Preparación Toyota Land Cruiser BJ40 by Legacy Overland: auténtica historia del 4×4

28 Preparación Toyota Land Cruiser BJ40 by Legacy Overland: auténtica historia del 4×4
Preparación Toyota Land Cruiser BJ40 by Legacy Overland
Pablo J. Poza
Pablo J. Poza

¿Preparación? ¿Restauración? ¿Actualización? ¿Restomod? Olvida las etiquetas y céntrate en disfrutar de cada detalle de este Toyota Land Cruiser BJ40 devuelto a la vida por Legacy Overland; un auténtico pedacito de historia del todoterreno.

Tan rudo como noble, él es quien manda, quien impone los tiempos, los ritmos y liturgias adecuados para cada momento. Si cruzas más deprisa de la cuenta esa torrontera que atraviesa el camino en diagonal, te sacudirá con una vehemencia insospechada. Si la pasas demasiado despacio sin haber insertado una marcha más corta, protestará de forma que no te queden dudas de tu error, casi empujándote a seguir adelante, como si sus cuatro frenos de tambor decidieran no hacerte ningún caso. Ah, y no pretendas superar un obstáculo sin haber insertado previamente las cortas; para eso las pusieron ahí.

De hecho, fue la Serie 40, cuando se lanzó en un lejano 1960, la que introdujo la caja tránsfer con reductora en la hoy longeva estirpe de los Land Cruiser, casi 20 años después de que lo hiciera el Willys MB, al que Toyota aún seguía copiando sin mucho disimulo en esta su tercera entrega del “crucero de tierra”.

Toyota Land Cruiser BJ40

Pero, mirando más allá de ese homenaje apócrifo, mirando más allá de esa rudeza, el Land Cruiser 40 supuso un paso de gigante respecto a casi cualquier otro vehículo que Toyota hubiera diseñado hasta la fecha, un paso de gigante que comenzaba con el atemporal diseño de una carrocería en la que por primera vez había una armonía a la que ni de lejos habían conseguido acercarse La Serie 20 ni el primer BJ, en 1951 y 1955, respectivamente.

Las reglas del diseño cambiaron de manera drástica en aquel 1960 en el que veían la luz el mítico Dodge Dart, el estilizado Peugeot 404 (firmado por Pininfarina), el musculoso Pontiac Tempest (en el que “algo” tuvo que ver un tal John DeLorean) o el horrendamente aerodinámico Saab 96; el mismo año en el que dos insolentes jóvenes diseñadores (Giorgetto Giugiaro, de sólo 22 años, y Ercole Spada, de 23 y contratado por Zagato) se atrevían a reinventar las líneas maestras del Aston Martin DB4 GT con sendas carrocerías especiales que hoy cotizan muy por encima de las versiones ortodoxas creadas por Carrozzeria Touring Superleggera con una impronta más conservadora. El mundo había cambiado en 1960, y con él el Land Cruiser.

Conexión directa

Tan rudo como noble, decíamos, el BJ40 no perdona errores, pero del mismo modo te recompensa cuando demuestras que sabes lo que haces. La conexión entre piloto y máquina es directa, mística, casi pornográfica; escoge tu adjetivo favorito, el que más te provoque, porque eso es lo que puedes sentir, desafío, provocación, cuando tus manos se aferran firmemente al fino aro del volante de pasta, de gran diámetro y concavidades esculpidas en su reverso para que tus dedos se conviertan en los dientes de una rueda que engrana directamente tus manos al volante, tu cerebro a las ruedas. A partir de ahora, tus errores tendrán consecuencias, pero tus aciertos también, y esa conexión no podrás encontrarla ni remotamente en ningún todoterreno de la era electrónica.

En el BJ40 no basta con apuntar con el volante, acelerar y frenar. En el BJ40 hay que pensar, interiorizar, aprender y tomar decisiones.

