Prueba Porsche Cayenne GTS clásico… ¡con cambio manual!

Porsche Cayenne GTS 957
Prueba Porsche Cayenne GTS clásico… ¡con cambio manual!
Eduardo Alonso
Eduardo Alonso
Si te estás preguntando qué hacemos prestando tanta atención a un viejo Cayenne, por mucho que sea un GTS, obtendrás la respuesta en cuanto hagas un poco de scroll y claves tus ojos en mi mano derecha.

Si dedicaste un rato a leer la prueba del impresionante Porsche 924 Carrera GTS que publicamos hace poco, me reconfortaría saber que sabías que su final tenía un ‘continuará’. Todo aquello giró en torno a un viaje con Porsche al circuito italiano de Vallelunga, y fue la primera parte de una jornada muy especial. Y la segunda es este Cayenne GTS del año 2007. 

Antes de que dejes de leer aduciendo que no vas a invertir tu tiempo en conocer los detalles de un viejo SUV, permíteme que te explique por qué este coche es tremendamente especial y por qué desearía tener uno con todas mis fuerzas. Para empezar, hablamos del cuarto GTS de la historia de Porsche y del primero de la que podemos considerar época moderna. Le precedieron el 904 GTS de 1964, el antes mencionado 924 Carrera GTS de 1980 y el 928 GTS de 1992. Pero el Cayenne GTS de 2007 fue el que dio el paso definitivo para que, en la actualidad, todos los modelos de Porsche cuenten con una apetitosa versión GTS, que suele ser nuestra preferida.

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Ya es bastante especial por eso, pero lo que convierte a este Cayenne GTS en particular en una asombrosa pieza de colección es que precisa el uso activo de tu pie izquierdo y de tu mano derecha, ya que lleva cambio manual. Se vendieron muchos Cayenne GTS de primera generación, pero prácticamente su totalidad incorporaba la transmisión automática Tiptronic, eficiente pero cuestionable en términos de deportividad.

En España en particular, desconozco si se vendió algún Cayenne GTS manual (sospecho que no), pero de las 35 unidades del Cayenne GTS que hemos encontrado a la venta en la actualidad, ninguna tiene caja manual, lo cual es bastante ilustrativo. Extendiendo la búsqueda a toda Europa, entonces igual sí tienes la suerte de encontrar quizá uno, o como mucho dos, Cayenne GTS con caja manual… que a buen seguro ‘volarán’ en cuestión de pocos días.

Porsche Cayenne GTS 957
Con 15 años a sus espaldas, el Cayenne 957 presenta tal calidad y sofisticación, que a día de hoy se siente como un clásico moderno plenamente vigente.

Aparte que el Cayenne es un modelo histórico dentro de Porsche por mucho que fuera su primer modelo no específicamente deportivo, puesto que sirvió para que la empresa driblara una quiebra que tarde o temprano parecía se iba a producir incluso tras el éxito previo de los Boxster y 996. El Cayenne nació en 2002 envuelto en críticas por los porschistas y pronto se convirtió en el modelo más vendido de la marca.

Después, aquella primera generación, conocida con el código 955, fue reestilizada en 2006 dando lugar al Cayenne 957, que multiplicó las ventas de este SUV gracias sobre todo a la incorporación de las por aquel entonces tan demandadas mecánicas diésel, aunque a los más puristas les doliese ver cómo un Porsche se abastecía de la manguera negra de los surtidores de las gasolineras. Sobre el 957 se desarrolló esta versión GTS en 2007, que se mantuvo hasta 2010.


El cambio manual convierte a este Cayenne GTS en casi un unicornio


Y si bien un Cayenne de esta época no llama mucho la atención a pesar de su relativa proximidad estética con los deportivos de la marca, de alguna manera el GTS sí que es resultón, y eso que los cambios con respecto a un Cayenne normal no son excesivos, reduciéndose a leves modificaciones en los paragolpes, a los faldones laterales, a algunos apliques en color negro y a las llantas multirradio de 21”.

