Diseñó varios modelos

Conoce a Brooks Stevens, el padre del primer Jeep Station Wagon

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Conoce a Brooks Stevens, el padre del primer Jeep Station Wagon
Pablo J. Poza
Pablo J. Poza
Nacido en Milwaukee -Wisconsin, EE.UU.- en 1911, Brooks Stevens se aficionó al dibujo en su infancia, cuando tuvo que pasar una larga temporada en cama al contraer la poliomielitis. El éxito de este modelo fue posible gracias a que el proyecto cayó en manos de este genio del diseño industrial.


Solo cinco años después del nacimiento del Willys MB y dos con respecto a los primeros CJ, el primer Jeep con carrocería familiar o Station Wagon comenzaba su producción. Entre 1946 y 1965, más de 300.000 unidades abandonarían la fábrica de Toledo -Ohio, EE.UU.-, convirtiendo este derivado en un auténtico éxito que tendría continuidad con el Jeep Wagoneer y, posteriormente, los Cherokee y Grand Cherokee.

Lejos de ser solo una variante alargada y cerrada del CJ, el Station Wagon supuso todo un reto en materia de diseño e industrialización, cuyo éxito fue solo posible gracias a que el proyecto cayó en manos de uno de los mayores genios del diseño industrial del siglo XX: Clifford Brooks Stevens. En el momento en el que acometió el proyecto del Willys Station Wagon, Stevens ya era un reputado diseñador industrial, aunque sus trabajos más espectaculares estaban aún por llegar.

Con respecto al Station Wagon, su primer acierto fue suprimir la tracción total y, con ella, el eje rígido delantero. Así, conseguía compensar el peso añadido de la carrocería, rebajar costes y hacer el vehículo más confortable. La suspensión delantera, desarrollada en realidad por Barney Ross, ingeniero jefe de Willys, empleaba una única ballesta en posición transversal. Más tarde, el sistema de tracción total se ofrecería como opción.

Pero el principal reto fue diseñar una carrocería práctica y atractiva que estuviera compuesta, a la vez, por paneles sencillos y compactos para poder subcontratar su producción a pequeños proveedores de estampación que normalmente suministraban sus piezas a fabricantes de electrodomésticos, liberando así a Willys de utilizar sus recursos productivos y de hacer inversiones adicionales en un momento económico que no era especialmente favorable para la empresa de Ohio.

Tras el exitoso Willys Station Wagon, Brooks Stevens se encargaría también del diseño de su sucesor, el Wagoneer, que se comercializó sin apenas cambios estéticos entre 1963 y 1991. No obstante, las creaciones más reconocidas de Brooks Stevens son el «coche salchicha» de Oscar Mayer -Wienermobile-, las locomotoras Skytop Lounge, con un habitáculo panorámico sobre la cabina, el Studebaker Gran Turismo Hawk, el icónico diseño de las motocicletas Harley Davidson de los años 40 -cuyas líneas maestras siguen inspirando nuevos modelos en la actualidad- y el logotipo de la cervecera Miller.

Lamentablemente, Brooks Stevens es también conocido por ser uno de los gurús de la obsolescencia programada, esa práctica por la cual determinados productos de consumo se diseñan con una fecha de caducidad tras la cual se averían o dejan de ser funcionales para forzarnos a adquirir uno nuevo.