Si te pones a bordo de un Land Cruiser moderno, podrás tener mayores prestaciones, mucho más confort, un equipo de audio que te transporte al cielo, un camión de mudanzas para viajar con todo lo que quieras e incluso, puntualmente, superiores capacidades fuera del asfalto. Pero cuando consigas superar un obstáculo con el Crawl Control o el Multi-Terrain Select, con el cambio automático, el asistente del arranque en pendientes o el control de tracción, ¿en qué medida habrás sido tú el que lo ha logrado y en qué medida habrá sido la máquina? En el BJ40 no basta con apuntar con el volante, acelerar y frenar. En el BJ40 hay que pensar, interiorizar, aprender y tomar decisiones.

Sutil y ejemplar

Dicho todo esto, este Toyota no es un BJ40 de serie, pero su preparación es tan sutil como ejemplar. Si pusiéramos a su lado un modelo equivalente de estricta serie, las diferencias aflorarían inmediatamente, comenzando por su mayor altura, sus vías ensanchadas, sus neumáticos de mayor diámetro… Pero el gran acierto de Legacy Overland ha sido precisamente esa discreción aparente, esa búsqueda de la armonía, de la justa medida de cada cambio llevado a cabo en este verdadero clásico “reimaginado”.

Toyota Land Cruiser BJ40

Como su nombre sugiere, el punto de partida es un Toyota Land Cruiser de la Serie 40 (J40) dotado del motor B (BJ40), un diésel tetracilíndrico atmosférico de tres litros, 85 CV y 198 Nm que comenzó a montarse a partir de 1974 y supuso un importante paso adelante en cuanto a capacidades fuera del asfalto. Esta unidad fue fabricada en 1982, por lo que se trata de uno de los últimos Serie 40 producidos en Japón, ya que en 1984 su línea de montaje se destinó a ensamblar la nueva Serie 70 (que aún sigue en producción para mercados de lo que en Toyota denominan “países generales”), si bien algunas versiones del J40 siguieron fabricándose en Brasil.

No es un modelo fácil de ver por nuestras carreteras peninsulares, ya que solamente estuvo a la venta en las Islas Canarias, donde no era precisamente barato. De hecho, los primeros Land Cruiser que llegarían oficialmente a la Península Ibérica (escasas unidades de la Serie 60 con carrocería Station Wagon) lo harían precisamente en 1984, lastrados aún por los entonces muy exigentes cupos europeos a las importaciones de vehículos japoneses, vigentes hasta mediados de los años 90.

Pero quizá lo más curioso de esta unidad es que se trata de un diésel en el país de la gasolina. Sí, porque este Toyota fue el fiel todoterreno de una familia que lo disfrutó durante más de 20 años y 228.000 kilómetros en “el sur de Europa” antes de que Legacy Overland lo adquiriera para llevarlo a sus instalaciones, en Greenwich (Connecticut, EE.UU.) y someterlo a una profunda restauración y a una sutil (al menos, aparentemente) preparación.

Ni un tornillo

No se ha dejado un tornillo sin desmontar en este Land Cruiser, en el que se ha granallado y pintado completamente el chasis, junto con los ejes y la carrocería. Hay una capota completamente nueva de lona beis acorde con el estilo de la época que apenas deja intuir la presencia de una nueva jaula de seguridad trasera, jaula que se suma a la sencilla estructura de arquillos original, pensada únicamente para acomodar la capota y no para ofrecer una célula de seguridad en caso de vuelco.

La nueva “jaula” da también soporte a los cinturones de seguridad de tres puntos (también nuevos), y permite al BJ40 ofrecer un aspecto mucho más musculoso cuando se desmonta la capota. Como curiosidad, los J40 destinados a EE.UU. sí disponían de un arco anti-vuelco desde 1974, aunque mucho más básico que el añadido por Legacy Overland.

El interior ha sido restaurado con esmero y modificado con sutileza, sin renunciar a cambiar todo aquello que debía mejorarse, aquello que en realidad Toyota habría hecho de otra manera si tuviera hoy que volver a fabricar el BJ40.

