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Toyota RAV4 220H

RAV4

Prueba del Toyota RAV4 Hybrid: al volante de su versión más accesible

El RAV4 es un superventas. Cuenta con tres configuraciones mecánicas y hemos probado la más modesta que, a su vez, es la más interesante en algunos aspectos.

Este es el Toyota RAV4 que más se demanda. El que te compras ¿Por qué? Porque cuesta 40.300 euros, cifra que incluso puede verse reducida a 39.900 euros si eliges el acabado Business. Pero el que interesa es este, el Advance, porque por sólo 400 euros añade llantas de 18″, sensor de lluvia, cuadro de mandos de 12″, lunas tintadas o cámara trasera, entre otras cosas.

Advance es el segundo de seis acabados y, en combinación con la motorización 220H 4×2, conforma la opción más accesible en la gama RAV4 (si obviamos al Business). Antes de entrar en harina, recordemos cómo es esta gama Toyota RAV4.

Toyota RAV4 220H

Así es la gama Toyota RAV4

En esencia hay dos modelos: el RAV4 220H y el RAV4 Plug-in-Hybrid. El segundo es híbrido enchufable, tiene 309 CV, puede recorrer 75 km en modo eléctrico y cuesta desde 51.750 euros. Del primero se disgregan dos versiones, una de tracción delantera y otra de tracción total.

Ambas comparten un motor 2.5 de gasolina y 177 CV que se combina con un propulsor eléctrico de 120 CV. La diferencia entre ellos se halla en el eje trasero, donde en el 4×4 encontramos un segundo motor eléctrico, en este caso de 54 CV. Esta es la razón de que la potencia conjunta de ambos difiere un pelín: mientras que el 220H 4×2 ofrece 218 CV, el 220H 4×4 anuncia 222 CV. Ese segundo motor eléctrico conlleva un sobreprecio de 2.000 euros, por cierto.

Toyota RAV4 220H

Sin embargo, en la práctica van prácticamente igual. Por eso, a nosotros nos parece que ‘conformarse’ con el 4×2 y ahorrarse esos 2.000 euros es lo adecuado ya que los beneficios del motor trasero sólo serían apreciables en muy puntuales situaciones sobre firme muy deslizante.

Toyota RAV4 220H 4×2 Advance: así es y así va

Sinceramente, los Toyota híbridos nunca han sido santo de mi devoción. Reconozco y admiro su faceta práctica y ahorradora, pero no me gusta que abandonen la emocional. Yo necesito que conducir sea un placer. Sin embargo, tras más de un millar de kilómetros en este RAV4, creo que sería una gran coche de diario para mí, padre de familia. Es enorme por dentro (especialmente en sus plazas traseras), tiene un maletero de 580 litros, es relativamente compacto (4,60 metros de largo) y consume francamente poco.

Toyota RAV4 220H

Los 5,7 L/100 km que homologa son perfectamente logrables gracias al importante papel del motor eléctrico asistido por una batería de 1,6 kWh, que es mucha capacidad para tratarse de un híbrido normal. Frecuentando la urbe y circunvalaciones, y siendo muy pulcro con el acelerador, puedes incluso obtener medias de menos de 5,5 L/100 km.

Otro cantar es a la hora de realizar largos desplazamientos por carretera. Ahí el consumo ya ronda los 7,0 L/100 km, que sigue estando fantástico, pero aquí el RAV4 ya no resulta tan agradable de conducir como en la anterior circunstancia. ¿Por qué? Fundamentalmente porque no hay caja de cambio, sino un engranaje epicicloidal que sincroniza el giro del motor térmico con el eléctrico. Esto se traduce en una sensación un tanto desagradable cuando demandas aceleración.

Toyota RAV4 220H

A ritmo más bien tirando a lento funciona genial. Es silencioso, suave y, como decía antes, ahorrador. Pero si quieres circular un poco más rápido, si necesitas una aceleración contundente, entonces no te gustará tanto. El motor se revolucionará en exceso y no se traducirá en una aceleración excesiva. Hay unas levas en el volante, pero no son marchas, sino que lo que hacen es revolucionar más o menos el motor térmico. Es placebo, no sirven para nada.

Rápidamente te das cuenta de que el RAV4 es un coche que, igual que brilla cuando conduces tranquilo, flaquea cuando intentas forzarlo. Te transmite con claridad que no le gusta correr aunque, a pesar de eso, registra unos más que dignos 8,4 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h.

Toyota RAV4 220H

Además, te acabas adaptando a él. Es tan agradable conduciendo tranquilo, que acabas haciéndolo. Por contra, brinda unas sensaciones tan poco emocionantes yendo rápido, que terminas declinando hacerlo. Sin embargo, en curva es un coche estable y que transmite seguridad y confianza.

Y luego está el asunto del habitáculo. Aquí, bajo mi punto de vista, es casi perfecto. Desde el punto de vista familiar, sobre todo. Aparte de ser muy espacioso detrás, está bien terminado, con materiales agradables a la vista y al tacto y con ajustes competentes para un coche de su precio. Sólo calificaría de mejorable la postura de conducción, y únicamente debido a que la regulación manual del respaldo no es por medio de ruleta, sino de mando escalonado, de manera que adoptar la inclinación con la que te sientas a gusto al 100% no siempre es posible. Al menos, el asiento es muy cómodo.

Toyota RAV4 220H

Que sea sencillo por dentro me parece muy positivo. Lejos de minimalismo y de superficies táctiles absurdas, en el RAV4 todo es cómodo y fácil de gestionar. Hay grandes ruletas para la temperatura del climatizador (de exquisito tacto, por cierto), una pantalla de 10″ con teclas satélite, y botones como Dios manda en la consola central. Tres de ellos dan lugar a los modos de conducción, Eco, Normal y Sport, que no aportan matices palpables, pero que tampoco molestan. Quizá el salpicadero sea un poco a la vieja usanza, pero así es simplemente mejor.

Todo te lo hace fácil. Hay una palanca de cambio normal, mandos normales, palancas normales y hasta rueda de repuesto. También funcionan muy bien los sistemas ADAS en el sentido de lo poco intrusivos que son. Y si, por ejemplo, quieres desconectar el control de mantenimiento de carril, puedes hacerlo a golpe de botón en el volante sin necesidad de tener que enredar en la pantalla central.

Toyota RAV4 220H

Por todo ello, me gusta. Este RAV4 me ha callado la boca claramente, pasando para mí de ser un coche nada planteable a todo lo contrario. Es 100% funcional, no obtendrás en él ningún tipo de satisfacción si lo que buscas es disfrutar al volante, pero a efectos prácticos es una alternativa fantástica. Es, como se dice en el argot automovilístico, un ‘daily car’ sobresaliente para familias con niños.

Otra cosa es que busques una conducción entretenida. Entonces, vete a un Seat Ateca. Pero si quieres un vehículo que te lleve del punto A al punto B con mucho confort, notable espacio interior, excelsa suavidad de rodadura y poco gasto económico, entonces echa un vistazo a este.

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