Nacido en 1979 como un desarrollo conjunto de la alemana Mercedes y la austriaca Magna Steyr (que a día de hoy sigue siendo la empresa responsable de fabricarlo en sus instalaciones de Graz), el Mercedes Clase G (W460) recibió una primera renovación en 1990 (W463), y su segunda gran renovación (W463A) se ha llevado a cabo en 2018. El nuevo modelo conserva el diseño y numerosas características técnicas de sus predecesores, si bien ha crecido en longitud (hasta los 4,82 metros), anchura y equipamiento, además de mejorar especialmente en materia de confort, seguridad y comportamiento.
Para ello, sigue partiéndose de un chasis de largueros y travesaños, pero el eje rígido delantero se sustituye por suspensiones independientes. La gama de motores también experimenta un importante salto hacia delante, con modernas unidades diésel de seis cilindros en línea y dos niveles de potencia (286 y 330 CV), así como propulsores V8 de gasolina (421 y 585 CV), siempre acoplados a cajas de cambio automáticas de 9 velocidades 9G-Tronic (anteriormente se empleaba la veterana 7G-Tronic, de siete relaciones), a cuya salida se sitúa una tránsfer que reparte el par de forma permanente a las cuatro ruedas. A todo esto se suman la reductora y el bloqueo de los tres diferenciales para configurar un todoterreno puro sin apenas rivales fuera del asfalto.
Mercedes comunicó hace unos días de forma oficial, la finalización de la producción del Mercedes Clase G, pero antes lanzará al mercado una versión exclusiva de 65 unidades denominada Mercedes-Benz AMG G 65 Final Edition.
Mercedes presentará en el Salón del Automóvil de Ginebra 2017 su Maybach G 650 Landaulet, el todoterreno más lujoso del fabricante alemán hasta la fecha.
El todo terreno más longevo de Mercedes-Benz, el Clase G, todavía tiene mucho tirón: ha alcanzado por primera vez una producción anual de 20.000 unidades.