El fotógrafo de los dragster: Mark J. Rebilas

Fotógrafo de dragster
El fotógrafo de los dragster: Mark J. Rebilas
Javier Arús
Javier Arús
Capturar algunos de los momentos más dramáticos de las carreras de drag es el día a día del trabajo de Mark J. Rebilas. Aquí nos desvela cómo se convirtió en uno de los fotógrafos más conocidos del deporte y nos cuenta las historias que hay detrás de algunas de sus imágenes favoritas.

Si te ganas la vida fotografiando dragsters y carreras de la NASCAR, podrías pensar que tus hobbies han de ser cosas más relajadas y tranquilas. No es el caso de Mark J. Rebilas, afincado en Phoenix, Arizona. Este fotógrafo americano de deportes, acción y previamente de la Armada de Estados Unidos, prefiere mantener alta la adrenalina en su tiempo libre.

“Puede que vaya a perseguir un tornado la próxima semana”, asegura, como si fuera algo cotidiano. “Perseguir tornados es uno de mis hobbies. Uno de mis mejores amigos, también fotógrafo, es uno de los mejores cazadores de tormentas del país, así que le acompaño y nos topamos cosas realmente salvajes”.

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Anuncio de un Funny Car: “A veces las cosas no son lo que parecen. Esta espectacular y evocativa imagen es de una sesión comercial que hice para el piloto Matt Hagan y el Funny Car patrocinado por Rocky Boot en un estudio improvisado que construimos en Don Schumacher Racing. ¡Me encanta esta foto y no hay nada de Photoshop!”.

La búsqueda de ‘cosas salvajes’ está en los genes de Rebilas. Su padre, Gil, también era fotógrafo de carreras. “Mi padre creció siendo un gran aficionado a las carreras de aceleración y se suscribía a las revistas de drag racing y colgaba todos los póster en su pared. Un día comenzó a ir al circuito local con su cámara y, a partir de ahí, la cosa fue en aumento y se convirtió en fotógrafo de competición a tiempo completo”.

“Así que crecí mientras él iba de circuito en circuito, e incluso viajaba con él y me perdía clases para ir a las carreras. Cuando tenía como unos 10 años ya me puso una cámara en las manos. Me dejaba en la tribuna y me daba instrucciones tipo ‘no hagas ninguna foto salvo que algún coche tenga un accidente’, o algo parecido. Era una locura, algunos de estos circuitos me daban incluso acreditaciones sin tener la edad suficiente, sólo porque había crecido allí durante mucho tiempo”.

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F/A-18 Hornet: “Un Hornet se prepara para ser lanzado por una de las cuatro catapultas de vapor en la cubierta del USS John C Stennis. Cuando era fotógrafo de la Armada estaba obsesionado con fotografiar en cubierta cuando había cazas volando. ¡Cómo echo de menos la cubierta!”.

A Rebilas padre le gustaba participar en carreras de drag, además de fotografiarlas. “El coche del que se enamoró para correr sus carreras era un viejo Ford Mustang. Pero cuando iba con él a eventos lo que recuerdo es conducir por el país con diferentes tartanas”.

Curiosamente, la fotografía no fue la primera elección profesional de Rebilas. “De niño quería ser arquitecto, pero en el instituto se hizo evidente que la fotografía era el camino que iba a tomar. No era uno de esos niños guay, así que ir a los circuitos los fines de semana y hacer fotos de coches es sin duda lo mejor de mi educación. Tuve una asignatura de fotografía en el instituto, pero lo cierto es que me echaron. Probablemente era demasiado prepotente y no me callaba nada. Aunque, al final, todo salió bien”.

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Explosión de una lancha de carreras: “En esta foto de 2015, el piloto Todd Plate de la Top Fuel Hydro explotó el motor de su lancha ‘Problem Child’ con una espectacular bola de fuego durante las Lucas Oil Drag Boat Racing Series World Finals. Además de ser una de las explosiones de lanchas de carreras más grandes que verás, me encanta la forma en la que el fuego se refleja en el agua”.

Rebilas padre promovió ese camino hacia la fotografía de competición. “Mi regalo de graduación del instituto fue un viaje a la Indy 500, eso es lo que me regaló mi padre. Así que, una hora después de lanzar el gorro al aire en la graduación, puse rumbo al aeropuerto y cogí un vuelo a Indianápolis para mi primera Indy 500. Fui de público pero me colé en la ceremonia de la victoria e hice fotos tras la carrera”.

Querer trabajar de fotógrafo y ganarse realmente la vida con ello resultaron ser dos cosas muy diferentes. “Tras graduarme del instituto intenté dedicarme a la fotografía de forma independiente, pero era difícil y fracasé. Así que tuve que aceptar trabajos cutres en laboratorios de revelado rápido o hamburgueserías. Mi éxito real en fotografía no llegó hasta que estuve en el ejército y, después, cuando salí”.

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Accidente Larry Dixon: “Gainesville, Florida, 2015, cuando Larry Dixon sufrió un espectacular accidente al partirse en dos su dragster Top Fuel a 515 km/h tras un daño estructural del chasis. Salió andando del incidente”.

“Me alisté a la Armada de Estados Unidos tres años después del instituto, en 2001. Estaba dando tumbos entre trabajos sin futuro y no avanzaba nada, pero un día serví a un reclutador en un restaurante y me convenció para ir a su oficina. Lo siguiente que sé es que estaba alistándome al ejército”.

“Podías entrar con un rol específico y saqué la suficiente nota en la prueba de acceso para elegir. Escogí el trabajo de fotógrafo. Como cabría esperar, el de fotógrafo militar es uno de los mejores trabajos, así que no había disponibilidad, por lo que empecé cambiando el aceite a cazas, lavando aviones…”.

