Los materiales con los que se fabrica un automóvil han evolucionado mucho con el paso de los años, haciéndose más sofisticados, mejor construidos y por supuesto, más seguros. Han cambiado según las nuevas tecnologías del automóvil y han sido utilizados de maneras muy innovadoras.
La interacción del vehículo con el aire determian en gran medida su comportamiento, prestaciones, seguridad y, por supuesto, consumos, por eso los fabricantes intentan que los coches cada vez ofrezcan menos resistencia al aire.
La combinación de un motor eléctrico con el clásico de combustión es una de las soluciones que han ido incorporando los fabricantes para reducir los consumos de sus vehílos. Veamos, por ejemplo, cómo lo ha hecho Volkswagen con su nuevo Passat GTE.
En la carrera por reducir los consumos de los coches, los fabricantes trabajan en optimizar las cajas de cambio de sus vehículos de manera que estos sean lo más eficientes posibles.
Aprovechando la inauguración de su nuevo centro de desarrollo en Pekín, Mercedes presenta el Vision G-Code, o lo que es lo mismo, su concepto de cómo serán los SUC –Sport Utility Coupe- del futuro ya que muestra sus avances en relación a los motores de hidrógeno.
El biodiesel vuelve a mostrar sus bondades tras el estudio de los investigadores del Mineta National Transit Research Consortium quienes han constatado que los autobuses que se mueven con dicho combustible emiten menos partículas, compuestos de carbono y azufre que si quemaran gasóleo.
Las marcas están inmersas en una lucha continua por fabricar el coche que menos consuma y menos contamine. Los conductores cada vez miran más el consumo a la hora de comprar un coche y si a esto le unimos el objetivo de reducción de emisiones impuesto por la Unión Europea para 2020, la batalla está servida.
Hemos sometido a un BMW i3 a un test en condiciones reales de conducción y sobre terreno adverso, para conocer cuál es su autonomía real en las peores condiciones posibles.
Everyn Garage es un preparador japonés que trabaja sobre base BMW. Sus preparaciones mezclan el estilo de BMW, acercándose en casos a la Serie M del fabricante con cierta estética «manga» en otros casos. El i3 que han hecho, en cualquier caso, gana en agresividad.
La competencia entre vehículos eléctricos comienza a ser similar a la del resto de modelos convencionales. Y es que el dominio del que parece hacer gala el Nissan Leaf, por ejemplo, en EE.UU. puede verse amenazado con el crecimiento que ha experimentado el BMW i3.