Ayvens España ha lanzado una campaña para concienciar sobre los riesgos de mezclar alcohol yendo al volante. En ella, aparte de concienciar, se hace un cálculo del coste real de lo que puede suponer tener un accidente. En este artículo te contamos por cuánto te puede salir esa cerveza de más.
El coste total, económico y humano
Los 5 euros aproximados que cuesta una bebida, una cerveza o una copa en un bar se suman a los 15 mil por daños a tu vehículo después de un accidente. Si, por desgracia, hieres a otro conductor, tendrías que pagar unos 90.000 euros por las lesiones, 9.700 por gastos hospitalarios y 20.000 por la ayuda a una tercera persona si, desgraciadamente, a esta le quedan a secuelas permanentes.

La suma total asciende, por lo tanto, a unos 134.700 euros. A estos habría que añadir una sanción que oscila entre 600 y 1.000 euros y la pérdida de hasta seis puntos del carné. Por un gesto que muchos consideran «inofensivo» o con el que «no pasa nada», tu vida y la de otros puede cambiar para siempre. Todo ello, por supuesto, si no pierdes la vida en un accidente o haces que otros la pierdan.
¿Tan peligroso es beberse una cerveza?
Pues sí. Aunque algunos creen que el alcohol solo afecta a grandes dosis, no es así. No hace falta estar ebrio para que el alcohol afecte la conducción, con tan solo un tercio de cerveza (unos 330 mililitros), un hombre de entre 70 y 90 kilos puede registrar entre 0,21 y 0,28 g/l de alcohol en su sangre. Por su parte, una mujer de entre 50 y 70 kilos, registraría entre 0,34 y 0,48 g/l. Esas cifras, aunque parezcan pequeñas, generan alteraciones perceptivas como la subestimación de la velocidad, una menor capacidad de reacción y la pérdida de precisión en los movimientos. Si has bebido más que un tercio, tu tasa de alcoholemia podría llegar hasta los 0,5 g/l. Esto hace que la probabilidad de sufrir una colisión mientras conduces se duplique, aumentando a medida que bebes más alcohol.
Con análisis como este, Ayvens no busca asustar, sino poner sobre la mesa los costes, tanto humanos como económicos. Conducir después de beber, no es, sin duda, un acto inocente: es una ruleta rusa con vidas y miles de euros en juego. La única opción segura es la más simple y contundente: si vas a conducir, no bebas.
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