Las baterías de estado sólido se perfilan como la gran revolución en el sector del vehículo eléctrico, con autonomías ampliadas, mayor seguridad y tiempos de carga reducidos. Sin embargo, su comercialización en masa se sigue enfrentando a retos técnicos y de producción. Mientras los fabricantes japoneses avanzan anunciando producción en serie a partir de 2027-2028, Hyundai-Kia posponen su llegada hasta, al menos, 2030.
La dependencia del mercado europeo de las baterías chinas sigue en aumento. En 2024, CATL y BYD han consolidado su liderazgo global, acaparando juntas más del 55% del mercado, mientras que los fabricantes coreanos y japoneses pierden cuota. La UE y EE.UU. buscan respuestas ante una hegemonía cada vez más firme.
La compañía sufrió en 2024 un desplome del 70% en su beneficio neto y una caída del 17% en ingresos. El retraso en los lanzamientos y la crisis en mercados clave lastraron las cuentas. Ahora, Stellantis apuesta por una batería de modelos compactos y SUV para recuperar la rentabilidad.
El primer balance de emisiones de CO₂ de 2025 deja en evidencia a los grandes grupos automovilísticos. Mientras BMW y Volvo respiran tranquilos, gigantes como Volkswagen, Mercedes y Ford se encaminan a sanciones millonarias si su mix de ventas o créditos de emisiones no lo remedian.