Bajo su carrocería sí que había singularidades más suculentas, como la combinación de la suspensión electrónica PASM de tres niveles de dureza y los muelles helicoidales, algo propio de los Boxster y 911 y no disponible en el resto de versiones del Cayenne, que sólo podían unir dicha amortiguación a los muelles neumáticos. Como consecuencia, el GTS era más firme y reducía su altura en 24 mm, mejorando de forma notable las ya de por sí buenas cualidades dinámicas del Cayenne.

Porsche Cayenne GTS 957

En cuanto al motor, el GTS empleaba la mecánica del Cayenne S, esto es, un bloque 4.8 V8 de aspiración atmosférica. Sobre él, ganaba 20 CV gracias en parte a una mariposa de admisión más grande y a un escape deportivo que, por cierto, suena bien gordo. Sin embargo, la modificación que para mí es más destacable es que el desarrollo del cambio se acortó respecto al del Cayenne S, dotando al GTS de una respuesta más viva y de mejores prestaciones.

De hecho, con sus 405 CV (sólo 20 CV más que el S, como decíamos antes), logra acelerar de 0 a 100 km/h bastante más rápido: en 6,1 segundos frente a los 6,6 segundos que precisa el Cayenne S. Siendo honesto, nunca he conducido un Cayenne S 957, pero el grupo de transmisión del GTS me resulta perfecto para un deportivo. Incluso su velocidad máxima, cifrada en 253 km/h, se alcanza en la sexta marcha con el motor girando a 6.500 rpm, que es precisamente el régimen al que libera sus 405 CV y la última cifra que puedes ver en el tacómetro antes de entrar en su zona roja.


Los cortos desarrollos del cambio maximizan su temperamento deportivo


Giro la llave, situada a la izquierda del volante, y el V8 despierta con un sofisticado pero potente bramido. No me esperaba que sonara tan vigoroso, francamente, y te aseguro que es un sonido repleto de propósito. Dentro, se respira el para mí inigualable ambiente de los Porsche de principios del actual siglo. Todo está meticulosamente bien rematado, el volante tiene un tacto fantástico y el cúmulo de botones apelotonados en la consola central rodea a un sistema multimedia PCM cuyos tiernos gráficos te trasladan a una época anterior. Sin embargo, todo está muy a mano y huye de cualquier tipo de complejidad. En términos de inituitividad, todo es más cómodo de utilizar que en un Porsche moderno.

Pisar el embrague y meter la primera velocidad en un Cayenne es algo insólito para mí, y habrá poca gente para la que no. Los recorridos de la palanca son muy largos, pero la inserción de las marchas es precisa. Delante de mí llevo un 911 Carrera S que me hará de liebre durante las vueltas que daré a la pista de Vallelunga. El amable instructor empieza a ‘zurrarle’ y yo me veo obligado a sacar todo el partido al motor del Cayenne para poder ya no seguirle, sino al menos no perderle de vista. Es un honor para mí que me dejen ‘estrujar’ a una pieza del Museo Porsche que sólo ha recorrido 4.473 km en sus quince años de vida.

Porsche Cayenne GTS 957

Y eso me sirve para apreciar la soberbia respuesta del motor, totalmente instantánea y llena de mala leche. No hay turbo aquí, pero los cortos desarrollos antes mencionados y los buenos 500 Nm de par, hacen que no eches en falta más potencia de los 405 CV que desarrolla. Corre bastante más de lo que me habría imaginado, estira con rabia y con una linealidad perfectamente calibrada. Y, además, lo hace de una forma muy emocionante si tenemos en cuenta que se trata de un SUV de dos toneladas largas. Me encanta. Tengo un amigo que tiene uno de estos (aunque Tiptronic) y ahora estoy deseando contarle que entiendo sus alabanzas a este modelo, aunque me maldiga por tener la increíble suerte de conducir una unidad con tres pedales.  

