Lancia, VW, y Lexus, las menos mentirosas La desviación media entre el consumo oficial y el real en este segmento es de 1,8 l/100 km: la mayor de todo el informe. El VW Phaeton 3.0 TDI ha sido, junto al Jaguar XJ 3.0, el modelo que más se ha acercado a la cifra oficial: se […]
Las marcas premium, las menos ‘honestas’ Entre los TT y todo caminos, la diferencia media entre el consumo real y el homologado es de 1,5 l/100 km, que es bastante razonable para este tipo de coches.
En 2007 adquirí un Mitsubishi Montero DID Kaiteki 3p. Uno de los elementos de equipamiento que incorporaba mi coche es el techo solar, aunque he de reconocer que, en la práctica, casi no lo utilizo.
Los diesel son los que menos ‘mienten’ Entre los urbanos, la desviación media entre el consumo ‘oficial’ y el ‘real’ se sitúa en 1,3 l/100 km -la más baja de todo el informe-, y 14 de las versiones analizadas ‘mienten’ en menos de 1 l/100 km.
Lancia, Tata y Chevrolet: los consumos más reales En esta categoría, la variación media entre el consumo oficial y el real es de 1,4 l/100 km. Es de las más bajas del informe, y tiene más mérito porque estos vehículos suelen viajar cargados, lo que penaliza el consumo.
El grupo con los datos más reales En este segmento, el consumo real es, de media, 1,1 l/100 km más alto que la cifra oficial. En ‘paquetes’. Entre los mejores hay dos ‘familias’: los Citroën C1/Peugeot 107/Toyota Aygo y los Seat Mii/Skoda Citigo/VW Up! -en ambos tríos se trata del mismo coche con distintos nombres-.
80 modelos ‘mienten’ en más de 1 l/100 km En este segmento, el consumo real es, de media, 1,5 l/100 km más elevado que el dato oficial. De hecho, tan sólo existe un caso en el que la desviación de consumo respecto al dato que da la marca es inferior a 0,5 litros: el Volvo
Porsche, la marca más ‘honesta’ En esta categoría, los modelos consumen de media 1,8 l/100 km más que lo indicado por las marcas; es una cifra elevada debido a que algunos súperdeportivos, como el Nissan GT-R o el Ferrari 458 Italia, ‘mienten’ en más de 3 l/100 km.
Con su diseño tradicional y una estructura sólida y robusta formada por un chasis independiente de largueros con la cabina atornillada en su parte superior, el Mercedes Clase G se presta de muy buen grado a múltiples preparaciones.