El mito de la pasta de dientes para limpiar los faros del coche

Pasta de dientes y faro de coche
El mito de la pasta de dientes para limpiar los faros del coche
Andrés Martínez
Andrés Martínez
Lo sabemos. Viste un vídeo en YouTube de alguien que restauraba el faro de un coche con pasta de dientes. Luego intentaste tú hacer lo mismo y…

Sí, la historia que te acabo de contar tiene algo de autobiografía. Concretamente la de un ambicioso joven de 20 años que imaginaba que iba restaurar los faros de policarbonato de su voluntarioso Opel Astra G de 1999 embadurnándolo con Colgate… y se quedó con cara de tonto. 

Y es que, efectivamente, aplicar pasta de dientes puede hacer que el aspecto de tu faro mejore mínimamente, pero ni mucho menos le devolverá su apariencia original. Aunque por suerte, no todo está perdido.

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¿Por qué se “queman” los faros de policarbonato?

Si tu coche es antiguo y tiene faros de cristal, no tendrás problema con los faros. Sin embargo, sí es habitual que en los coches con faros de policarbonato (se empezó a popularizar a finales del siglo XX), con el paso del tiempo, los grupos ópticos se tornen amarillentos, se vuelvan opacos y pierdan capacidad de iluminación. 

La razones por las que esto sucede son sencillas. El policarbonato es un termoplástico muy moldeable, que permite dar a los faros diseños que serían imposibles con grupos ópticos de cristal. Por otro lado, a su favor también tiene el hecho de ser mucho más resistente a los pequeños impactos que el vidrio, por ejemplo, al aparcar. Pero tiene un punto débil…

El policarbonato es un material sensible a la radiación ultravioleta y, por tanto, se deteriora cuando se expone al sol de forma reiterada, volviéndose amarillo y opaco. En cualquier caso, restaurar los faros es un problema que tiene solución, más allá de enredar con la pasta de dientes. 

Así se pulen de verdad los faros del coche

  1. Asegúrate de que el faro está limpio y cubre su perímetro con cinta de carrocero. A continuación, pasa la lija de grano 360. Puedes hacerlo de forma manual pero, tanto por comodidad como por eficacia, es mejor emplear una lijadora profesional o una taladradora.
  2. Apreciarás que la superficie del faro queda totalmente opaca. No tengas miedo de continuar, es parte del proceso. Cuando ya hayas lijado todo el faro, vuelve a hacer lo mismo pero, en esta ocasión, con la lija de grano 500.
  3. A continuación, pasa la lija de grano 800 combinada con un pulimento específico que se suele incluir en un kit de pulido de faros -desde 30 euros-.
  4. La última fase del lijado pasa por hacerla con la lija de grano 1.200, con su correspondiente pulimento.
  5. Limpia el faro con una bayeta de microfibra y impregnándola en el limpiador incluido en el kit de pulido de faros. Observarás que, ahora, el faro presenta una superficie uniforme, pero aún sin ningún brillo.
  6. El siguiente paso es aplicar barniz al faro para protegerlo. Pero antes de comenzar, asegúrate de eliminar cualquier mota de polvo que haya sobre el faro. Puedes hacerlo con una pistola de aire comprimido, o bien, limpiando con una bayeta de microfibra y alcohol.
  7. Muy importante. El barniz de los kits de restauración de faros suele venir en spray, así que es muy importante cubrir la carrocería con plástico o papel para evitar dañar la pintura.
  8. Agita el bote de barniz y aplica una primera capa en un cartón que no necesites. Es importante, porque al principio el barniz puede salir con alguna impureza; así evitarás que se quede adherida al faro. Una vez que apliques la primera capa, empezarás a ver un brillo intenso, pero no es el definitivo.
  9. Unos 10-15 minutos después -lo que indique en las instrucciones del kit de pulido de faros que hayas adquirido-, aplica una segunda capa de barniz.

Por último, retira las protecciones de la carrocería y habrás terminado con uno de los faros. Eso sí, se recomienda no lavar el coche ni encender las luces en las 12 horas posteriores al pulido.