Según un estudio realizado por el RACC, las temperaturas interiores del vehículo pueden alcanzar los 55º. Colocar un parasol puede ser una solución, mientras que dejar las ventanillas entreabiertas es una práctica inservible.
El Barómetro de averías de RACE ha analizado los problemas mecánicos derivados de la ola de calor, con un aumento del 59,6% con respecto al mismo periodo del 2014.
Los componentes de los coches están sometidos a múltiples interacciones con cuerpos sólidos, líquidos o gaseosos, algunas de ellas imprescindibles para el funcionamiento del vehículo y otras no. Veamos cómo influyen estos rozamientos en el consumo de un coche.