Por su naturaleza previsora

Un ciclista vuelve loco al Google Car

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Un ciclista vuelve loco al Google Car
Karam El-Shenawy
Karam El-Shenawy
En Austin (EE.UU.), uno de los Google Car autónomos estuvo acelerando y frenando durante dos minutos por no comprender las maniobras en equilibrio de un ciclista en una intersección.


Llevamos tiempo hablando de todos los interrogantes que suscitan los coches autónomos. Su fiabilidad, su seguridad? Sin embargo, hasta la fecha, ninguno de los Google Car se había encontrado con nada parecido a lo que sucedió hace algunos días en Austin (Texas)… y eso que se ha visto envuelto en 11 accidentes de tráfico (aunque ninguno por su culpa).
En la localidad norteamericana, donde Google lleva ensañando con sus coches desde hace años, uno de los Lexus RX 450h autónomos se aproximó a una intersección justo antes de que llegara una bicicleta. Dada su prioridad, el Google Car comenzó a rodar pero dado que el ciclista no había posado los pies en el suelo, se movió unos centímetros, justo lo suficiente para que el Google Car creyera ver una situación de peligro y se detuviera. Y es que los movimientos de equilibrio que realizaba el ciclista para mantenerse en pie desconcertaron al vehículo.
Cuando el coche volvió a arrancar, el ciclista hizo un pequeño movimiento para ajustarse, a lo que el Lexus, de nuevo, respondió frenando. Dicho baile, como lo definió el propio ciclista en un foro de roadbikereview.com, se alargó durante un par de minutos, tiempo durante el cual, los operarios de Google que iban dentro del vehículo se reían mientras tecleaban dicha situación en sus portátiles.
Lo más curioso de todo es que al final de sus comentarios, el ciclista sentenció que, pese a lo ridículo de la situación, se sintió más seguro con un coche autónomo que con uno conducido por un humano.

 

Lexus RX