Garage, cocina, bodega y huerta

Vino, gastronomía y pasión por la moto

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Vino, gastronomía y pasión por la moto
Pedro Madera
Pedro Madera

Las motos tienen algo que diferencian a las personas y unifican a las personas. Es una pasión que va del trabajo a casa, de la cocina a la bodega, del campo a la ciudad... Por eso marca la diferencia.


Desde las joyas de la infancia hasta el sueño del viaje imposible, todos guardan en el espíritu esa moto que les mantiene activo en sus horas de ocio. No es una cuestión de dinero; es una pasión que merece la pena sentir.

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Carlos Moro. Bodeguero

Viñedos, infancia y una afición con muchas añadas.

Siempre es un placer pasear por el campo con Carlos Moro. La pasión con la que este bodeguero habla de la Ossa, que guarda en su Bodega Rento, solo es comparable al entusiasmo que transmite cuando «explica» sus vinos favoritos en La Rioja o Ribera de Duero. «En esa moto viajábamos toda la familia. Era la manera de llegar a Valladolid en un rato, de movernos de un lado a otro por las fincas€ o ir a un pueblo cercano»

Siempre es agradable ver como una de las personas más mediáticas en el mundo del vino mima las viejas pegatinas de Cepsa, que colocó en el depósito cuando era su moto. «Hay máquinas que marcan un periodo de nuestra vida, igual que algunas botellas de vino y eso hay que ponerlo en valor siempre.

Alberto de la Cruz. Summiller

02 la botica 02 alberto de la cruz 1Ir a comer a La Botica de Matapozuelos no necesita excusa. Se va una vez y se vuelve siempre que se puede. Verás a Teodoro cuidando la huerta jardín, a Miguel Angel con algún plato nuevo que se ha inventado después de un paseo por el pinar y seguro que Alberto cuidando el último detalle de la sala o colocando con mimo nuevas botellas en su bodega.

Lo que no sabe mucha gente es que Alberto es un gran apasionado a las motos de campo. Una afición de niño que se refleja en su Yamaha llena de barro que se aparca en la Plaza Mayor de su pueblo y como aprovecha los pocos ratos libres que tiene para disfrutar de esos cientos de kilómetros por caminos sin asfaltar que ya solo recorren los tractores cuando vuelven de arar las tierras de cereal o el viñedo.

Esos mismos viñedos son los que luego le traerán vinos tan curiosos como sorprendentes, porque la vida se construye con pequeños detalles. «En esta zona hay excelentes vinos, con una relación precio calidad imbatible. Descubrirlos es casi un reto».

La Botica de Matapozuelos. Plaza Mayor, 2. Tlf: 983 832 942. Matapozuelos. Valladolid

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Juanjo Pérez.  Cocinero Cocinandos

Ir a León y no comer en el restaurante de Juanjo y Yolanda y como hacer el Camino de Santiago y no ver la Catedral de León. Desde que este matrimonio abrió su restaurante, la cocina leonesa tenía otra manera de llegar al público. Una estrella Michelín por menos de 50 euros y un menú que se cambia todas las semanas. Eso se llama creatividad.

«Es también mi manera de entender la gastronomía. » Si la BMW es perfecta para realizar toda clase de aventuras por los caminos de la Montaña leonesa, pero en su corazón hay hueco para las transformaciones de Honda, Ducati, y esa BMW R100 RS 1980 que creo que es mi favorita€»

En su pequeño garaje puede explicar su otra manera de entender la mecánica. Su colección de motos no son simples esculturas para el orgullo y exhibición. Aquí las motos se usan, se transforman y se restauran para orgullo del buen disfrute.
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Trifón Jorge . Tabernero

Trifón es un motero de verdad. Sus motos son casi capítulos de su vida. El chico de barrio es hoy el tabernero que da de comer a muchas de las celebrities que viven en Madrid o que simplemente quieren comer bien. Setas, rabo de toro, callos o solomillo. En el Figón de Trifón todo es bien transformado.

Primero fue esa Ossa 250, «la Pepsi Cola, que compré con el dinero que me dejó mi tío Julián». Luego la KZ 650, «que era un cohete» y luego la «BMW K100», que me compré un día que iba paseando con mi mujer Marisa.

La maravillosa BMW GS que hay aparcada casi siempre en la puerta de su restaurante en la calle Ayala de Madrid, no le quita brillo a su maravillosa Montesa Impala, que es la protagonista de mil aventuras.

Trifon pone pasión en todo lo que hace. Ese punto de placer que proporciona el modificar la realidad, gracias a la comida, se repite en las motos. La gastronomía tiene algo de adicción, igual que la velocidad. Por eso el accidente cuando era un niño con una diabólica Montesa Cota 74, es la que le ha llevado a esa pasión por las motos y su variaciones.

Su restaurante es un reflejo de esa pasión. Un casco de Rossi y otro de Angel Nieto demuestra quien son sus ídolos. Las fotos con Márquez, Espargaró, o Pedrosa dicen mucho de sus sentimientos.

El Fogón de Trifón. Cl. Ayala, 144. Tlf: 914023794. Madrid