Este Cayenne, además, lleva el sistema de estabilizadoras activas PDCC, que era opcional. Su trabajo consiste en contener el balanceo de la carrocería, y lo consigue de forma solvente, tanto en la inclinación longitudinal como transversal. Me esperaba un automóvil un poco barca, pero la realidad contrasta con mi prejuicio. Creía que los SUV de tacto relativamente deportivo se habían inventado hace poco, y es una grata sorpresa aprender que no, que hace una década y media ya hubo un Cayenne que molaba conducir.

Además, es un coche que te inocula notable confianza a pesar de su tamaño y peso. Tiene una tecla Sport, aunque no logro detectar demasiadas variaciones al apretarla. En cualquier caso corre que se las pela y transmite la sensación de que puedes aprovecharlo todo sin salirte de los márgenes de seguridad.

Aunque el tacto del cambio no sea el más deportivo (en cierto modo me recuerda al de los BMW de los 90), ofrece un funcionamiento muy placentero y te invita a mantener el motor en el último tercio de revoluciones, que es donde se desmelena. De todos modos, la respuesta mecánica es buena a cualquier régimen. Ponderar el acelerador de este coche es puro placer, casi sintiendo como tu pie derecho abre o cierra gradualmente la mariposa de admisión.

Porsche Cayenne GTS 957

Es de esos coches que también disfrutas conduciéndolo tranquilo, que como muchas veces he dicho, para mí es una facultad muy positiva. Sin embargo, es adictivo ir rápido con él, porque cuando llegas al final de la recta trasera a 200 km/h y el coche te sugiere que va siendo momento de meter la sexta marcha, te das cuenta de lo bien que le sienta el grupo corto de transmisión, ya que permite explotar las cualidades del motor y maximizar su temperamento deportivo. Todo ello manteniendo intacta la usabilidad de un Cayenne normal, que a fin de cuentas es una de las características de todo Porsche GTS, salvo de los 904 y 924.

La tracción es total permanente con un reparto de 38%-62% en condiciones normales. Un diferencial central bloqueable es capaz de regular ese reparto y de dotar al eje trasero de más par, cosa que se aprecia cuando te acercas a los límites. Límites que, por cierto, se exponen tan nítidos y fáciles de detectar que resulta ameno y placentero cercarlos de manera continuada. El Cayenne GTS no sólo es rápido, sino que pone de su parte para que le extraigas todo.

También hay un colosal agarre en los neumáticos Michelin Latitude Sport 3 de 295 mm de ancho. Que, a pesar de las connotaciones off-road que puedas encontrar en el término Latitude, son 100% de asfalto e, incluso, de moderado corte deportivo. En las curvas rápidas hay una más que decente adherencia lateral y, en fases de aceleración, vale que el motor no despliegue su poderío a lo bestia sino más bien de forma gradual, pero los neumáticos encuentran un elevado grado de motricidad favorecidos por el programa de estabilidad PSM, que cuenta con una eficiente función electrónica de bloqueo en ambos ejes para suplir la inexistencia de autoblocantes.

Porsche Cayenne GTS 957

Por el walkie me dicen que debo ir entrando a boxes. No olvidemos que esta unidad es casi nueva, así que cada kilómetro que le añada contribuye a su devaluación y aumenta exponencialmente el riesgo de que no se conserve en el impoluto estado en el que se encuentra. Ha sido una prueba corta, pero suficiente para apreciar las cualidades del primer Cayenne GTS, un coche estéticamente convincente, rápido, tragón e increíblemente agradable de conducir a partes iguales. Lástima que encontrar uno a la venta sea una misión poco menos que imposible…

Ficha técnica Porsche Cayenne (957) GTS

  • Motor: 8 cilindros en V, 4.806 cm3
  • Potencia: 405 CV a 6.500 rpm
  • Par: 500 Nm a 3.500 rpm
  • Peso: 2.225 kg
  • Relación peso/potencia: 5,49 kg/CV
  • 0-100 km/h: 6,1 segundos
  • Velocidad máxima: 253 km/h
  • Valor actual: 30.000 euros aprox. (20.000 euros con cambio Tiptronic)

 

Porsche Cayenne