Día Mundial sin Coches: 6 apuestas que ayudan a la movilidad sostenible en la gran ciudad

Día Mundial sin Coches: 6 apuestas que ayudan a ser sostenible en la gran ciudad
Día Mundial sin Coches: 6 apuestas que ayudan a la movilidad sostenible en la gran ciudad
Javier Jimenez
Javier Jimenez
Este miércoles 22 de septiembre se celebra el Día Mundial sin Coches, una iniciativa que busca concienciar a los conductores del uso racional de sus vehículos privados para tratar de reducir las emisiones de gases contaminantes y evitar la congestión del tráfico en las calles de la gran ciudad.

Desde que la Comisión Europea lo declarase oficialmente en el año 2000, el Día Mundial sin Coches se celebra cada 22 de septiembre. Esta efeméride, enmarcada dentro de la Semana Europea de la Movilidad, pretende concienciar a las instituciones y la ciudadanía sobre las consecuencias del uso excesivo del coche en la ciudad. Hablamos de efectos como el cambio climático, la contaminación acústica y ambiental o los problemas de la salud pública.

Y es que el tráfico rodado es la principal causa de contaminación en las ciudades, como por ejemplo Madrid. Según señala el estudio ‘Inventario de emisiones de contaminantes a la atmósfera’, supone el 46,9 % de las emisiones de óxido de nitrógeno en la capital, por encima de los ciclos de aterrizaje y despegue del aeropuerto de Barajas (25,5 %) o los sistemas de climatización no industrial (18,1%).

Día Mundial sin Coches

Sin embargo, no es el único problema al que se enfrentan las zonas urbanas, donde viven actualmente una quinta parte de la población mundial. Las grandes aglomeraciones son responsables de un consumo de entre el 60 y 80% de la energía, más del 75% de los recursos naturales, y del 75% de las emisiones mundiales de carbono.

Además de todo ello, el uso excesivo de los vehículos limita el número de espacios públicos, ya que la mayor parte de las calles están destinadas al tránsito o al aparcamiento de coches. También aumenta la siniestralidad, donde los niños y las personas mayores se convierten en las principales víctimas. 

En este sentido, es interesante tener en cuenta diferentes alternativas de movilidad sostenible que además de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, nos pueden ayudar a evitar la degradación del entorno urbano:

  • Medios de transporte alternativos: De entre todas las opciones para desplazarnos que encontramos en la ciudad, el transporte público es la más habitual. En ciudades como Madrid o Barcelona también es habitual moverse en bicicleta o caminando. Además, en los últimos años se están desarrollando más opciones como el carsharing o el motosharing.
  • Espacios verdes: Cada vez se apuesta más por este tipo de espacios, tanto en áreas de oficinas como en el ámbito residencial, ya que proporcionan una amplia gama de servicios del ecosistema y mejoran la calidad de vida de los ciudadanos.
  • Tecnología: La evolución e introducción de las nuevas herramientas tecnológicas está ayudando a hacer que el concepto de las ciudades inteligentes se convierta en una realidad en el que, entre otras cuestiones, mejore los servicios sociales y de voz a los ciudadanos.
  • Comercio local: Los barrios y zonas residenciales de las ciudades cuentan con pequeñas tiendas o establecimientos que, el simple hecho de consumir en ellas, puede revertir positivamente. Aparte de fomentar el comercio local, el impacto medioambiental es menor ya que los ciudadanos no tienen por qué hacer uso del automóvil.
  • Eficiencia energética: La lucha contra la contaminación ambiental y acústica, la rehabilitación de edificios o el uso de las energías renovables son conceptos cada vez más implantados en la ordenanza urbana. Así, por ejemplo, es habitual que las promociones urbanísticas utilicen luminarias de bajo consumo para el alumbrado de las calles.
  • Accesibilidad: Favorecer el uso de los espacios urbanos a cualquier ciudadano y la supresión de barreras es el objetivo que a día de hoy persiguen todas las autoridades e instituciones, no solo para favorecer el tránsito de los habitantes con movilidad reducida o discapacidad, sino también para los propios turistas.

 

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