Aston Martin CC100: celebración extravagante

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El Aston Martin CC100 sorpendió a propios y extraños
Eduardo Alonso
Eduardo Alonso
Ya contábamos con que la marca británica celebraría su centenario con un prototipo fuera de lo común, pero nunca creímos que llegaría hasta este punto...


La principal característica que distingue a Aston Martin de competidores como Ferrari o Porsche es la elegancia extra que desprenden sus modelos. Los Aston son deportivos que detestan los alerones y los colores atrevidos, y tampoco suelen ser los automóviles más radicales y eficaces cuando se trata de sacarles el máximo partido en circuito. Pero sí resultan ser la opción más adecuada para quien busca un súper deportivo muy utilizable y que, ante todo, destile clase. Por eso, las primeras imágenes del CC100 son desconcertantes, pues este extravagante biplaza en absoluto concuerda con el ‘manual de estilo’ de Aston: resulta ‘cantoso’ y poco práctico y, al menos sobre el papel –572 CV y 1.370 kg–, nos hace pensar que tiene aptitudes de sobra para dar un muy buen resultado en circuito. Eso sí, aunque pueda parecerlo, Aston Martin asegura que no se trata de un coche ‘retro’, sino más bien del automóvil más ‘romántico’ jamás creado en la factoría inglesa de Gaydon.

Aston Martin CC100 Speedster Concept

Motor: Gasolina atmosférico 5.9 V12, 572 CV a 6.750 rpm y 620 Nm de par a 5.500 rpm.
Cambio: Manual secuencial de seis velocidades con levas. Tracción: Trasera. Prestaciones: 0 a 100 km/h en menos de 4,0 seg.; vel. máx.: 290 km/h –autolimitada–. Peso: 1.370 kg. Precio: 1.000.000e aprox.

Pero, como un siglo de vida no se cumple todos los días, Aston Martin ha querido celebrarlo con un nuevo coche que de verdad quede arraigado en la historia de la marca, aunque no sea del todo fiel a sus principios. El CC100 Speedster Concept es una barqueta de dos plazas que homenajea al mítico Aston DBR1 que, en 1959, consiguió la victoria en la prestigiosa carrera de las 24 Horas de Le Mans a los mandos de los pilotos Roy Salvadori y Carroll Shelby. Y, para darlo a conocer, Aston Martin ha elegido el escenario de las 24 Horas de Nürburgring, prueba celebrada el pasado mes de mayo en el mítico trazado alemán. Allí, este CC100 completó una ‘vuelta de honor’ pilotado por Ulrich Bez –consejero delegado de la marca–, y custodiado por un DBR1 –a cuyos mandos iba el ex-piloto Stirling Moss–… y una legión de modelos de Aston Martin de todas las épocas.

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No sólo será un showcar

Pero, además de esa presentación, la marca asegura que, tras el periplo de eventos que llevará a cabo en verano, este ejemplar del CC100 será vendido a algún acaudalado aficionado al motor. Incluso no descarta fabricar más unidades si a algún cliente ‘se le antoja’ ya que, según Aston, el CC100 no es sólo un prototipo, sino que está diseñado para ser utilizable en casi cualquier circunstancia: dispone de los elementos esenciales para circular como iluminación exterior, calefacción –las aberturas laterales a buen seguro que mantienen bien fresquito el habitáculo–, control de estabilidad, arcos antivuelco… Eso sí, a día de hoy, el CC100 carece de homologación para circular por la calle y por eso no puede llevar aún placas de matrícula.

En lo que se refiere al diseño, cabe destacar que la carrocería de este CC100, compuesta por 55 piezas de fibra de carbono, ha sido desarrollada en tan sólo seis meses, gracias en parte a que está montada sobre la polivalente plataforma VH de Aston Martin –la que emplean todos sus actuales modelos, excepto el pequeño Cygnet y el ostentoso One-77–.

