Las baterías descargadas son uno de los grandes clásicos del invierno. El frío, los trayectos cortos y la mayor demanda eléctrica hacen que muchos conductores se enfrenten al temido “clic” al girar la llave. Ante esta situación surge la duda: ¿mejor usar cables puente o empujar el coche? En Autofácil repasamos cuál es el método correcto, qué errores evitar y cómo prevenir futuros problemas.
La mejor opción: arrancar con cables puente
Si la batería se queda sin energía, la forma más segura y efectiva de arrancar es mediante cables de arranque. Eso sí, solo funciona si se conectan de manera correcta, ya que un error puede provocar daños de alto coste en el sistema eléctrico.
Pasos para un arranque seguro:
- Conecta el cable rojo al terminal positivo (+) de la batería del coche donante y luego al positivo del coche averiado.
- Coloca el cable negro en el terminal negativo (-) del vehículo donante.
- En el coche averiado, NO conectes el negro al borde negativo de su batería. Sujétalo mejor a una pieza metálica del bloque motor (esto evita que una chispa pueda encender gases de oxihidrógeno, capaces de dañar la batería)
- Arranca el motor del coche donante.
- Intenta arrancar el vehículo averiado
- Desconecta los cables en orden inverso: primero el negro, luego el rojo. Y siempre mantén las manos lejos de las piezas giratorias.
Para evitar riesgos, usa cables de calidad: mínimo 16 mm² para motores superiores a 2,5 litros y 25 mm² en diésel. Busca la certificación DIN 72 553 o ISO 6722.

¿Empujar el coche? Mejor que no
Ese antiguo consejo de “empuja tu coche” ha pasado a la historia. Hoy en día apenas sirve para vehículos clásicos o muy antiguos. En los coches modernos, el motor, la bomba de combustible, el caudalímetro y la electrónica necesitan un aporte eléctrico continuo que no se consigue empujando. Además:
- Puede entrar combustible sin quemar en el catalizador, dañándolo.
- Los coches automáticos son imposibles de empujar por diseño.
Mantenimiento: la clave para no quedarse tirado
La mejor manera de no tener que “revivir” la batería es pasar por inspecciones periódicas. Los expertos comprueban el voltaje del generador, la antigüedad y la potencia de la batería. Y, si detectan desviaciones, recomiendan el reemplazo.
Aunque las baterías modernas son “libres de mantenimiento”, es importante:
- Revisar el nivel de líquido (si es accesible).
- Mantener la superficie limpia y seca.
- Asegurar unas abrazaderas bien fijadas

Recargar la batería: qué hacer y qué evitar
Si el coche arranca peor con el frío, puedes probar a recargar la batería. Consejos clave:
- Desconecta siempre el borne negativo primero antes de cargar.
- Algunos cargadores generan picos de voltaje que pueden afectar a la electrónica.
- Tras desconectar la batería, puede ser necesario reprogramar sistemas como el audio o los ajustes del vehículo.
- Si la batería tiene tapones, retíralos para evitar acumulación de gases y trabaja con buena ventilación.
Un truco útil en el frío extremo: encender los faros del coche durante unos segundos antes de arrancar. Ayuda a “despertar” la batería y aumentar la corriente de arranque.
Híbridos, eléctricos y coches con Start-Stop
Los híbridos y eléctricos incluyen circuitos de alta tensión y baterías auxiliares que casi siempre garantizan el arranque. Además, la regeneración durante la frenada mantiene la carga óptima.
Los coches con Start- Stop incorporan baterías más potentes, pero también sufren con los trayectos cortos y el frío intenso.
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