Ya hemos visto su película

Senna competirá en la gran pantalla

Senna competirá en la gran pantalla
Autofacil
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Ayrton Senna

Cuando uno se inicia en el mundillo de la Fórmula 1, pronto descubre que la tristeza por la muerte en pista de Ayrton Senna hace ya 17 años no se limita a lamentar la pérdida de un gran piloto que ganó tres títulos. Descubres que todo tipo de gente, desde miembros de equipos hasta compañeros de tu foro, opinan que sin ese fatal suceso Senna habría conseguido más mundiales que Schumacher, y que casi todo el mundo lo coloca como el más grande de todos los tiempos. En suma, protno te das cuenta de que Ayrton Senna tiene estatus de semidios.

Dos o tres años después, te entra irremediablemente la vena revisionista: ¿De verdad era para tanto, o es que su muerte ha servido para exagerar las cosas? Y reparas en las acciones dudosas que Senna hizo en pista. Si era tan grande, ¿por qué embistió a Prost para ganar el mundial? ¿Por qué ese porte tan arrogante? ¿Y a qué venían tantos cabreos por su parte? Es esta tercera pregunta la que mejor responde el documental: Su gran acierto es la reconstrucción psicológica del personaje, de tal forma que llegamos a entender como nunca antes qué se le pasa por la cabeza en cada uno de los momentos clave. Y si no te habías reconciliado con su figura histórica, esta película es la mejor ocasión. El problema es que el punto fuerte del film se convierte también en su mayor debilidad: Adula tanto a su protagonista que pasa por alto momentos como Imola 89, cuando no respetó el acuerdo con Prost de que quien llegara a la curva Tosa líder ya no sería adelantado por el otro. Y allí fue donde se encendió la mecha de su enemistad…

Dice su director, Asif Kapadia, que está pensada para entretener a cualquier tipo de espectador, no solo a los aficionados al automovilismo. Y en cierto modo tiene razón, ya que se centra en episodios de sobra conocidos por los seguidores de la Fórmula 1: El Gran Premio de Mónaco 1984, donde su actuación bajo la lluvia lo puso en el radar de todo el mundillo, el desenlace de los campeonatos de 1989 y 1990, el maldito Gran Premio de San Marino de 1994 en el que perdió la vida… Y sin embargo, el estilo narrativo propio de un cineasta laureado entra en acción para sintetizar cada uno de estos sucesos y presentarlos como nadie los había contado nunca. Puede que hayamos visto mil resúmenes de aquel trágico fin de semana en Imola, pero ¿en cuántos de ellos aparece el rostro aterrorizado de Senna mientras contempla el accidente mortal que Roland Ratzemberger sufre el sábado?

A ello sin duda ha ayudado el acceso a imágenes que hasta ahora los equipos guardaban celosamente. Y es que el documental no pretende ser un trabajo de investigación primaria, donde todos los personajes clave de su vida hablan a la cámara, desvelando momentos inéditos de la vida del as brasileño; no se les pasa por la cabeza recurrir a la opinión de expertos para determinar la posible causa de su accidente mortal, ni mucho menos revisar las actas del juicio que le siguió en Italia. Pero sí es un gran trabajo de documentación, porque así está concebido y, lo que es más importante, es un gran trabajo de montaje de todo ese material para crear escenas trepidantes.

¿Se echa de menos algo? No, si se tiene presente el intento de hacer una película sobre carreras para todos los públicos. Si eres un aficionado acérrimo, no esperes profundidad.  Tal vez creías que la película que mantenía expectante al mundillo describiría el inconfundible estilo de numerosos y ligeros toques con el acelerador a media curva, en lugar de escuchar vagas descripciones como que era rápido, frenaba más tarde que el resto o que se sentía en armonía con la pista… O quizá ya te estabas preparando para aprender más sobre sus años de karting y su disyuntiva entre seguir compitiendo en fórmulas de promoción británicas o volver a Brasil para ayudar con el negocio familiar. Pero no, las historias atractivas son siempre las más polémicas: Sus duelos con Prost, su enfrentamiento con la FIA y sus accidentes.

Pero «Senna» deja buen sabor de boca por reflejar el lado más humano del campeón y de otras grandes figuras del deporte. Y solo por eso, merece la pena acercarse a los cines españoles a partir del 27 de mayo.