Esta cifra significa que las emisiones de C02 de los 12,8 millones de vehículos nuevos vendidos en la UE -según la EEA, hemos vuelto a un parque automovilístico europeo tan grande como antes de la crisis- en 2011 han sido un 3,3 % inferiores a las de 2010, lanzando a la atmósfera 4,6 gramos menos