Hoy rendimos homenaje a un capítulo notable de la reciente historia industrial de España. Los Land Rover fabricados en Linares por Metalúrgica de Santa Ana a partir de 1958 representaron un paso de gigante en la industrialización de un país que intentaba recuperar el tiempo perdido y entrar de golpe en el siglo XX.
La historia del fabricante español Santana Motor llega a su fin con la subasta de equipos completos para pasar la ITV, robots automáticos para la colocación de lunas, pintura de carrocerías y soldaduras provenientes de la fábrica que la marca tenía en Linares, Jaén. Santana Motor está próxima a su final definitivo. Y es que
Cuarenta y ocho años, para ser exactos, lleva este Santana Serie IIA rodando por todo tipo de carreteras y caminos, viendo aparecer las autopistas, reemplazarse los adoquines por asfalto y extinguirse, o casi, los auténticos todoterrenos.
En 1982, Santana intentó dar un aire moderno al veterano Serie III con la incorporación del turbo, los frenos de disco, la quinta velocidad, la dirección asistida y las ballestas parabólicas. Pero estos cambios llegaron cinco años tarde.
No es de los raids más conocidos, sin duda alguna, pero si de los más originales y de los que más nostalgia despertará en más de uno: un raid aventura abierta a los Land Rover fabricados por Santana y otros homólogos que se inicia el próximo 2 de abril en Linares y llevará estos coches por gran parte de Marruecos.
Realizado por la Universidad Politécnica de Madrid, a través del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA), el Innvextran es un todo terreno de tracción eléctrica que incorpora un pequeño generador eléctrico a bordo. Es, en resumen, un híbrido enchufable con capacidades muy interesantes.
Más de 30 años después de cesar su produciión en la factoría de Santana en Linares (Jaén), los Land Rover Santana siguen gozando de gran consideración en el Sahara Occidental donde son muy valorados y donde se han especializado en su preparación y reparación.
En casa siempre hemos tenido dos o tres Santana de los de antes. Ahora tenemos un Aníbal y un 109 destartalado, que sirvió de donante para el anterior. A mucha gente no le gusta el Aníbal porque opina que es incómodo, pero yo creo que, cuando el monte se pone difícil, es el mejor.