mayoría de los mortales sueñan con conducir alguna vez, aunque sea durante, unos minutos algún Ferrari, McLaren o Porsche y otros, simplemente los tienen por castigo. Como Paul Bailey, un hombre de negocios que tiene en su garaje a la santísima trinidad de los superderportivos actuales: Ferrar LaFerrari, McLaren P1 y Porsche 918 Spyder.
Sebastian Vettel ya ejerce, a todos los niveles, como piloto de la Scuderia Ferrari. El alemán disfrutó como un niño a los mandos del FXX K, el último vehículo-laboratorio de la marca italiana, destinado a un uso exclusivo en circuito, con nada menos que 1.050 CV.