Para Marek Reichman, jefe de diseño del proyecto, «resulta apasionante crear algo con tal nivel de libertad y sin la necesidad imperiosa de que el resultado final sea viable en lo comercial». Ciertamente, la esculpida carrocería del CC100 es muy llamativa, circunstancia sin duda favorecida por la ausencia de parabrisas y por la presencia de las barras longitudinales que hacen las veces de puertas –de apertura vertical–. Además, luce diversos rasgos propios de otros modelos de Aston Martin, como la parrilla frontal inspirada en la del One-77, la fuerte inclinación de la parte trasera de la carrocería –similar a la del DBR1 de los años 50– o los clásicos colores de la marca: verde oscuro y amarillo. Todo ello, acompañado de faros bixenón y pilotos traseros de leds… y otras nuevas ‘facciones’ que adelantan el diseño de futuros Aston.

El habitáculo está rematado casi por completo en carbono a la vista, a excepción de una zona de cuero –con un diseño de inspiración ecuestre– en el túnel central que sirve de apoyabrazos, y del aluminio empleado en la zona de los pies y en la consola central ‘flotante’ –rematada, en este caso, en aluminio anodizado–. Un listón longitudinal divide en dos el interior, al estilo de lo que ocurría en los coches de carreras antiguos. Los asientos son un par de baquets tapizados en cuero marrón y Alcántara gris, con arneses de cuatro puntos, mientras que frente al conductor hay un pequeño volante fabricado también en carbono –curiosamente, ubicado en el lado izquierdo, cuando estamos hablando de la única unidad existente de un coche de procedencia inglesa–, una instrumentación digital con gráficos simples y claros inspirados en la competición… y unos pocos mandos que imitan los interruptores de los viejos aviones –una idea ya utilizada por el Mini–.

No sólo se trata de belleza

Un Aston Martin de estas características y con la responsabilidad de ser el estandarte del centenario de la marca, debe estar a la altura en lo que a mecánica se refiere. Para motorizar al CC100, se ha elegido el ya conocido propulsor 5.9 V12 de Aston Martin –con 572 CV y 620 Nm de par– pero, en vez de ir asociado a un cambio automático con convertidor de par, se ha optado por una caja manual secuencial de seis velocidades y levas en el volante. Eso, sumado a los contenidos 1.370 kg que pesa el coche consiguen que, según la marca, la aceleración de 0 a 100 km/h baje de los 4 segundos, un registro que no está al alcance de ningún modelo de la actual gama Aston –el One-77 ya no se vende–. Eso sí, la velocidad máxima ha sido limitada a 290 km/h.

Mención aparte merece el sonido que emana de los tubos de escape: cuando el motor de arranque consigue por fin poner en marcha el V12 –operación que le lleva un par de buenos segundos–, inunda el ambiente un gorgoteo que podría proceder perfectamente de cualquier lancha de competición. Y en cuanto se roza el acelerador, las revoluciones se disparan y el gorgoteo se ve reemplazado por un gruñido rasgado interrumpido por una buena descarga de petardeos cada vez que sueltas el acelerador. Por otro lado, se ha optado por no instalar una suspensión electrónica, y en su lugar emplea cuatro amortiguadores regulables manualmente y muelles helicoidales.

Técnica

Era de esperar: ‘VH’ y ‘AM 11’

La principal razón de que el CC100 se haya desarrollado en tan sólo seis meses reside en que emplea un motor y una plataforma ya existentes en la marca. Respecto al propulsor, se trata del AM11, extraído directamente del nuevo Vanquish, es decir, el 5.9 V12 en su variante de 572 CV de potencia. Respecto a la plataforma, se ha tomado como base la VH ‘versión V12 Vantage’, por lo que comparte con este modelo la distancia entre ejes de 2,6 m y todo el chasis, fabricado en aluminio. Del Vantage V12 también adapta gran parte de la electrónica, el equipo de frenos y el control de estabilidad.

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