Ferrari acaba de enseñar en San Francisco el interior y la experiencia de usuario de su primer deportivo 100% eléctrico, el nuevo Ferrari Luce. Y lo ha hecho de la mano de LoveFrom, el estudio fundado por Sir Jony Ive y Marc Newson tras su etapa diseñando productos icónicos en Apple.
Los diseñadores han puesto su impronta en una cabina que busca el equilibrio entre la claridad digital y el placer físico de interactuar con mandos reales, con materiales y soluciones propias de un superdeportivo.
«Luce» significa luz y marca un giro en la nomenclatura habitual de Ferrari. La marca lo presenta como un símbolo: claridad, inspiración e innovación sin perder identidad. Este modelo es clave en la estrategia del CEO Benedetto Vigna para electrificar la gama manteniendo precio, exclusividad y márgenes, apoyándose en software, UX y calidad percibida para que el Ferrari eléctrico esté al nivel —o por encima— de los Ferrari de combustión.

Ferrari Luce: del ecosistema Apple al Cavallino
La gran novedad no es solo que Ferrari por fin ponga nombre y enfoque a su primer EV, sino quién está detrás de la manera en la que lo usaremos por dentro. Ferrari ha confiado el interior y la interfaz del Luce a LoveFrom, el colectivo creativo creado por Jony Ive —referencia absoluta en diseño industrial por su trabajo en Apple— junto a Marc Newson.
Según la marca, la colaboración lleva años en marcha y, en este modelo, se traduce en algo muy concreto: una filosofía de interacción donde el software importa, pero no se impone, y donde el conductor no queda relegado a navegar menús en una pantalla.
En un mercado de eléctricos de lujo dominado por paneles táctiles cada vez más grandes, Ferrari ha querido diferenciarse: menos «salón digital» y más puesto de mando, con una arquitectura interior limpia y racionalizada para la conducción. La cabina se plantea como un volumen único, despejado y enfocado a transmitir calma y concentración, con hardware y software desarrollados a la vez para que lo físico y lo digital se sientan parte del mismo lenguaje.
Menos pantalla táctil, más controles físicos
Una de las decisiones más llamativas del Ferrari Luce es su rechazo a depender de una gran pantalla táctil central. En su lugar, Ferrari apuesta por botones y conmutadores mecánicos de aluminio mecanizado, diseñados para ofrecer respuesta táctil y acústica. Es un mensaje directo a un segmento donde muchas marcas han convertido el interior en un menú infinito: aquí se pretende reducir distracciones y carga cognitiva, priorizando acciones rápidas y naturales.
Los materiales refuerzan ese posicionamiento. Ferrari detalla un aluminio 100% reciclado, mecanizado por CNC y anodizado con procesos avanzados para ganar dureza y mantener un acabado duradero. En las zonas clave aparece cristal de alto rendimiento: la marca cita Corning Gorilla Glass, orientado a resistencia a arañazos y buena visibilidad, también presente en elementos de la consola y superficies de interacción.

Volante, instrumentación y pantallas: un Ferrari EV con jerarquía
El volante del Ferrari Luce adopta una configuración de tres radios que reinterpreta el clásico Nardi de los Ferrari de los años 50 y 60, con estructura de aluminio visible. Los controles se agrupan en módulos claros e intuitivos, con inspiración en la lógica de los monoplazas.
Arquitectura de pantallas con esencia Apple
En cuanto a pantallas, Ferrari habla de tres: instrumentación del conductor, panel central y pantalla trasera. La clave no es la cantidad, sino la arquitectura. La bitácora del conductor introduce una solución inédita en la gama: un panel montado en la columna de dirección que se mueve con el volante, para mantener la información en el campo de visión. Además, Ferrari describe un conjunto OLED con una construcción que crea profundidad visual mediante recortes y capas, buscando legibilidad y una estética técnica.
El panel central se puede orientar para compartir información entre conductor y pasajero, y se añade un reposamanos para facilitar el uso sin necesidad de apartar la vista demasiado tiempo. Como guiño a la tradición de precisión, Ferrari integra un «multigrafo» con manecillas físicas, fusionando estética relojera con control electrónico.
La llave «inteligente» y el ritual de arranque
Otra pieza importante en la narrativa del Luce es la llave. Ferrari la convierte en un objeto de diseño fabricado en cristal, con una pantalla E Ink de bajo consumo. Al insertarla en su base de la consola, se activa una secuencia de iluminación que funciona como «ritual» de transición: de la quietud al movimiento. Es el tipo de detalle donde se nota la obsesión por la experiencia de usuario, no solo por la ficha técnica.

Especificaciones conocidas del Ferrari Luce
Los datos adelantados apuntan a un Ferrari eléctrico de cuatro puertas y cuatro motores, con cerca de 1.000 CV, más de 530 km de autonomía, 0-100 km/h en 2,5 segundos y una velocidad punta de 310 km/h. La distancia entre ejes sería de 2.960 mm y el peso rondaría los 2.300 kg.
La presentación del interior en San Francisco es la segunda fase de un lanzamiento en tres etapas; la tercera, con el exterior completo, está prevista para mayo de 2026 en Italia. Las primeras entregas se esperan para octubre, y se ha publicado que el precio podría situarse por encima de los 500.000 dólares (420.000 € aproximadamente).
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