El primero se instaló en EE.UU.

El semáforo cumple un siglo

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El semáforo cumple un siglo
Pablo Recuenco
Pablo Recuenco
El 5 de agosto de 1914 se colocaba en Cleveland (EEUU) el primer semáforo de la historia para organizar el orden en las intersecciones de la ciudad estadounidense. Tuvo tanto éxito que hoy en día se haría impensable imaginar un mundo sin semáforos ¿o es posible?


Después de haber sobrevivido durante un siglo, nada menos, los semáforos comienzan a estar en entredicho en cuanto se propone un debate de eficiencia energética en la conducción. El hecho de que muchas veces haya vehículos detenidos en un semáforo sin que ningún otro coche esté circulando por la vía adyacente, pone en duda el eficiente mecanismo de los semáforos.

El funcionamiento de los semáforos responde a un temporizador que fija una cadencia de tiempo que rara vez es variable y que, sobre todo durante la noche, obliga a muchos vehículos a estar detenidos aún no observándose vehículos o peatones cercanos, con el consiguiente gasto de energía, contaminación y ruido.

Semáforos inteligentes

Por ello, son muchos los que apuestan por otro tipo de semáforo para el futuro, que también asigne la prioridad en las intersecciones pero que lo haga de una manera mucho más eficiente, un «semáforo inteligente». Así, si uno se dirige a una determinada dirección y en su trayectoria se topara con un semáforo, el sistema puede adaptar la velocidad del vehículo, de forma que al llegar al cruce, el semáforo se encuentre en verde. Ni atascos, ni polución.

Según los expertos, la tendencia sería crear una especie de «controladores» que, enviando señales recíprocamente con los vehículos, pudiera gestionar el tráfico sin detenciones ni accidentes. Es decir, si un vehículo A circula por una calle, y un vehículo B circula por la adyacente a la misma velocidad, están condenados a chocarse; pero si existe un «controlador» que recibe señales de ambos coches, puede enviar otras reduciendo la velocidad del vehículo A y aumentando la del B para que no existiera ninguna detención ni choque.

Evidentemente es una realidad que todavía queda igual de lejana que la de los coches que se conducen de forma autónoma, pero lo que sostienen los expertos es que, con casi toda seguridad, los semáforos, tal y como hoy los conocemos, no durarán un siglo más.