En todo momento, la renovación ha pretendido respetar el diseño original y buscar la integración del vehículo con la naturaleza. De ahí que mientras que para los componentes estructurales y de la transmisión se ha optado por pintura electrostática negra semi-mate, para la carrocería se ha escogido el brillante color Olive Green (código 653) de la paleta original de Toyota.

Del mismo modo, el interior ha sido restaurado con esmero y modificado con sutileza, sin renunciar a cambiar todo aquello que debía mejorarse, aquello que en realidad Toyota habría hecho de otra manera si tuviera hoy que volver a fabricar el BJ40. Esa es la esencia de la más pura y genuina tendencia restomod.

Toyota Land Cruiser BJ40

Así, los minimalistas e incomodísimos asientos delanteros han sido claramente mejorados, se han retapizado en cuero italiano e incorporan unos reposacabezas con los que no contaba el modelo original. También los bancos de las plazas laterales traseras abatibles ganan mullido, aunque siguen sin disponer de cinturones, y los arcos de la nueva estructura de seguridad quedan justo a la altura de la cabeza de los ocupantes, por lo que hay que entender que se trata de unos asientos de uso muy ocasional.

Hay además una consola central con capacidad de almacenaje, igualmente tapizada, entre los asientos delanteros en un lugar en el que no la había, ya que originalmente los J40 contaban con un asiento del conductor “normal” y un asiento del pasajero “ampliado” que, ocasionalmente, permitía acomodar delante a un tercer un ocupante, de forma similar a lo que ocurre en una segunda fila de asientos.

La tapicería se extiende también al salpicadero (para el que se ha fabricado una visera de la que carece el modelo original) y a los paneles de las puertas, originalmente desnudos, y no faltan tampoco unas alfombrillas hechas a medida.

Toyota Land Cruiser BJ40

No falta un equipo de sonido camuflado de radio de época que se conecta mediante Bluetooth, y esa obsesión por respetar los patrones originales sin renunciar a mejorar todo aquello que era susceptible de ser mejorado queda especialmente patente cuando observamos el frontal y comprobamos cómo los faros conservan su forma y dimensiones pero ya no funcionan con bombillas de filamento incandescente, sino con tecnología LED.

La parte técnica

Todo este despliegue de artesanía y acabados sirve de poco si se descuida la parte técnica, algo que podemos asegurarte que no ha ocurrido. Como comentábamos, uno de los aspectos más interesantes de esta unidad es su cadena cinemática, con el motor diésel B como protagonista, completamente reacondicionado, reconstruido y acabado en un fantástico tono azul brillante por los propios especialistas de Legacy Overland. Como no podía ser de otra forma, el embrague y la transmisión al completo fueron igualmente reconstruidos para devolver cada componente a un estado equivalente al de “recién salido de fábrica”.

Cabe destacar además que los Land Cruiser BJ40 montaban el entonces revolucionario cambio manual de cuatro velocidades, cuando lo habitual en la época era disponer de solamente tres marchas. En cualquier caso, los J40 nunca ofrecieron un cambio automático, y las cajas manuales de la época no eran tan rápidas ni tan precisas como las actuales. Para cambiar de marcha en este Land Cruiser, conviene hacer doble embrague, marcar bien el movimiento y no tener excesiva prisa. Solamente si seguimos estas tres indicaciones lograremos tener la sensación de que estamos haciendo las cosas bien en lugar de estar peleándonos con la máquina.

Para cambiar de marcha en este Land Cruiser, conviene hacer doble embrague, marcar bien el movimiento y no tener excesiva prisa. Solamente si seguimos estas tres indicaciones lograremos tener la sensación de que estamos haciendo las cosas bien en lugar de estar peleándonos con la máquina.

