Es verano, estás de vacaciones y has cogido un coche de alquiler para recorrer playas, pueblos o destinos menos conocidos. Hasta que, de repente, algo falla: una luz de aviso se enciende, notas un ruido extraño o directamente sufres un pequeño accidente. ¿Y ahora qué?
Aunque no es habitual, las averías o desperfectos en coches de alquiler ocurren, y conviene tener claro cómo proceder si te toca vivir uno. Por eso la Federación Nacional Empresarial de Alquiler de Vehículos con y sin Conductor (FENEVAL) ha explicado qué debes hacer y qué no para resolver el problema sin complicaciones.
1. Lo primero, parar y asegurar la zona
Ante cualquier incidente, lo más importante es mantener la calma y proteger a los ocupantes del vehículo para evitar nuevos riesgos. Si es posible, aparta el coche en una zona segura, activa los intermitentes de emergencia y utiliza los triángulos o luces de señalización. No intentes seguir conduciendo “a ver si aguanta”: una avería puede agravarse o poner en peligro tu seguridad.
2. Contacta con la compañía cuanto antes
Una vez el coche está detenido y todos están a salvo, toca llamar al servicio de asistencia de la empresa de alquiler. El número suele estar indicado en el contrato o en la documentación del vehículo. Muchas compañías ofrecen atención 24/7 y, si lo consideran necesario, enviarán un vehículo de sustitución. No muevas el coche ni tomes decisiones por tu cuenta sin hablar antes con ellos.

3. Revisa el contrato: ¿qué cubre tu seguro?
Antes de iniciar el viaje ya deberías haber comprobado qué seguro contrataste, pero si no lo hiciste, este es el momento. ¿Es a todo riesgo? ¿Tiene franquicia? ¿Incluye asistencia en carretera? Conocer las coberturas te evitará malentendidos y posibles cargos inesperados. Si tienes dudas, pregunta a la compañía antes de aceptar cualquier reparación o intervención.
4. Documenta bien lo ocurrido
Si ha habido un accidente, aunque sea leve, es fundamental dejar constancia de todo: parte amistoso, fotografías, matrícula del otro vehículo (si hay implicados), testigos… Incluso si parece una tontería, no lo dejes pasar. Y si hay daños importantes o heridos, llama también a la policía o a emergencias.
5. No lleves el coche al taller por tu cuenta
Puede parecer lógico buscar una solución rápida por tu cuenta, pero no deberías mover ni reparar el coche sin autorización expresa de la empresa. Ellos trabajan con talleres concertados y servicios que gestionan estas situaciones de forma coordinada. Saltarse este paso puede salirte caro y complicar la tramitación del seguro.
6. Antes de arrancar, revisa
Cuando recojas el coche de alquiler, revisa bien el estado del vehículo, haz fotos si ves algún rasguño o golpe, y asegúrate de que todo está reflejado en el contrato. También conviene guardar los teléfonos de asistencia en tu móvil. Son precauciones sencillas que, en caso de problema, te ahorrarán muchos dolores de cabeza.
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