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Mi coche huele a aceite: ¿debo preocuparme?

Sobre todo en verano, es posible que notemos cierto olor aceitoso en el vano motor. ¿Debemos preocuparnos?

El aceite del motor es indispensable para que el propio motor pueda funcionar correctamente. Eso lo sabemos todos. Utilizar un buen aceite y sustituirlo cuando lo recomiende el fabricante del coche nos asegurará una perfecta lubricación de las diferentes partes del motor y, también, nos ayudará a evacuar parte del calor generado en el interior del propio motor.

Así que, entre el rozamiento de las propias partes metálicas del motor y la propia temperatura generada en el interior de la cámara de combustión, lo normal es que el aceite se caliente. Lo normal es que la temperatura del aceite del motor se sitúe entre los 95 y los 105 grados en un motor normal y en unas circunstancias también normales.

En muchas ocasiones, habrás notado un característico olor aceitoso cuando has abierto el motor y éste estaba caliente. Suele ser más habitual en verano que en invierno, y eso que lo lógico es que el aceite del motor se mantenga a la misma temperatura en ambas estaciones del año. Sin embargo, no siempre es un síntoma de alerta.

Es raro que en un motor nuevo apreciemos ese olor a aceite, pero sí es más habitual que suceda en coches con unos cuantos años y kilómetros en sus ruedas. Esto se debe a que, conforme el motor va envejeciendo, se producen algunas pequeñas fugas de aceite que, mientras no superen unos límites lógicos, no son nada preocupantes.

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Comprobar el nivel de aceite es una buena forma de sospechar si existe alguna fuga de combustible.

Olor a aceite en el motor: cuándo debemos preocuparnos

Ese aceite es el que suele desprender ese clásico olor que sale en muchas ocasiones del vano motor y que, como decimos, no suele ser preocupante. Ahora bien, si apreciamos ese olor, no debemos fiarnos, pues puede deberse a una fuga importante. Y, si esto ocurre, hay dos riesgos importantes: uno, que nos quedemos con poco aceite; dos, que se produzca un incendio.

El primer problema no es excesivamente preocupante a priori porque el propio coche, a través del testigo rojo del aceite del cuadro de mandos, nos avisará de que hay muy poco aceite y la solución es fácil: detenernos en un lugar seguro, llamar a la grúa y llevar el coche al taller para que detecten la fuga, la arreglen y ya de paso cambien el aceite.

El segundo problema sí es grave, pues una caída acusada de aceite en zonas muy calientes como el colector de escape o el turbo es muy probable que termine en un incendio difícil de extinguir.

Por tanto, cuando percibamos ese olor a aceite, conviene revisar si hay alguna fuga en el vano motor. Mirar la zona del suelo sobre la que está el motor cuando está el coche aparcado nos puede servir para comprobar si la pérdida es considerable, y también nos puede servir como síntoma si vemos que el aceite ha chorreado a lo largo de los bajos del vehículo.

En cualquier caso, y veamos fuga o no, es mejor acudir a un taller para revisar correctamente todo el motor, pues de esta manera nos aseguraremos de que todo está bajo control.

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