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Cómo comprar un coche eléctrico de segunda mano sin sorpresas

El mercado de eléctricos usados crece rápidamente y estos consejos te ayudarán a comprar tu próximo coche eléctrico sin sorpresas.

El mercado de coches eléctricos de segunda mano crece a pasos agigantados. Cada vez hay más modelos disponibles, especialmente jóvenes unidades procedentes de contratos de leasing. Esto convierte a los eléctricos usados en una opción real frente a los coches de combustión, combinando tecnología avanzada, autonomía suficiente y precios más asequibles.

Un punto a tener en cuenta según la asociación TUV Verband: los eléctricos pierden valor más rápido que un gasolina o diésel. Tras tres años, un eléctrico puede valer solo un 50 % de su precio inicial, mientras que un coche convencional mantiene alrededor del 60 %. Aunque pueda parecer un inconveniente, esto representa una oportunidad para el comprador, que puede acceder a vehículos modernos con baterías de mayor capacidad y carga rápida por mucho menos dinero.

Batería: el corazón del eléctrico

El elemento más importante de un eléctrico es su batería. Su estado determina tanto la autonomía como la durabilidad del coche. Antes de comprar, conviene realizar un chequeo del “State of Health” (SoH), que indica la capacidad real de la batería frente a un modelo nuevo. Valores superiores al 80 % garantizan un vehículo funcional durante años.

Además, revisa las garantías del fabricante: muchos eléctricos cuentan con cobertura de 8 años o 160.000 km sobre la batería. Esto, unido a la futura normativa europea, ofrece una mayor seguridad frente a fallos o pérdidas de rendimiento.

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Autonomía y recarga: qué debes comprobar

La autonomía real varía mucho según el modelo y la antigüedad. Mientras los coches recientes alcanzan 300–400 km por carga, los más antiguos pueden quedarse en 100–200 km. También es clave comprobar el tipo de carga: los modelos modernos admiten carga rápida en corriente continua (DC), recuperando cientos de kilómetros en 20–30 minutos, mientras que los más viejos solo cargan en corriente alterna (AC), lo que puede alargar la espera varias horas.

Revisión mecánica y detalles específicos

Aunque los eléctricos tienen menos desgaste mecánico existen puntos concretos a revisar. La frenada regenerativa reduce el uso de los frenos mecánicos, lo que puede provocar oxidación en los discos. Por eso conviene realizar pruebas de frenada más intensas y comprobar su correcto funcionamiento.

El chasis y la suspensión también requieren atención, ya que el peso de la batería somete a amortiguadores y ejes a mayores esfuerzos que en un gasolina o diésel. Observa el desgaste irregular de los neumáticos o ruidos durante la conducción.

Finalmente, detalles como cable de carga y toma de enchufe no deben pasarse por alto: son componentes de uso frecuente y su deterioro puede implicar reparaciones costosas.

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