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Autocaravanas en Madrid: sabor a pueblo en la ruta de los pantanos

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Autocaravanas en Madrid: sabor a pueblo en la ruta de los pantanos
Pedro Madera
Pedro Madera

Los encantos de la ciudad de Madrid forman un reclamo más que suficiente para que los turistas disfruten de la capital al menos un par de días entre museos, terrazas, historia, gastronomía y una oferta cultural donde siempre se encuentra algo apetecible. Pero además de los 600 kilómetros cuadrados de la villa madrileña tenemos otros 8.000 en la Comunidad que pasan mucho más desapercibidos de lo que se merecen.

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Hablamos del Madrid de pueblo, esas localidades que aún estando a solo unos kilómetros de la capital tienen poco que ver con atascos y bullicio. Una buena forma de conocerlas es haciendo una excursión subidos a una Bürstner desde la que disfrutar del trayecto, paradas y descanso nocturno bajo el cielo estrellado de rutas como la de los pantanos, en la que tenemos de todo en tan solo 70 kilómetros. Pocos kilómetros pero sensaciones de otro mundo.

Cualquier conductor sabe que la M-501 siempre será la carretera de los Pantanos. Partiendo de Alcorcón, en donde podemos visitar los Castillos de San José de Valderas y el Museo Municipal de Arte en Vidrio (MAVA) que se encuentra en uno de ellos, cogeremos la M-501 para iniciar nuestra ruta y hacer una primera parada en Brunete, fundado por segovianos que crearon asentamientos en las tierras conocidas como brunetas.

Darse una vuelta por la Iglesia y la Plaza Mayor, reconstruidas tras la batalla de la Guerra Civil que destruyó prácticamente todo el pueblo, es una buena toma de contacto para abrir boca y continuar después a Navas del Rey, un lugar estupendo para los aficionados al deporte. ¿La razón? Hay varias rutas que se pueden hacer tanto a pie como en bicicleta por esta zona que riegan los ríos Alberche y Cofio, y que además es territorio del Embalse de Picadas.

Antiguo lugar de cacerías para monarcas y buena parte de la aristocracia tanto española como de fuera de nuestras fronteras por la dehesa que dependía del convento de Valdeiglesias, Navas del Rey es un pequeño oasis de naturaleza entre las sierras de Guadarrama y Gredos que nos hace olvidarnos de que estamos a solo 55 kilómetros de la capital madrileña. Algunas de las visitas que no podemos saltarnos son la de la iglesia de San Eugenio Obispo o la que conduce a los restos de un torreón de los tiempos de la dominación musulmana.

Siguiendo la M-501 llegaremos en pocos kilómetros al famoso pantano de San Juan, el mismo que se ha bautizado como “la playa de Madrid”, que a estas alturas del año está bastante más despejado que en época estival. Los valientes que osen darse un baño pueden hacerlo en la zona conocida comoVirgen de la Nueva”, que cuenta con chiringuitos donde tomarse algo antes o después de probar el agua.

Estamos ya muy cerca de otro punto de nuestra ruta, Pelayos de la Presa, seguramente uno de los pueblos más conocidos de la zona. Y tiene su porqué: rodeado de un entorno natural impecable y con el aliciente de poder visitar el Monasterio de Santa María de Valdeiglesias, de finales del siglo XII, seguramente Pelayos de la Presa sea la localidad que reúne más atractivos.

Cuentan que a finales del XIX ya comenzó a crecer a gran velocidad, pasando de tener cinco casas a acoger a unas 30 familias. Y a partir de ahí, las viviendas siguieron aumentando, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo pasado, cuando muchos madrileños construyeron aquí su segunda residencia. Aún así, en esta época del año conserva el estilo de vida de pueblo, de la que dan fé los pelayeros de toda la vida, que descansan de los veraneantes en cuanto llega el otoño. Por eso es ahora buen momento, para disfrutar de nuestra Burstner.

Espacios abiertos, caminos casi olvidados y esa sensación de disfrutar de la tranquilidad con otro ritmo… Para terminar nuestra ruta de pueblos madrileños por la carretera de los pantanos aún nos quedan un par de paradas. La primera en San Martín de Valdeiglesias, donde también hay una buena lista de visitas casi obligadas que no defraudan: el espectacular Castillo de la Coracera, la Iglesia de San Martín, sus seis ermitas o curiosidades como El Bosque Encantado, un jardín botánico que también es parque temático.

Y para cerrar la ruta con auténtico sabor a pueblo madrileño, a solo unos kilómetros encontraremos Rozas de Puerto Real, entre los valles de los ríos Tiétar y Alberche y con apenas 500 habitantes que disfrutan del embalse de Morales y de varios arroyos en un entorno donde quienes gozan de la naturaleza encontrarán un regalo de los que no hay queja posible. El primavera tiene un segundo paraíso y en una Burtsner es fácil disfrutarlo.

 

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