Restaurantes de carretera: salir de la nacional merece la pena

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Restaurantes de carretera: salir de la nacional merece la pena
Pedro Madera
Pedro Madera

Comer bien en la carretera puede ser una tarea complicada, pero también la gran habilidad de los mejores viajeros y conductores. Un dominguero o un viajero veraniego quizás hayan subestimado el valor de la parada en el camino, pero para el auténtico amante de los trayectos largos o de la aventura potencia la experiencia si elegimos bien. Por eso hemos elegido propuestas donde abundan las estrellas, que harán que el destino no sea el único de los placeres del viaje. Ya lo decía Kavafis.

NACIONAL 1 – ERRE de Roca, en Miranda del Ebro

Si pasamos por la Nacional I, por Miranda del Ebro, en el centro de la población, nos recibe majestuoso Erre de Roca, una cocina que mira a las estrellas (por qué no Michelín) con una cocina delicada y sencilla, pero con mucho sabor, de la mano del cocinero Alberto Molinero.

Mala suerte tendréis si pasáis un martes o miércoles cuando cierran porque es un lujazo: degústate con mezclas de mar y montaña como el tartar de gamba blanca con panceta ibérica, taco de pollo de corral y carabinero o carnes excelentes como el solomillo de cerdo de bellota o el chuletón de 40 días, además de un menú especial con producto de temporada. Vaya, que el sibarita no sabrá si parar en el viaje o viajar para parar. Un lugar que me sorprende y merece un viaje por sí solo. Gran dirección.

NACIONAL 2 – Molino de Alcuneza, en Alcuneza

Da gusto ver cómo evolucionan las cosas. Todavía es fácil recordar aquellos días cuando el Molino de Alcuneza era un alojamiento rural y el padre de Samuel, enseñaba orgulloso su molino y sus habitaciones. Su trato era impecable y después de pasar una noche en sus habitaciones se tenía la sensación de haber hecho un amigo.

Ahora el hotel restaurante es un Relaix Chateau. Pero ante todo el restaurante de una familia que entiende la hospitalidad de un modo muy especial.

Escabeches, caza, setas y miel entre otros muchos ingredientes forman parte de una variada selección de platos sorprendentes y llenos de matices.

Con una fuerte base en la cocina tradicional local, a pesar de autodefinirse como un cocinero clásico, su cocina es fresca y atrevida. La utilización de pescado crudo, sabores ahumados, ácidos y vegetales hacen que su cocina sea ligera y gustosa. Maravillosa elección para tener que escapar de la Nacional 2.

NACIONAL 3 – Azafrán, en Villarrobledo

Dirán los puristas que nos desviamos de la vieja carretera nacional pero da igual, porque merece la pena. Si tomamos el camino de La Mancha es mejor no buscar molinos, sino Azafrán (Avda. Reyes Católicos, 71 bajo), un homenaje a los productos más ricos de las tierras ‘quijotescas’ con su sobrio y potente sabor pero con un giro novedoso.

Quesos, cordero, setas, caza y verduras cocinadas con las ideas de Teresa Gutiérrez, profesora de Masterchef y cocinera reputada, nos invitarán a parar en Villarrobledo. Algunas referencias que recomendamos para salivar son: las albóndigas de pisto, canelones de marisco y berenjena con gratén de manzana o migas ruleras con sardina, panceta ibérica y uvas.

Pero hasta los panecillos y mantequillas caseras del servicio son una delicia y los precios son más que razonables. Lo recomendamos aquí pero también lo hace la guía Michelín.

NACIONAL 4 – Palio, en Ocaña

Otra de las travesías manchegas muy cerquita de Madrid debe hacerse en Ocaña, otro punto a destacar en la guía Michelín y, además, Travellers Choice de Trip Advisor. Si no lo creéis sólo hay que ver alguna de la foto de los platos de Palio (calle Mayor, 12) y anticipar oleadas de sabor.

Presumen de sus panes, niños bonitos que hacen con mimo en su cocina artesana, que podemos comer solos o para mojar. Su cocina es internacional pero aprovechan el producto local de temporada. Los buñuelos de bacalao, la perdiz y la tarta de queso son otros imprescindibles de su carta de precio moderado pero razonable. Los hermanos Monedero saben hacer las cosas y eso se nota.

NACIONAL 5 – Anticuario, en Talavera de la Reina

Allá hacia el oeste, por tierras del Tajo y hacia el este viniendo de Portugal, la vieja nacional V hace un guiño al sabor en el corazón de Talavera de la Reina. Una parada para repostar el estómago bien puede hacerse en Talavera de la Reina en Anticuario (Avenida de Madrid 5) con su corona de estrellas y las mejores opiniones que lo avalan (entre los top 25 en Europa).

Aquí se vende toda una experiencia con un menú de 85 y otro de 120 euros, aunque para los comensales el problema suele ser la lista de espera, ya que nadie sale pensando más que en repetir (cuando el bolsillo lo permita).

Carlos Maldonado cocina y se preocupa de la sala y por cómo reciben sus clientes esa mezcla de raíces, artesanía y creatividad canalla que le caracteriza. Ojo a sus variadas recetas de cordero, alubias, pringá, carrillera, cochinillo, bacalao y un sinfín de platos más. Un regalazo.

NACIONAL 6 – El Ermitaño, en Benavente

Más al norte, en Zamora, nos espera Benavente con su Plaza Mayor y sus monumentos. Pero pueden completar la visita tras gozar con sus mejores viandas en El Ermitaño, en cuyos muros centenarios se aúna la tradición con la innovación con oferta conservadora de lechazo, canutillo de cecina, bacalao con manitas y otras creaciones como la terrina de trucha con queso azul y salsa wafu o las diversas preparaciones que hacen con manitas de cordero. No nos tiene que extrañar el precio, ya que tienen estrella Michelin y linaje familiar de buenos cocineros. Hay menús a partir de 45 euros con el maridaje aparte.