¿Qué síntomas nos dicen que tenemos un problema en el Volante Bimasa?

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¿Qué síntomas nos dicen que tenemos un problema en el Volante Bimasa?
Juan Pedro Mateos-Aparicio
Juan Pedro Mateos-Aparicio

El volante bimasa se encarga de absorber las vibraciones del motor, proporcionando una conducción más suave y agradable. Sin embargo, también es más caro de reparar en caso de avería.


La continua evolución en los sistemas de propulsión en los vehículos y la incorporación de diferentes cajas de cambio para conseguir aumentar la potencia en un vehículo, hace que los fabricantes tengan que incorporar en los motores, sistemas para amortiguar y minimizar los efectos de torsión que se producen a la salida del motor y que pueden y provocar averías en la cadena cinemática.

La sustitución del volante motor convencional por un volante bimasa, conlleva ventajas, pero también inconvenientes, siendo el principal, la diferencia de precio y costes de reparación que pueden tener uno con respecto al otro. No es difícil detectar una avería en el volante bimasa, pero para poder realizar un diagnóstico fiable, debemos saber, para qué sirve y cuál es su funcionamiento.

El volante bimasa se encarga de absorber las vibraciones producidas en el motor, pudiendo afectar al resto de la cadena cinemática del vehículo, haciendo que la conducción sea suave. Va montado en el cigüeñal y es el encargado de alojar el embrague. En la actualidad, podemos tener vehículos con volante de inercia convencional y otros más actuales con volante bimasa.

¿Cómo detectar una avería en el volante bimasa?

Los síntomas que podemos tener en un vehículo con un volante bimasa defectuoso son las vibraciones. A continuación, detallamos los diagnósticos de un volante bimasa defectuoso.

  • Ruido de carraca metálica: Suele ser al pisar el pedal del embrague con motor en marcha y en punto muerto, desapareciendo al desembragar (pedal pisado) a fondo.
  • Desequilibrio del motor: El motor se encuentra funcionando al ralentí, pudiéndose apreciar como vibra y su funcionamiento es descompensado. Esta vibración repercute también en la palanca de velocidades, observándose que vibra más de la cuenta. Puede llegar a confundirnos con un fallo de inyectores, porque el cabeceo del motor o vibración es parecido y, en algunos modelos, no desaparece hasta alcanzar algo de velocidad y revoluciones del motor.
  • Ruido metálico al parar el motor: Al parar el motor escuchamos un ruido metálico, que desaparece cuando el motor se queda parado por completo. En ocasiones, si el volante bimasa está muy deteriorado, ese ruido metálico se aprecia al acelerar. Si esto ocurre ya podemos pensar que la avería es grave, dándose casos en los que se ha roto por completo y ha provocado la rotura del envolvente de la caja de cambio, siendo ésta una avería muy cara.
  • Rotura collarín de embrague o cojinete de empuje: Se puede dar la casualidad que, por un problema de vibraciones en el volante bimasa, se produzca una avería en el collarín o cojinete de empuje (encargado de presionar en el plato de presión para realizar las funciones de embragado o desembragado del motor a solicitación del conductor).
    En este caso vamos a notar como perdemos pedal de embrague y queda inutilizado debido a que las vibraciones del volante repercuten en el embrague y éste las transmite al collarín, provocando que coja aire en su circuito hidráulico y haciendo que el pedal no produzca presión hidráulica. En este caso el diagnóstico puede ser complicado porque el vehículo llega al taller por un problema de accionamiento del embrague.

Si un vehículo se reprograma para subir potencia y par motor, podemos provocar que la vida útil del volante bimasa, entre otros componentes, se vea reducida. Hay que señalar, que para extraer el volante bimasa del motor, hay que desmontar la caja de cambios para poder acceder al mismo y poderlo. Esto conlleva horas de mano de obra, de desmontaje y montaje, más el precio del componente. En definitiva, dependiendo del modelo de vehículo puede oscilar de 1.000 a 2.000€ su reparación.

Cuando se interviene en un vehículo para sustituir el volante bimasa, se puede dar el caso que, en ese modelo, sea compatible un volante convencional, siempre y cuando el fabricante del vehículo lo tenga como opción de reparación. Es una opción más asequible provocando que notemos un funcionamiento más brusco y menos suave de la cadena cinemática.