La compra de un coche eléctrico ha dejado de ser un salto al vacío tecnológico. En 2026 el mercado ofrece autonomías razonables, cargas cada vez más rápidas y una variedad de carrocerías comparable a la de los coches térmicos. Pero precisamente por eso surge una nueva dificultad: saber cuál es el eléctrico que realmente encaja con tus necesidades.
En la carrera por electrificar el coche, Europa ha apostado casi todo a la batería pura (BEV). Pero mientras los puntos de carga crecen a ritmos desiguales y el precio de las baterías sigue marcando el coste final, China está popularizando una alternativa pragmática: los EREV (Extended-Range Electric Vehicles), eléctricos de autonomía extendida.
Volvo anuncia su nuevo EX30 150 CV asociado a una batería de 51 kWh. Todavía no le ha puesto precio, pero debería estar en el entorno de los 34.000 euros -si le sumamos todo tipo de ayudas entre 27.500 y 28.000 euros-.
El mito de la perfección en la fabricación china en entredicho. Un trágico accidente revela un defecto estructural en el Xiaomi SU7 que ha puesto en alerta a la industria: la estética tecnológica ha primado sobre la seguridad vital.
Nissan Motor Co. ha registrado una patente ante la Oficina de Patentes de Japón que propone un sistema de baterías móviles capaces de desplazarse físicamente dentro del chasis para modificar el comportamiento dinámico del vehículo en tiempo real. ¿Te lo imaginas en futuros Qashqai, Leaf o incluso GT-R electrificados?
Dacia quiere redefinir el coche eléctrico asequible. Previsto para 2027, el Hipster podría producirse en China en las mismas líneas del Spring, una decisión industrial que te puede sorprender ahora que hablamos de proteccionismo europeo.
Hyundai y Kia preparan dos modelos hermanos —todavía envueltos en rumores, prototipos y mensajes calculados— para atacar el territorio del ciudadano eléctrico en torno a 2028: el hipotético Hyundai Ioniq 1 y el futuro Kia EV1.
Los futuros Scénic y Rafale eléctricos, en el horizonte industrial español. Este podría ser otro titular para esta noticia. La planta castellanoleonesa se perfila como candidata para fabricar los próximos coches eléctricos de los modelos familiares del segmento C y D.
Un nuevo sistema de recuperación térmica de Mahle aprovecha la energía del aire que sale del habitáculo para precalentar el que entra. La consecuencia directa es menos demanda de calefacción, hasta un 20% menos de consumo y varios kilómetros extra de autonomía cuando más se necesitan.