Así, motor, transmisión, dirección y frenos se conservan fieles a sus especificaciones originales. Es algo que respetamos, aunque creemos que son aspectos en los que hay margen de mejora sin alterar la esencia del vehículo. Por ejemplo, la dirección original, sin asistencia, no solo requiere un gran esfuerzo a vehículo parado, sino que devuelve al conductor con cierta violencia los movimientos inducidos en las ruedas por el propio terreno. Esto así por una mera cuestión de diseño, ya que la barra de dirección ataca la mangueta de la rueda a mucha distancia del centro del eje, precisamente para reducir el esfuerzo al volante, por lo que al tener la capacidad de “mandar” más fuerza desde el volante, también tenemos mayor capacidad de recibirla.

Hay, no obstante, un amortiguador de dirección para reducir los impactos más bruscos, pero un kit de servodirección eléctrica habría sido una excelente idea. En cuanto a los frenos, los J40 vendidos en EE.UU. y Australia por aquella época contaban ya con discos delanteros, por lo que una actualización a estas especificaciones habría resultado bastante lógica. Por último, un bloqueo neumático ARB del diferencial trasero, totalmente invisible, supone siempre un salto de gigante en cualquier todoterreno clásico, y más aún en un modelo guiado por ballestas, que limitan el recorrido de las ruedas si las comparamos con un sistema de brazos longitudinales y muelles helicoidales.

Toyota Land Cruiser BJ40

Y ya que hablamos de la suspensión, en este capítulo sí se ha optado por instalar mejoras, aunque respetando la filosofía original. La clave es un kit de ballestas reforzadas (de siete hojas, tres de ellas flotantes) del especialista australiano Old Man Emu, con gemelas más largas y robustas, así como amortiguadores de mayor recorrido, lo que permite hacer hueco a unos neumáticos BFGoodrich Mud Terrain T/A KM2 de mayores dimensiones, elegantemente montados en las llantas originales, restauradas y adaptadas para la ocasión. No faltan unos separadores de rueda que permiten compensar la consecuente mayor elevación del centro de gravedad con un ensanchamiento de las vías.

Una auténtica joya

La restauración y preparación se llevaron a cabo a lo largo de un mes de exhaustivo trabajo en las instalaciones de Legacy Overland, tras lo cual, en junio de 2017, se convirtió en una de las estrellas del Concurso de Elegancia de Greenwich, donde fue subastado por Bonhams y su feliz propietario desembolsó 57.200 dólares por él, equivalentes a unos 50.000 euros. No es, no obstante, el mayor precio alcanzado en subasta por un BJ40. Ese mismo año, otro BJ40 igualmente restaurado y preparado por Legacy Overland se vendió por 101.200 dólares (algo más de 88.000 euros) en Carmel-by-the-Sea (California).

Y si echamos un vistazo a las versiones de gasolina, el Land Cruiser 40 con una puja más alta hasta la fecha fue subastado en la isla de Amelia (Florida). Allí, el pasado mayo de 2021, RM Sotheby’s logró 179.200 dólares (algo más de 156.000 euros) por un FJ43 impecablemente restaurado y modificado por el especialista de Miami The FJ Company.

Toyota Land Cruiser BJ40

Así que si tienes un Land Cruiser 40 o conoces a alguien que lo tenga, no pienses en él como en un todoterreno viejo o usado, sino como una auténtica joya con un enorme valor potencial.

Las modificaciones

  • Carrocería pintada en Olive Green
  • Capota a medida
  • Motor reconstruido
  • Kit de suspensión con ballestas reforzadas Old Man Emu
  • Faros delanteros LED Truck-Lite
  • Luz de trabajo trasera LED
  • Faros auxiliares delanteros
  • Barra anti-vuelco a medida
  • Interior tapizado en cuero
  • Asientos delanteros ergonómicos
  • Consola central a medida
  • Alfombrillas de lana a medida
  • Radio retro con sonido bluetooth
  • Jerrycan en el color de la carrocería
  • Gato Hi-Lift en el lado del pasajero
  • Ganchos de rescate delante (dos) y detrás (uno)
  • Neumáticos BFGoodrich Mud-Terrain T/A
Toyota Land Cruiser BJ40

 

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