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Barrido de un dragster: “A veces durante las sesiones de clasificación nocturna intento usar velocidades de obturación muy bajas. Esta se tomó a 1/40. La regla no escrita sobre los barridos borrosos es que algo ha de estar en foco… o casi”.

“No obstante, era una especie de fotógrafo no oficial en la base aérea donde estaba destinado, y el capitán me consiguió una reunión con la persona que controlaba los cupos sobre cuántos fotógrafos militares podía haber. Resultó que esta persona era un gran aficionado de la NASCAR, así que cuando le enseñé fotos que había hecho a Dale Earnhardt padre, se quedó alucinado. Un par de días después supe que iba a la escuela de fotografía de la Armada”.

Rebilas acabó liderando un equipo de 22 fotógrafos que hacían fotos de aviones de la Armada en bases y portaaviones. “Era muy divertido estar en la cubierta de un portaaviones con el ala de un caza de combate pasando a unos metros de tu cabeza. Pocas cosas pueden igualar esa emoción y es de lo poco que echo de menos del ejército”.

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Funny Car en la nieve: “Tras un largo día de fotos en estudio y algunas bebidas para adultos, tuve la brillante idea de pedirle al equipo de Jack Beckman si podíamos empujar el Funny Car a la nieve, en la oscuridad. Aparentemente también habían bebido, ya que aceptaron”.

Al abandonar la Armada después de cuatro años y medio, Rebilas puso su atención en la fotografía profesional de competición para una agencia de fotografía deportiva, y sigue retratando de todo: baloncesto, béisbol, esgrima, boxeo, artes marciales mixtas, fútbol americano, golf… “Tener un abanico diverso de deportes hace el trabajo muy divertido. Si sólo hiciera un deporte se haría repetitivo y aburrido. Cuando no te lo pasas bien, tu pasión no está presente, y eso se refleja en tus fotografías”.

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Explosión Top Fuel: “Houston en 2016. El piloto Terry McMillen de la NHRA Top Fuel sufre una enorme explosión del motor y después de un neumático, para acabar contra el muro desde el que yo estaba fotografiando. Terry dijo que me había visto allí de pie, y que esperaba que me hubiera dado tiempo a quitarme de su camino…”.

El trabajo en la agencia supuso el regreso de Rebilas a la fotografía en las máximas categorías de competición, empezando por la NASCAR y llegando inevitablemente a las carreras de drag y otras formas de competición. Gracias a aquella temprana lección sobre la gestión de carrete de su padre, Rebilas se ha convertido en un especialista en fotografiar espectaculares accidentes. “Sí, la culpa de esto la tiene mi padre y su consejo de no disparar hasta que un coche se estampara. Busco este tipo de cosas”.

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Salto LOORS: “Después de que un drag desintegrara una de mis cámaras remotas, me di cuenta de que ninguna foto merecía poner en riesgo mi vida. Así que en el Lake Elsinore Motorsports Complex, en California, durante un evento de la Lucas Oil Off Road Race Series en 2009, enterré otra cámara remota en la tierra, al borde de la pista, para capturar este bombardeo de piedras y barro procedente del camión Unlimited 2 de Greg Adler”.

Pero esas salvajes fotografías no son accidentales ni un golpe de fortuna: Rebilas investiga y planea dónde es más probable conseguir las mejores fotos. “Con el tiempo aprendes los entresijos de las diferentes competiciones, dónde colocarte o, incluso, qué pilotos son más propicios que otros a chocarse. Hago mucho trabajo de investigación y si voy a una pista en la que nunca he estado, veo vídeos en YouTube. Y ahora con la tecnología de iRacing (un simulador de carreras) puedo recorrer las pistas y averiguar qué puntos podrían ser más problemáticos”.

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Explosión Funny Car: “Esta foto es de otra cámara remota con la que conseguí fotos particularmente increíbles. Fue en 2018 en los Arizona Nationals en Wild Horse Pass Motorsports Park, donde el Funny Car de la NHRA del piloto John Force sufrió una horrenda explosión del motor que separó la carrocería del coche. Los restos resultantes tirarían mi cámara, pero tanto ella como John Force salieron bien”.

“Cuando voy a una carrera, intento colocarme en un sitio, por ejemplo en una curva, donde haya más probabilidades de un accidente. O me sitúo en un punto alto para ver el máximo de la pista posible. Y después simplemente uso un teleobjetivo enorme. Tengo buena relación con el Indianapolis Speedway y soy una de las pocas personas a las que dejan subir a lo alto del edificio pagoda. Hace cinco o seis años, cuando Scott Dixon tuvo el gran accidente en el que salió por los aires, hice fotos geniales desde ahí arriba”.

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Acrobacia de un Camaro: “Esta imagen muestra un impresionante accidente sufrido por el piloto Tim Tindle de Pro Modified en los US Nationals de 2013 en Clermont, Indiana. Voló por encima del muro en su Chevrolet Camaro sobrealimentado y se fue a la hierba, donde dio varias vueltas de campana. Increíblemente, Tindle salió del coche por su propio pie y se recuperó por completo del accidente”.

Aunque ir a la caza de accidentes tiene sus riesgos. “En carreras de drag me pongo en lugares muy locos”, admite Rebilas. “Ha habido un par de ocasiones en las que me he tenido que tirar al suelo porque volaron piezas de coches o coches enteros hacia mí. Después te levantas, sintiéndote un héroe de guerra y cubierto de suciedad, y si las fotos son buenas alucinas en plan… ¡ha sido la leche!”.